La Opinión de Cuenca

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Ascensor o escaleras mecánicas, el eterno deseo de ser ascendido a la Plaza Mayor

Actualidad


No penséis que estos deseos incumplidos son de estos últimos bienios, lustros o décadas, las corporaciones de primera mitad del siglo XX ya pensaron en ello y hemos llegado a la actualidad sin verlos hechos realidad.

El periódico la Ofensiva de principio de verano de 1952 nos relata el proyecto que el Iltmo. Sr. Alcalde del momento tenía pensado para los ciudadanos de Cuenca.
Con un destacado titular encendía el deseo de los conquenses que ya se veían ser ascendidos hasta la Plaza Mayor sin tener que utilizar el coche de “San Fernando, unas veces a pie y otras andando”.

 El artículo no tiene desperdicio por lo que, con vuestro permiso, trascribo para que seáis testigos de tal ansioso proyecto de mitad del siglo pasado. 

“Dentro de dos años, Cuenca será perforada de arriba a abajo y un ascensor, que costará tres millones de pesetas, que saldrá de la calle de los Tintes,   que recorrerá en total 508 metros y que tendrá parada en El Salvador y en San Felipe, transportará cada media hora cincuenta viajeros hasta la Anteplaza”.

 La idea la tenía, desde hace doce años el maestro de Obras Municipales Sr. Domínguez.

Ya en algún número de la “OFENSIVA” apuntó vagamente y se hizo eco de una noticia harto elogiosa que, sin ser realidad todavía, venía siendo a la “chica callando” –como diría un castizo- base de varias conversaciones, estudios y polémicas, por parte del Excmo. Ayuntamiento. Nos referimos a ese futuro medio de comunicación permanente llamado ascensor, metro o funicular –como ustedes gusten- y que unirá, Dios mediante, la parte alta con la baja de la ciudad. La noticia, pues, es de capital importancia para Cuenca y así parece ser que la tomó por su parte el Excelentísimo Ayuntamiento quien con gran cariño ha acogido el anteproyecto.

Sobre el particular, en la misma Casa Consistorial, le hicieron una entrevista al Sr. Alcalde, don Sebastián Guijarro, asistiendo también a la conversación el Ingeniero Municipal, don Vidal Cárdenas Esquivias.

-¿Quiere decirnos el total de estaciones a establecer en el mencionado “ascensor” y el lugar exacto de su situación?
-Constará de cuatro estaciones. Dos de ellas de origen en la calle de los “Tintes” y Plaza Mayor. Las otras dos serán intermedias y se construirán en El Salvador y San Felipe, respectivamente. También se efectuará una parada en la calle de Mosén Diego de Valera, en donde si se estima necesario, podrá construirse fácilmente otra estación.
-¿Cuál será la distancia total del recorrido?
-Referida al horizonte, entre la calle de los Tintes –origen- y la Anteplaza del Ayuntamiento –terminación- es de 508 metros.
¿ Qué profundidad tendrá?
-Se salvará una altura de 67 metros
-¿Qué sistema se empleará?
-Será de dos ascensores en plano inclinado con estación de cruce en San Felipe.
-¿Cuántas Plazas tendrá?
-50 viajeros y un departamento para mercancías.
-¿Tiempo que se invertirá en efectuar el recorrido?
-Incluido ascenso y descenso, diez minutos.
-¿Coste del ascensor?
-No puede darse con exactitud, pero del anteproyecto presentado se desprende que será de dos y medio a tres millones de pesetas.
-¿Cuándo funcionará en el caso de decidirse el Ayuntamiento a su construcción?
-Dentro de dos años, aproximadamente.
-¿Durante que tiempo efectuará el recorrido?
-Cada diez minutos en las horas de mayor afluencia de público; el resto cada media hora o según las circunstancias lo requieran y exijan.
-¿Más detalles, Sr. Alcalde?
-El “ascensor” proporcionará a los habitantes de los cascos urbanos medio y alto, la seguridad de una comunicación permanente, económica y cómoda. Reunirá las condiciones de seguridad pública necesarias ya que cada ascensor dispondrá de eficacísimos frenos automáticos.

El Ayuntamiento –continuó diciendo el Sr. Cano- ha tomado el acuerdo de que por la comisión correspondiente y con los asesoramientos técnicos necesarios se estudie y proponga lo que preceda en este asunto de tan extraordinaria importancia para la capital.

No hablamos más con el Ilustrísimo Sr. Alcalde y con el Ingeniero Municipal. Nos despedimos. Y aquí debió terminar nuestro reportaje si “alguien” a nuestra salida no nos hubiera puesto sobre la pista de quien partió la idea del “ascensor”. Se trata de don Eduardo Domínguez Fuster, Maestro de Obras del Ayuntamiento. Con él despachamos unos minutos en su despacho.

-¿Es cierto que partió de usted la idea del “ascensor” Sr. Domínguez?
Nos mira con ojos un tanto observadores, esboza una sonrisa y comenta.
-He pensado en ello durante más de doce años. Y no sólo el ascensor subterráneo, sino  también en el aéreo.
-¿Cuál cree que daría mejor resultado?
-Por el estilo. Pero el subterráneo posee un gran aliciente y ventaja sobre el aéreo. El desembolso será menor.
-¿Y cómo estando en posesión de tan magna idea desde hace tiempo no la dio a conocer hasta ahora?
-No encontré la ocasión propicia.
-¿De verdad?
-Sí.
-Sea sincero.
-Hace doce años se habló de ello en la Excma. Diputación pero no llegó a cuajar.
-¿Por qué?
-No se aunaron ideas y pensamientos y todo se derrumbó.
-¿Cree que el “ascensor” dará vitalidad a la parte alta de la ciudad?
-Indiscutiblemente. Será un éxito. Es de lo que más necesita: un medio de locomoción rápido, eficaz y económico.
-¿Es usted autor del anteproyecto?
-Soy cooperador. El autor es el ingeniero industrial don Francisco Gutiérrez Segura.
-Designe el ascensor con una frase.
-Un Tibidabo cubierto.
-Una última pregunta. ¿Se llevará a la práctica?
- Depende del Pleno de la corporación. De eso puede hablar con más autoridad que yo el Sr. Alcalde.

Y nos fuimos.

Este es el proyecto que se iba a realizar en los años cincuenta. Todo quedó en “aguas de borrajas”, como tantos otros (actualmente escaleras mecánicas) que cuando llegan las elecciones les falta tiempo para pregonar a los cuatro vientos “lo bueno que soy y lo bien que lo hago y haré”.

(José María Rodríguez González es profesor e investigador histórico)


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