La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

¡Mi honra está en juego y de aquí no me muevo!

Actualidad


Alejandro Pernías Ábalos

La honra: qué bravo concepto que comprendíamos antaño los españoles cuando nos era ofendida. Y qué argumento tan hábil para iniciar o recrudecer conflictos en nuestra historia.

Sin embargo, es ya una idea algo casposa, anclada en otra época. De hecho, no siempre somos capaces de describirla, pero sabemos cuándo nos duele. Y debo reconocer que, a mí, ahora, me duele profundamente la honra de España.

La agresión provocada por un país vecino que intenta atacar la seguridad e integridad del nuestro no sólo es humillante, sino que es muestra de la debilidad que los adversarios aprecian sin duda en nosotros.

Sin embargo, aquellos que chantajean a nuestra Patria olvidan lo que somos. Y ello se muestra en dos escenas que deberían humillar por sí solas a quienes lo han provocado si la decencia estuviera en su idiosincrasia como lo está en la de los españoles.

Frente a las amenazas, España y sus mejores gentes emplean la Solidaridad. La grandeza de nuestra Patria se ha visto en las aguas de Ceuta, con un Guardia Civil rescatando a un bebé que había sido arrojado a la mar por quienes carecen de alma; o en esa voluntaria de Cruz Roja que consolaba a aquel hombre que, tras llegar a nado, estaba angustiado por la suerte de sus compañeros de viaje.

Ellos son la esperanza y la grandeza de España. Ellos y tantos como han sido desplazados a las ciudades autónomas a defender al país ayudando, auxiliando y cumpliendo con sus deberes. Es a ellos a quienes tenemos que agradecer su entereza y son ellos los que, con su actitud, humillan a los desalmados que han instigado esta agresión.

Así, frente al chantaje de quien ninguna lección puede dar a España, las actuaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de los voluntarios, de la Legión y demás miembros del Ejército allí desplegado, son la evidencia de que nuestra Nación está muy por encima moral y democráticamente de quienes pretenden amenazar nuestra Libertad, seguridad e integridad.

Mientras los suyos azuzan a sus propios compatriotas a salir de su país para agredirnos, los nuestros, en cambio, los salvan y consuelan. Y es que sabemos con orgullo que ante la bajeza ética de quienes instigan la desbandada de sus propios nacionales para atacar al vecino, España es Libertad, Ley y Solidaridad.

Esta es nuestra Nación, con sus miserias y sus grandezas, formada por personas solidarias, generosas y libres; y, en ocasiones, gobernadas por quienes no están a su altura. Ya se advertía en el Cantar del Mio Cid aquello de: Dios ¡qué buen vasallo si oviera buen señor!

Puedo estar de acuerdo con el Presidente del Gobierno cuando afirma que ésta no es una crisis migratoria. Creo que es cierto: es una crisis ética. Lo es porque utilizar a personas dándoles  esperanzas de un futuro mejor para atacar a otro país sólo evidencia hasta dónde se está dispuesto a llegar.

Si hay actos que tienen consecuencias y se tienen que asumir, también las agresiones han de tener una respuesta contundente, unida y proporcionada. Atacar ilegítimamente a España y a la Unión Europea ha de tener consecuencias tangibles y ejemplares, o el proyecto comunitario habrá sido un tremendo error para quienes defendemos sus fronteras exteriores.

Así que no erremos el tiro ahora. Dejemos las responsabilidades para otro momento y lugar. Pero no las olvidemos. 

Vemos con un nudo en la garganta a esas personas sufrir y a nuestros compatriotas intentar, extenuados, salvarlas. Eso evidencia que estamos siendo humillados desde hace tiempo por quien jamás ha sido digno de hacerlo.

No podemos olvidar que un país no puede ofrecer Libertad a sus ciudadanos si vive atemorizado por el chantaje de otros. 

España merece respeto, y para ello es imprescindible la unidad interna. No dejemos que nadie utilice una agresión ilegítima a la seguridad de toda la Unión Europea para criticar o justificar una ideología política concreta. A mí, al menos, no me encontrarán ahí; y si ha llegado hasta aquí leyendo, imagino que a usted tampoco.

Al contrario, debemos permanecer unidos, y ofrecer una respuesta común que garantice los Derechos Fundamentales de quienes anhelan venir y la integridad y seguridad de nuestra Patria. 

Nuestra respuesta ha de ser tan contundente como sea necesaria y debe estar a la altura de la sociedad generosa, valiente y democrática que se ha vuelto a mostrar esta triste semana en Ceuta. Se lo debemos a quienes están allí para garantizar nuestra Libertad.

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Batalla de Talavera, en la que participó Bassecourt, el 28 de julio de 1809 El 22 de junio, el comandante general de Cuenca Luis Alejandro Bassecourt [...]

De aquellos polvos estos lodos

De aquellos polvos estos lodos

Suele suceder que, cuando detectamos un problema, como sucede con los incendios forestales, este nos muestra lo que se suele decir la punta del iceberg, [...]

El diamante de la alimentación

El diamante de la alimentación

Si hay un producto que forma parte de nuestra vida es sin duda alguna el ajo y está, como dicen por ahí, hasta en la sopa. Sus magníficas [...]

Adiós, otra vez, a los multicines

Adiós, otra vez, a los multicines

Cuando unas salas de cine cierran, la primera y básica razón que se le ocurre a cualquiera es que no son rentables. Mucho ha cambiado la [...]

Pintar para disimular

Pintar para disimular

Lo del arreglo de carreteras en la provincia de Cuenca parece que va a consolidarse como una de las asignaturas pendientes de los distintos gobiernos [...]

'Mangana', faro de historia. El Seminario Conciliar de San Julián

Es mucho lo que se ha escrito sobre esta insignia histórica, bien y mal, atinado y desacertado pero hay que reconocer que Mangana ha representado [...]

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: