La Opinión de Cuenca

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Almonacid del Marquesado, el gran basurero de Europa

Actualidad


Hace tres años que, en la provincia de Cuenca, en concreto en Almonacid del Marquesado, se encuentra el mayor macrovertedero privado de residuos industriales de Europa. Su llegada a nuestra tierra fue muy discreta. Avalado por la Junta de Comunidades y en complicidad con el alcalde de la localidad, Martínez Chana, en esos momentos no era presidenciable aún a la Diputación, una argumentación simple y fácil disipaba cualquier posible resquemor entre los vecinos de la localidad ante este nuevo reto empresarial. Promesas de trabajo, ingresos económicos y el cuento verde, aquel que apela a la sensibilidad y responsabilidad de ayudar al medio ambiente y a la conservación del Planeta fueron las razones que taparon, como los residuos que llegan desde entonces diariamente a la zona, cualquier conato de protesta o discrepancia en contra de la instalación. 

La asociación Ecologistas en Acción fue una de las primeras organizaciones que cuestionaba el macrovertedero y su naturaleza, ya en 2018. A las denuncias públicas de sus integrantes, la empresa respondía con un comunicado en el que destacaba la curiosa denominación de la instalación, un ecoparque de gestión de residuos donde buena parte de estos serían reciclados. Altas miras para un inmenso terreno del que sólo sale para volver a utilizarse una mínima parte de lo que entra. El resto se queda enterrado en el suelo sin que nadie, por el momento, haya sido capaz de garantizar cien por cien que esa basura no es tóxica ni se filtra al agua o a la tierra cercana.

Y es que el hermetismo que ha rodeado y rodea al macrovertedero ha propiciado que las sospechas sobre lo que se cuece en el interior no coincidan, precisamente, con lo que desde el Ayuntamiento de Almonacid y la empresa Reciclados del Marquesado SL se intenta exportar. Convertido en casi una fortaleza inexpugnable, pocos curiosos o vecinos de bien pueden acercarse a los alrededores por el grado de seguridad y mucho menos, hasta el momento, se ha organizado, por parte de los responsables, ni una sola visita a sus instalaciones en las que periodistas, vecinos y políticos puedan comprobar el grado de ecoparque que tiene este macrovertedero.

La discreción en las actividades del basurero quedaba en evidencia el pasado 26 de junio. Un aparatoso incendio, con su correspondiente nube de humo negro, se hacía visible en toda la comarca y, tras años de relativa calma, la inquietud sobre las consecuencias de, primero los efectos tóxicos del fuego y, segundo, las filtraciones de sustancias perjudiciales al agua y al entorno natural emergían con fuerza entre los pueblos cercanos a Almonacid del Marquesado. ¿Por qué si no hay nada que esconder en el basurero aún no se han explicado las razones y consecuencias del incendio? Tampoco ayuda a la tranquilidad vecinal el hecho de que, preguntado el presidente de la Diputación y alcalde, Martínez Chana, el 30 de junio en pleno provincial, éste evidenciara un claro nerviosismo y enfado ante la cuestión de la bancada popular y no solo se negara a responder, sino que se jactara de que no iba a hacerlo. Tampoco ha dado explicaciones, por cierto, en la reciente sesión plenaria del 28 de julio.

No deja de ser curiosa una paradoja. Hasta que las argucias de la Junta de Comunidades pararan el ATC que se estaba construyendo en Villar de Cañas, Martínez Chana fue uno de los activistas junto con otros primeros ediles socialistas como la anterior alcaldesa de Belmonte, Angustias Alcázar, en protestar contra la ubicación de este Almacén Temporal Centralizado en la provincia conquense. Mientras se mostraba en contra de una instalación pionera, avalada por los mejores ingenieros y profesionales de Enresa, que cuenta con edificios similares en países como Francia, Holanda, Alemania o Estados Unidos y que iba a traer a nuestra provincia centenares de millones de euros, además de empresas e investigación, planificaba un sucedáneo de basurero desde el oscurantismo y la falta de transparencia. No vamos a recordar las innumerables jornadas informativas que organizaba Enresa en la provincia para hablar del ATC, los apoyos públicos a la instalación de organizaciones como la Ceoe o Asaja y los viajes organizados a El Cabril en Córdoba o a Habog en Holanda para medios de comunicación, alcaldes, profesores o empresarios para conocer, con luz y taquígrafos, como eran este tipo de instalaciones. Algo menos de 24 kilómetros separan Villar de Cañas de Almonacid del Marquesado ¿Qué criterios propician posicionarse en contra del ATC y a favor del mayor basurero industrial de Europa?

Los números

En septiembre de 2018, el entonces delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca, Ángel Tomás Godoy, anunciaba en una entrevista concedida a la cadena SER que el macrovertedero de Almonacid iba a crear más de 200 puestos de trabajo. Un mes más tarde, en octubre, la propia empresa rebajaba las expectativas del representante del gobierno de Page en Cuenca y descendía la cifra hasta 70 personas.  Lo cierto es que hoy, tres años después de su puesta en marcha, apenas son 20 las personas empleadas en este lugar. Sí trae aparejadas, el macrovertedero, otras cifras. La extensión del basurero es de 53 hectáreas lo equivalente a más de 100 campos de fútbol. Una imagen aérea del lugar nos da una idea tanto de sus dimensiones como del impacto que causa en la zona, una gran superficie de ceniza gris rodeada de campos manchegos. Siguiendo con las cifras, la instalación cuenta con 16 celdas de vertido y alberga 21,5 millones de metros cúbicos de residuos industriales de 300 tipos distintos, 17 de ellos catalogados como LER. Hasta Almonacid del Marquesado llegan diariamente más de 50 camiones procedentes la mayoría del Levante español que traen hasta Cuenca cada jornada 1.000 toneladas de residuos industriales.

Interrogantes y temores

El macrovertedero de Almonacid despertaba desde su inicio varias inquietudes, sobre todo entre los vecinos de la zona y que, como señalábamos, por el momento no han obtenido ni una sola respuesta. Uno de los principales peligros de la basura son los efectos que pueda tener en el agua y en concreto y sin ir más lejos en los pozos de captación de la localidad de Horcajo de Santiago. ¿Está garantizado que no ha habido ni habrá filtraciones? Cerca del estercolero se encuentra también la laguna de El Hito, el mismo paraje natural que la Junta quiso proteger chapuceramente contra el ATC pero que no parece importarle que sufra las consecuencias del basurero impulsado por una corporación socialista. No podemos olvidarnos del patrimonio, representado por la ciudad romana de Segóbriga, en el radio de acción, también, de este macrovertedero. 

La situación se ha agravado considerablemente después del incendio del pasado junio. A consecuencia del mismo, la Diputación ha paralizado la recogida de la basura de los puntos limpios de la provincia. Los agricultores del lugar están que trinan por el corte arbitrario de un camino que utilizaban para llegar y volver a sus explotaciones y algún curioso, que ha podido burlar las férreas medidas de seguridad, almenas de tierra incluidas, ha relatado cómo en el macrovertedero, y a causa del fuego, campan a sus anchas material de hospitales, jeringuillas y demás, que debían de haber permanecido en cajas selladas y también que una parte de los plásticos cuya función era evitar el contacto de la basura con la tierra se ha derretido a causa de las llamas. 

¿Qué ha evidenciado el basurero de Almonacid del Marquesado? Además de que nadie es capaz de garantizar que sus efectos no son perjudiciales para los vecinos de alrededor y de que no es visitable para comprobar su compromiso con la famosa economía circular, que hay más de un político de la provincia que sin pudor hace gala de aquella famosa frase de estos son mis principios y si no le gustan tengo otros. 

Texto: AGA

Foto: Imagen aérea del macrovertedero de Almonacid, previa al incendio del pasado 26 de junio

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