La Opinión de Cuenca

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Ahora, y además, sin oficina bancaria en los pueblos

Actualidad


A mediados del siglo pasado, cuando el ahorro era sinónimo de previsión y garantía de afrontar el futuro, tanto para planes positivos como para posibles reveses, nacía en Cuenca su Caja de Ahorros. En los 80, y dado que dinero llama a dinero, conquenses y una de sus provincias vecinas unían su laborioso esfuerzo en una sola entidad, la Caja de Ahorros de Cuenca y Ciudad Real. Años más tarde, superado 1990, en plena homogeneización de intereses territoriales y bajo el prometedor prisma de la regionalización, el mismo concepto del que ha presumido y asumido como propio para su partido muy recientemente un dirigente conquense socialista, se unía al proyecto la de Toledo. Surgía la Caja de Castilla-La Mancha, una entidad que con los años desarrollaba una intensa participación en la vida económica, social y cultural en casi todos los rincones de nuestra Comunidad Autónoma.

Llegó a contar, la CCM, con más de 500 oficinas, la mayoría en la región, aunque también podíamos encontrarnos con sucursales por toda España. Presidida desde 1999 a 2009 por el ex secretario general del PSOE en Castilla-La Mancha, el alicantino Juan Pedro Hernández Moltó, la caja fue todo un referente para los ciudadanos en el más amplio sentido de la palabra. Llegó, incluso, a contar con una dinámica Fundación que patrocinaba y promocionaba una gran parte de actividades que se desarrollaban en nuestra tierra.

Doce años después de su intervención por el Banco de España, aún resulta difícil creer cómo la CCM pudo llegar a esa lamentable situación y también complicado asimilar el declive en el que entró la entidad a partir de esa fecha. El 29 de marzo de 2009 según relataban medios informativos como diario elmundo, el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, convocaba una reunión   "urgente y extraordinaria" del Consejo de Ministros.  “La intervención del Banco de España está amparada por el artículo 31 de la Ley de Disciplina e Intervención de las Entidades de Crédito, que establece que únicamente cuando una entidad de crédito se encuentre en una situación de excepcional gravedad que ponga en peligro la efectividad de sus recursos propios o su estabilidad, liquidez o solvencia, podrá acordarse la intervención de la misma o la sustitución provisional de sus órganos de administración o dirección", explicaba el periódico. El propio banco intentaba, en su comunicado, transmitir un mensaje de tranquilidad ante la situación, sustituyendo a los administradores que en ese momento tenía CCM y asegurando que los depositantes y acreedores podían “estar absolutamente tranquilos”.

Pero lo cierto es que, desde ese momento, todo fue de mal en peor para la entidad. Despidos, traslados y jubilaciones anticipadas se convirtieron en la política habitual de una caja que pasaba de mano en mano como la falsa moneda, sin que nadie fuera capaz de devolverle el caché de aquella fértil decena de años en los que agasajaba a sus mejores clientes, empresarios y medios de comunicación con exquisitas comidas Michelin, cruceros y regalos navideños.

Y llegó el juicio…

Si el nombre de la CCM consiguió un respetable hueco entre la sociedad regional, el de su presidente, Juan Pedro Hernández Moltó se posicionaba como uno de los hombres más poderosos, sino el que más, de la comunidad autónoma. El final de su aventura, emprendida en 1999 y concluida abruptamente en 2009, llegaba con su condena por la Audiencia Nacional a dos años de prisión por un delito societario de falsedad contable al manipular las cuentas de la CCM, la inhabilitación para ejercer cargos en este sector y a una multa de casi 30.000 euros, además del pago de las costas del proceso. 

El digital elconfidencial recogía en un extenso reportaje en febrero 2016 los avatares de la caja castellanomanchega, “CCM se convirtió en una poderosísima arma del Gobierno de Castilla-La Mancha (primero de José Bono y luego de José María Barreda) para estrechar lazos entre la clase política y la empresarial en la región. Con Moltó a la cabeza, la gestión de CCM concentró la mayor parte de sus activos en la burbuja inmobiliaria. Numerosas fueron las inversiones y participaciones accionariales que llevó a cabo la entidad financiera: en Gecina (0,6%), Bami (1,54%), Parquesol (9,3%), Dico Harinsa Obrum (11%), su propia promotora (Plainsa), etc. La inversión de CCM en Astroc se produjo apenas un mes antes de que las acciones de la constructora se desplomaran un 70%. Especialmente llamativo fue el caso de otra inmobiliaria, Astroc. No por la excesiva participación de CCM en ella (tuvo un 3,8%), sino porque, como reconoció en su momento su expresidente Enrique Bañuelos, la entrada de Caja Castilla-La Mancha se produjo apenas un mes antes de que la compañía se estrellase en bolsa y las acciones perdieran el 70% de su valor”. Un párrafo demoledor que resume el objetivo y proceder de la CCM durante diez años, un modus operandi paralelo al de los ciudadanos que honradamente depositaban en ella su confianza y a los de cientos de miles de trabajadores que desempeñaban su labor honradamente, víctimas, al fin y al cabo, de los tejemanejes políticos y económicos de su jefe.

Un segundo párrafo recogido por elconfidencial insiste en el proceder de Hernández Moltó en su década de presidente de la entidad y de algunos empresarios de la región, “y es que la connivencia entre CCM y los grandes consultores de la época fue una constante en la gestión de la entidad. Durante aquellos años también fueron especialmente peligrosas las inversiones en otros 'holdings' inmobiliarios como Colonial o DHO. De hecho, CCM incumplió cualquier protocolo de riesgo financiero al llegar a concentrar el 40% de sus fondos propios en apenas tres personas: los constructores Domingo Díaz de Mera (presente en el aeropuerto de Ciudad Real, grupo Lábaro, DHO, Colonial...), Ignacio Barco (cuyas empresas deben 94 millones de euros a Hacienda) y Román Sanahúja. Tampoco fue una excepción el aeropuerto de Ciudad Real, que constituyó la puntilla de CCM: sumergido en un interminable proceso de subasta y con una deuda de 529 millones de euros, el aeropuerto autoproclamado público tuvo en Caja Castilla-La Mancha a su máximo accionista, ya que la entidad llegó a poseer el 68,28% de la infraestructura entre acciones propias y pignoradas. El final del despropósito llegó el 29 de marzo de 2009: ese día, el Banco de España decidió intervenir Caja Castilla-La Mancha ante una deuda que, como se supo más adelante, alcanzaba los 740 millones de euros.”

 Un sueldo de 129.000 euros y el célebre “Míreme usted a la cara”

Hernández Moltó no fue precisamente, un ejemplo ni de austeridad ni tampoco de prudencia a la hora de desarrollar su carrera política como cargo del partido socialista en diferentes espectros. Unos años antes de llegar a la presidencia de la CCM protagonizaba aquel famoso careo con el exgobernador precisamente del Banco de España, Mariano Rubio, en el que, desafiante, le inquiría, según publicaba elconfidencial  "míreme a la cara, de frente. Me recuerda, ¿no? Hace dos años (...) estábamos discutiendo también en esta comisión. ¿Nos engañó entonces, señor Rubio? Porque lo que es evidente es que alguien hoy nos está engañando. ¿Usted es consciente de las consecuencias que está generando en la sociedad española su proceder?", le espetaba Moltó a Rubio, que apenas acertaba a agachar la cabeza. Pero la arenga no terminó ahí: "Tiene usted su última oportunidad. Aprovéchela para salvar la poca dignidad que le queda. Si no es así, sepa que nos va a encontrar enfrente con la indignación que supone su comportamiento pasivo. Si es usted culpable (...), no va a quedar impune. Se lo prometo, señor Rubio". Las palabras de Moltó forman ya parte de nuestra historia democrática, y seguramente con razón. En pleno escándalo político, el PSOE luchaba por desmarcarse de los incesantes casos de corrupción que lo rodeaban, y las palabras de Moltó fueron de las más efectivas a la hora de lanzar el mensaje de que el partido siempre estaría en contra de dichos comportamientos”. Este episodio se desarrollaba en abril de 1994. Quince años más tarde, el propio Moltó dejaba de mirar a la cara a sus administradores de CCM porque eran relevados de sus funciones y en 2016 tenía que mirar directamente a la cara del juez de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, para ser condenado por su gestión al frente de la entidad.  Cosas del karma. Por cierto, no pasaba desapercibido tampoco el astronómico sueldo de Moltó durante su presidencia de CCM, nada más y nada menos que 129.000 euros, cifra escandalosa ya hoy en día. Ni que decir en 1999…

¿Y ahora? Nueva etapa de despidos y cierres

La CCM, como señalábamos, ha pasado por varias denominaciones y etapas, todas ellas enfocadas a un claro declive. En la actualidad, bajo los designios de Unicaja, anunciaba hace unos días el cierre de casi 400 oficinas en nuestro país con el despido de más de 1.500 trabajadores. En la provincia de Cuenca se prevén que serán 32 las oficinas destinadas a dejar de funcionar y un total de 42 las personas las que pierdan su empleo. Al drama que supone pasar a engrosar las listas del paro, se une el desmantelamiento de servicios destinados a la ciudadanía. Situémonos en uno de los centenares de municipios que componen la provincia de Cuenca. Poca población, envejecida en su mayoría, sin médico presencial más que uno o dos días a la semana, es decir que el Sescam decide cuando tienes que estar enfermo, sin autobús, sin tren, con dificultad para acceder a una plaza en una residencia en el municipio en el que se habita o cerca, con las horas de ayuda a domicilio tasadas y, ahora, sin oficina bancaria. Añadido a este panorama, los pocos jóvenes que deciden quedarse en sus pueblos por la falta de oportunidades laborales, principalmente, no tienen ayudas para emprender, una pésima conexión a intenet y participan, por ejemplo, de carencias como la sanitaria. ¿Qué motiva a estos jóvenes a vivir en los pueblos? ¿Qué tranquilidad pueden tener dejando a sus mayores en municipios sin médico, sin transporte y ahora sin ni tan siquiera poder contar con dinero en efectivo? Luego, los habitantes de Cuenca a sufrir progresiva y machaconamente los discursos de los políticos gobernantes, de España, la Junta, la Diputación y algunos ayuntamientos como el de la capital, hablando de la lucha contra la despoblación y de las medidas que se han tomado y se van a tomar. Incomprensible tanto cinismo.

Unos 42 despidos de Unicaja por toda la provincia. 157 de Florette en Iniesta. 51 de Siemems Gamesa en la capital. 190 trabajos que se prometieron en Iberopinar, en Almodóvar, que no llegaron a materializarse… Suma y sigue. Y ahora, sin tren… Parece que la lucha contra la despoblación se centra en pagar con dinero público el cumpleaños a la millonaria Tamara Falcó y también en contratar, a costa del contribuyente, al cántabro Antonio Resines para promocionar Cuenca, una provincia desmantelada e ignorada por quienes la dirigen. Desoladora perspectiva…

Texto: AGA

Foto: La CCM llegó a instalar bancos en municipios de nuestra provincia. En la imagen, uno de ellos en Carboneras de Guadazaón.

 
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