La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

9 de agosto de 1706: suceso en Cuenca mientras era atacada por las tropas del Archiduque Carlos de Austria (II)

Historia


Habiendo un corro de gente hacia dicha puerta, hizo acción de querer herir a alguno. Y a este tiempo y voces del licenciado Bernardo Luis, vio el testigo que del corro salió corriendo don Pedro Esteban, músico de esta santa iglesia, y tras él el licenciado Bernardo y otras personas. Este testigo quedó aturdido y diciendo: “Señores, no se pierdan”. Vio que, corriendo a la plaza abajo don Pedro, un soldado veterano de los que hay en esta ciudad, a quien no conoce, tiró un fusilazo al dicho don Pedro del cual cayó en el suelo junto a Las Gradillas; y caído llegó el testigo a ver si podía absolverlo, y procuró hacerlo y exhortarlo. Y antes que llegara el testigo vio que el licenciado Bernardo iba a llegar adonde estaba caído don Pedro, con la espada desnuda, y luego que lo vio en el suelo se cayó el licenciado Bernardo. Y habiendo absuelto, el testigo se apartó. Y concurrió mucha gente. Y después pasó a las casas episcopales y vio llevar preso al licenciado Bernardo.

En la ciudad de Cuenca, a quince días del mes de octubre de 1706, el señor don Gonzalo de Ulloa, gobernador y provisor general en ella y su obispado, hizo parecer ante sí al licenciado Bernardo Luis, preso en la cárcel de Corona para recibirle su confesión sumaria. El notario le recibió juramento en forma de derecho y lo hizo in verbo sacerdotis, puesta la mano en el pecho, como se requiere, y prometió decir verdad. Y dijo su confesión en la forma siguiente:

Preguntado cómo se llama, de dónde es natural, qué edad, estado y renta eclesiástica tiene, dijo que se llama Bernardo Luis, que es presbítero, natural de la villa de Avia, de edad de cincuenta y dos años, poco más o menos, y que está ordenado in sacris a título de una capellanía fundada en la parroquial de Huerta por fulano Luis. Y posee otra del mayorazgo de los Henríquez sita en la parroquial de San Pedro; que ésta renta hasta cien ducados y la otra consiste en tierras que no se labran. Y esto responde.

Preguntado qué tiempo ha que se halla preso y si sabe la causa de su prisión, dijo que hará sesenta y tres días, poco más o menos, que se halla preso sin saber haya habido más causa que el decirse que fue motivo de la muerte violenta que se dio en la Plaza Pública de esta ciudad a don Pedro Esteban, músico violón de la santa Iglesia Catedral de ella el día nueve de agosto próximo pasado. Y responde.

Preguntado si respecto de lo que lleva confesado influyó en dicha muerte y cómo, y si sabe quién la ejecutó y de qué suerte y por qué causa, dijo que el confesante se arrebató la tarde referida por haberle dicho que había traidores a su majestad, que Dios guarde; que privó de la consideración de tal suerte que no sabe lo que se ejecutó, ni qué le pasó ni sucedió aquella tarde. Y responde.

Repreguntado cómo dice se privó aquella tarde de la consideración y que no sabe influyese en la muerte de don Pedro Esteban, cuando consta de la sumaria arrancó la espada contra el susodicho, diciendo: “Muera el traidor”, de que resultó que, echando a correr don Pedro Esteban y siguiéndolo el confesante, le tiró un fusilazo un soldado de que le derribó y cayó muerto en el suelo. Y no bastó con reputar al confesante algunas personas que venía contra él de caso pensado, que se interpusieron, como fueron el licenciado Juan Bautista Valverde y el presbítero don José Verdugo. Dijo que estaba de tal suerte aturdido, que de nada se acuerda. Y responde.

Preguntado que, pues dice que se arrebató de que le habían dicho haber traidores a su majestad en esta ciudad, que diga y declare qué traidores fueron los que le dijeron que había y qué causa tenían y qué fundamentos para juzgar si eran traidoras las personas que lo expresaron. Dijo que los traidores que le dijeron que había fueron el dicho don Pedro esteban y el padre fray Bernardo Colado, preso que al presente se halla, y no se acuerda de las personas que se lo dijeron, sólo que le dijeron que los susodichos tenían comunicación con los enemigos e iban y venían a Arcas, que era donde se hallaban. Y responde.

Preguntado cómo teniendo dicha noticia no dio cuenta a juez competente que pudiese castigar a los delincuentes con conocimiento de causa y se propasó de su propia autoridad contra su estado a sacar la espada contra don pedro Esteban, dando causa a que lo matasen. Dijo que al tiempo que encontró a don Pedro esteban, que fue cuando se arrebató con su vista y venía a dar cuenta al ilustrísimo señor obispo. Y responde.

Preguntado cómo dice que iba a dar cuenta a su ilustrísima si deponen los testigos de la sumaria que desde la Plaza se iba por la calle de don Luis Guzmán, que es camilo muy distinto y apartado del de la casa y palacio episcopal de dicho señor ilustrísimo. Dijo que así el haberse extraviado, como cualquier cosa que aquella tarde hubiese ejecutado, consistió en haberse arrebatado, como lleva dicho. Y responde.

Y en este estado se quedó, por ahora, la confesión para proseguirla siempre y cuando convenga. Y el licenciado Bernardo dijo que lo que lleva dicho es la verdad so cargo del juramento que ha hecho.

(Continuará...)


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