La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Cuenca, en los difíciles años 20 del siglo XVI, tras la Guerra de las Comunidades (VI)

Historia


Escrito del concejo al regente.

La ciudad de Cuenca dice que los gobernadores de Castilla, visto los servicios que ella ha hecho y hace cada día a V.M. en estos tiempos, le hicieron merced de dos provisiones muy necesarias para el sostenimiento de la ciudad, que son del mercado franco y de los jurados, según parecerá por el traslado de las dichas provisiones. Suplica humildemente a V.M. que quiera dar las suyas conformes a ellas, para que la ciudad, con más entera voluntad, prosiga lo que ha comenzado, que es señalarse entre todas las otras en el servicio de V.M.

También suplican a V.M. que, por cuanto Rodrigo Manrique ha venido a la ciudad con mano armada por dos veces con intención de alborotar y escandalizar la ciudad, que está en servicio de V.M., de donde se han seguido muertes, quemas de casas y otros muchos escándalos y daños en la dicha ciudad, que V.M. quiera mandar a sus gobernadores que se informen de estos casos y que los castiguen conforme a derecho.

Prueba de los azarosos años —segundo decenio del siglo XVI— vividos en Cuenca, en donde había dos bandos irreconciliables desde antiguo, con muertes incluidas: uno formado por don Diego Hurtado de Mendoza, su hermano Rodrigo Manrique, el hijo del primero, don Hurtado, y el canónigo don Diego Manrique, primo hermano de don Diego Hurtado; y el otro bando lo encabezaban los regidores García Fernández, Hernando y su hijo Andrés de Valdés, y el alcalde, licenciado Juan de Cervantes, abuelo del autor del Quijote. Así reza el siguiente documento existente en el Archivo General de Simancas, que por su extensión se publicará en varios capítulos:

Título de la unidad: "Pleito de García Hernández de Alcalá y Andrés o Hernando Valdés, regidores de Cuenca, con el canónigo Diego Manrique, primo de Diego Hurtado de Mendoza, duque del Infantado, sobre bandos en la ciudad". 
Archivo General de Simancas. Signatura: CRC,73,2

Su transcripción es como sigue:

Consejo Real de Castilla.

Procesos, Pleitos y Expedientes, Legajo 73, Folio 2.

García Fernández y Andrés de Valdés, regidores de Cuenca, con el canónigo Diego Manrique, primo hermano de Diego Hurtado, sobre los atropellos y excesos que ellos cometían en la ciudad; son muchos y notables.
Última fecha, Valladolid, treinta de septiembre de 1524.

Vuestra majestad mandó, cuando le hicimos relación de las cosas acaecidas en la ciudad de Cuenca, que diésemos memorial de ellas al presidente de su muy alto Consejo porque así convenía a su servicio y a la buena gobernación de la ciudad.

Y como quiera que son muchas y muy graves las cosas acaecidas, así de muertes como de otros insultos, algunas de las que al presente tenemos memoria desde el tiempo que el rey don Felipe [“el Hermoso”], nuestro señor que haya gloria, vino a reinar en estos reinos. Y es cierto que el rey y reina Católicos, con la mucha justicia que en sus tiempos hubo, quitaron los bandos y solamente han quedado en aquella ciudad entre Diego Hurtado y sus parientes, con los corregidores, alcaldes, alguaciles y pesquisidores que han ido a aquella ciudad; y con los corregidores y otras personas que siguen y favorecen la justicia, matando a unos y acuchillando a otros; a otros quitándoles las varas y a otros amenazándolos, como parece por los capítulos siguientes. Lo cual notificamos a V. M. porque nos lo mandó y porque así cumple a su servicio. Y nosotros no entendemos sobre esto traer pleito ni pedir traslado de cosa que a ello se replique, sino que V. M. mande proveer como convenga a su servicio. Y estamos prestos a obligarnos a que, si el juez que fuere a averiguarlo no lo hallare por verdad, pagarle el salario.

-Primeramente, luego que falleció el señor rey don Felipe (el Hermoso), Diego Hurtado quitó las varas a don Martín Vázquez de Acuña, que era corregidor, y trajo él una de ellas; y sus criados le mataron a su alguacil mayor. Receptó a los matadores en su casa y tierra, y hasta hoy no se ha castigado, habiéndoles dado de comer hasta hoy.

-Iten, sobre esto proveyó el Consejo un pesquisidor que se llamaba el licenciado Salcedo y el dicho Diego Hurtado no le consintió entrar en Cuenca ni usar de su provisión, y el juez se fue a Huete donde le envió a prender; y el juez huyó y le tomaron las provisiones y procesos.

-Iten, que el dicho Diego Hurtado ha hecho en la dicha ciudad una casa fuerte donde se receptan muchos malhechores y por esta causa el doctor Quirós, juez pesquisidor, mandó derribar cierta parte de ella; y la casa se edificó contra mandamiento del Consejo Real.

-Iten, la ciudad tiene sentencias y cartas ejecutorias para que la Sierra sea pasto común y, sin embargo de aquello, el dicho Diego Hurtado y Luis Carrillo, su consuegro, y otras personas tienen ocupadas las dichas sierras. Y aun sobre esto, los vasallos de Diego Hurtado mataron a un pastor y a esta causa la tierra de Cuenca se despuebla y se pueblan los señoríos al servicio de V. M. Conviene mandar que estas sentencias se ejecuten y guarden, porque la ciudad y el sexmo de la Sierra han gastado más de dos mil ducados en seguimiento del pleito.

-Iten, porque Juan Álvarez, regidor, pidió ejecución de estas sentencias, se atravesó un criado de Diego Hurtado y le dio a traición una cuchillada en la cara; y Rodrigo Manrique le dio un caballo en que se salvó y se fue a un lugar de Diego Hurtado.

-Iten, Diego Manrique, canónigo, primo hermano de Diego Hurtado, tiene mucha gente que se allega a él de malhechores y los favorece. Acuchillaron a dos alguaciles del corregidor don Fernando de Rebolledo y receptó en su casa a los malhechores, y nunca fueron castigados. Y asimismo mataron a un criado de don Alonso Pacheco y los receptó en su casa. Y otros dieron una estocada a un alguacil de vuestra corte, que se llama Nieto.

-Iten, unos criados y parientes de Diego Manrique, canónigo, primo de Diego Hurtado, acuchillaron al licenciado Adurca, teniente que fue en dicha ciudad por el marqués de Salas, vuestro corregidor, hasta que lo dejaron por muerto, a los cuales el dicho Diego Manrique receptó; y tuvo, y al presente tiene, algunos de ellos en su casa. Y algunos de los que hicieron el dicho delito están receptados y acogidos en tierra del dicho Diego Hurtado.  Suplicamos a V. M.  que el juez que sobre todo esto fuere lleve las sentencias y procesos de esto que hizo el licenciado Ribadeneira, porque fue la más grave cosa que jamás acaeció en vuestros reinos, y castigue a los receptadores de los dichos delitos.

(Imagen: Van den Wyngaerde, Anton. Cuenca desde el Oeste. Viena, National bibliothek)

(Continuará...)


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