La Opinión de Cuenca

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Cuenca, en los difíciles años 20 del siglo XVI, tras la Guerra de las Comunidades (X)

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Declaración del juez Martín López de Oñate:

En la ciudad de Cuenca, a treinta días del mes de abril de mil quinientos veinticuatro, el señor licenciado Martín López de Oñate, juez de residencia y justicia mayor en la ciudad de Cuenca y su tierra por sus majestades, dio cierta respuesta a dieciocho capítulos presentados por Diego Manrique, canónigo en la iglesia de Cuenca, que su tenor de la cual dicha respuesta son los capítulos; y es éste que se sigue. Dice así:

Y así presentados los dichos capítulos, el dicho señor juez de residencia dijo que en lo que toca al primer capítulo no se hable contra las personas de los regidores ni de su linaje en cosa alguna y, si han administrado mal sus oficios, se pruebe y se hará justicia.

En lo del segundo y tercer capítulo, que no se hable más de ello, y en lo del cuarto capítulo que se pruebe si ha robado como regidor o como persona particular. Y en lo demás, que no se hable.

En lo del quinto y sexto capítulos, que se sepa la verdad y lo muestre y pruebe.

En lo del séptimo capítulo, que se pruebe que el dicho licenciado Cervantes dijo las dichas palabras contra Nuestra Señora.

En el octavo y noveno capítulos, que pruebe lo que dice.

En el décimo capítulo, que pruebe los delitos que han hecho y cometido los hijos de Diego Remírez, especificando quiénes son y cómo se llaman, y en qué día, mes y año cometieron los dichos delitos. Y en lo demás, que no se hable.

En el onceno capítulo, que pruebe en forma los delitos que ha hecho y cometido Gonzalo de Castro; y en lo demás, que no se hable.

En los doce capítulos, que se sabe la verdad de parte de la contratación que se hizo con Fernando de Huesca sobre el vender de las carnes y de la manera, y en quién se remató y quién fue el obligado. Y lo demás, que lo pruebe porque es cosa concerniente al bien común.

En los trece capítulos, que alegue y pruebe en forma los delitos que ha cometido Juan de Huesca que no están castigados; y en lo demás, que no se hable.

En los catorce y quince capítulos, que pruebe lo que dice.

En los dieciséis capítulos, que consta por las probanzas que están hechas, lo que dice el dicho licenciado Cervantes de los linajes de Mendoza, Avendaño, Mújica y Salazar, y de los otros linajes de Vizcaya. Y en lo demás, que pruebe.

En los diecisiete capítulos, que no se hable en cosa alguna de lo en él contenido, y que requería al dicho Diego Manrique que hiciese y cumpliese lo que de suso el dicho señor juez de residencia había respondido a los dichos capítulos y a cada uno de ellos, so pena que lo contrario haciendo, fuese habido por extraño de estos reinos y señoríos y perdiese las temporalidades. Y que mandaba al dicho licenciado Cervantes,  y a los dichos regidores y a las otras personas de quienes se hace mención en los dichos capítulos, con otras cualesquier personas vecinos y moradores de la dicha ciudad, que por sí ni por otra persona alguna, directa ni indirecta, no hable de ello so pena de destierro perpetuo de estos reinos y señoríos, y de perdimiento de la mitad de sus bienes para la cámara y fisco de sus majestades; en los cuales, no haciendo lo susodicho, según dicho es, los condenaba y daba por condenados. Y alegando en forma de derecho el dicho señor Diego Manrique algunas quejas contra el licenciado Cervantes, contra los regidores y contra cada uno de ellos, que el señor juez de residencia les mandaría notificar para que respondiesen y alegasen de su derecho. - Licenciado Oñate.

Testigos que fueron presentes, el señor Jorge Ruiz de Alarcón, Alvar García de Molina, vecinos de Cuenca, y yo Alonso Ruiz, escribano público.

Y luego, el dicho señor Diego Manrique dijo que él, como vasallo y criado de la Casa Real de su majestad, estaba presto de hacer y cumplir lo que el dicho señor juez de residencia le requiere y manda, y que en lo demás pide traslado para que alegue de su derecho. Testigos que fueron presentes, el señor Jorge Ruiz de Alarcón, Alvar García de Molina, Alonso Álvarez de Ayala, vecinos de Cuenca, y yo, Alonso Ruiz, escribano público. - Diego Manrique.

Y después de lo susodicho, en la ciudad de Cuenca a tres días del mes de mayo del dicho año, por mandato del señor juez de residencia, notifiqué y leí en presencia del señor García Hernández, regidor, de Juan de Huesca, escribano público, Fernando de Huesca, escribano, y del licenciado Cervantes, la respuesta que el dicho señor juez de residencia había dado a ciertos capítulos que presentó el señor Diego Manrique, canónigo de la iglesia de Cuenca, y se lo leí, según que de suso se contiene. Y leída y notificada la dicha respuesta, el dicho Garci Hernández de Alcalá, regidor, dijo que a su noticia vino cómo ante su merced el dicho señor juez de residencia se había presentado cierto libelo contra muchos caballeros y personas honradas de esta ciudad y que su merced lo había mandado leer públicamente. Y recibió la presentación que hizo Diego Manrique, canónigo clérigo de misa; y luego fue el dicho Garci Hernández a buscar al dicho señor juez y le había pedido le mandase dar traslado para que viese lo que era y respondiese lo que cumplía a lo que a él tocaba. Y que su merced le dijo que no curase de ello, que ya lo tenía proveído como era menester, y que ahora, viniendo el dicho García Hernández a tornar a pedirlo, el dicho señor juez le manda notificar la respuesta que el dicho señor juez había dado y le manda que lo guarde y cumpla, so las penas que le he puesto en la dicha respuesta. Que todavía pide a su merced que le mande dar traslado del dicho libelo con todo lo que en él se contiene, y si su merced lo hiciere hará lo que debe. De otra manera, le pide por testimonio y pide a mí, el dicho escribano, con todo lo que ha pasado. El dicho Juan de Huesca, escribano, dijo que lo supo antes que se presentase el dicho libelo infamatorio por esta ciudad, de muchas personas. Que lo quería presentar el dicho Diego Manrique, clérigo y que él fue a decirlo al dicho Garci Hernández y a otros caballeros para que viesen lo que se había de hacer de justicia y viniesen al dicho señor juez de residencia para que lo remediase y no permitiese que tan gran libelo infamatorio se presentase. Y que, antes que se presentase, lo leyese porque era cosa contra derecho. Y que vino Juan de Ayala y otros caballeros a pedirle por merced que no lo consintiese hacer, y que les había respondido, según le dijeron, que él tenía abierta la puerta para que cada uno presentase y alegase lo que quisiere. Y después supo que se había presentado y que se había leído delante de muchas personas. Y que ahora que viene a su noticia lo que su merced le manda notificar, le notifica y le requiere se los mande dar signados para presentarlos ante su majestad y ante los señores de su muy alto Consejo. Y que ahora ha venido a su noticia que el dicho Diego Manrique y otras personas de la casa del señor Diego Hurtado andan mostrando por las calles y cantones otro libelo más infamatorio y mucho más gravísimo, y leyéndolo a muchas personas, contra muchos caballeros y personas honradas de esta ciudad, ordenados por los licenciados Cuellar, Titos y Orellana, y otros personajes, escritos de la mano de Martín el de la Lechera; y que así era informado de ello. Por tanto, que le requiere y pide a su merced le mande dar todo lo que sobre esto está causado, porque ello trata de su perjuicio, como consta tercera persona; porque él no tiene ni ha tenido pleito con el dicho señor Diego Manrique. De otra manera, que de la dicha denegación, si no se lo mandare dar, apelaba y apeló de todo para notificarlo ante sus majestades y ante los señores de su muy alto Consejo. Y lo pidió por testimonio. El dicho licenciado Cervantes dijo que lo oía el dicho Fernando de Huesca. Dijo que lo oía a las dichas notificaciones.

(Continuará...)

 
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