La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Cuenca, en los difíciles años 20 del siglo XVI, tras la Guerra de las Comunidades (y XIII)

Historia


Testimonio de los regidores:

-Los regidores de Cuenca que residen en vuestra corte dicen que, entre otros capítulos que dieron contra Diego Manrique en Burgos, le pusieron por culpa. Y siéndole notificada una cédula de V. M. con una sobrecarta por el licenciado Cervantes, teniente de corregidor que a la sazón era en la dicha ciudad, para que pareciese ante los del vuestro muy alto Consejo, no lo había querido cumplir. Antes, en la petición que ahora presentó, dijo que había sido mandado venir injustamente y por delitos castigados, lo cual no es así porque hallará V. M. que el licenciado Cervantes le mandó parecer porque por cierta pesquisa hecha contra don Hurtado, hijo de Diego Hurtado, y contra Rodrigo Manrique sobre el ayuntamiento de gente armada que hicieron en su casa para matar al dicho licenciado Cervantes y a Lope Méndez, alguacil mayor que en la dicha ciudad residía. Está probado que el dicho canónigo Diego Manrique fue uno de los que vinieron armados y trajeron gente armada para cometer el dicho delito.

-Iten está probado que Diego Manrique y un racionero Requena fueron los espías que fueron a espiar al licenciado y al alguacil un domingo en la noche que quisieron dar sobre ellos y matarlos en sus casas.

-Pruébase más por el dicho proceso que de casa de Diego Manrique sacaron las picas y otras armas los que quisieron matar a los alguaciles y que el dicho Diego Manrique les dio favor y ayuda para ello la noche que cortaron las manos en el Ruido los alguaciles a los criados de Rodrigo Manrique, todo lo cual V. M. tiene mandado traer ante los del vuestro muy alto Consejo por su provisión real. Y por esto el dicho licenciado le mandó parecer ante V. M. por su cédula y porque Diego Manrique era público receptador de los que fueron condenados a muerte por las cuchilladas de Adurca, teniente que en la ciudad era. Y el dicho licenciado le notificó la cédula y al tiempo que se la notificó los tenía en su casa; entró a prenderlos y se le escaparon huyendo por una puerta falsa de su casa del dicho Manrique, y éste los presentó a la corona y cárcel del obispo. Por tanto, suplico a V. M. que, pues, está mandado dar compulsoria para traer el proceso que está en poder de Santoyo, escribano del doctor Quirós, para que conste la causa por que fue mandado venir a esta corte hasta que aquél se traiga; y el pesquisidor que está proveído averigüe lo del libelo infamatorio que presentó en juicio y anduvo mostrando otro muy mayor y más grave contra los vecinos de la ciudad, por las calles de ella, el dicho Manrique y otras muchas personas de la ciudad que con él se juntaron a leerlo. Y ordenar y hacer de él se mande que esté preso en esta corte porque se averigüe la verdad y se castigue conforme a sus delitos.

A petición de Rodrigo Manrique, responde el escribano Juan de Huesca:

-Juan de Huesca, escribano público de la ciudad de Cuenca, dice responder a una petición presentada por Diego Manrique, canónigo de Cuenca. Que, entre otros capítulos que dieron él y los regidores de la dicha ciudad contra Diego Manrique en Burgos, le pusieron por culpa y siéndole notificada una cédula de V. M. con una sobrecarta por el licenciado Cervantes, teniente de corregidor que a la sazón era en la dicha ciudad, para que pareciese ante los del vuestro muy alto Consejo, no lo había querido cumplir. Antes, en la petición que ahora presentó, dijo que había sido mandado venir injustamente y por delitos castigados, lo cual no es así; porque hallará V. M. que el licenciado Cervantes le mandó parecer porque, por cierta pesquisa hecha contra don Hurtado, hijo de Diego Hurtado, y contra Rodrigo Manrique, sobre el ayuntamiento de gente armada que hicieron en su casa para matar al licenciado Cervantes y a Lope Méndez, alguacil mayor que en la dicha ciudad residía, está probado que el canónigo Diego Manrique fue uno de los que vinieron armados y trajeron gente armada para cometer dicho delito.

-Iten está probado que Diego Manrique y un racionero Requena fueron las personas que fueron a espiar al dicho licenciado y alguacil un domingo, en la noche que quisieron dar sobre ellos y matarlos en su casa.

-Pruébese más por el dicho proceso que de casa de Diego Manrique sacaron las picas y otras armas los que quisieron matar a los dichos alguaciles, y que Diego Manrique les dio favor y ayuda para ello, la noche que cortaron las manos en el Ruido los dichos alguaciles a los que salieron a matar, a la justicia. Todo lo cual constará a V. M. por el proceso que hizo el licenciado Cervantes, que después tomó el doctor Quirós, pesquisidor. Y quedó en poder de Santoyo, su escribano, al cual V. M. tiene mandado traer ante los de vuestro muy alto Consejo por su provisión real. Y por esto, el dicho licenciado le mandó parecer ante V. M. por su cédula y porque Diego Manrique es público receptador de los que fueron condenados a muerte por las cuchilladas de Adulca (en otras ocasiones escriben Adurca), teniente en la dicha ciudad, que se le dieron de noche, con máscaras y en su casa, alevosamente por criados y parientes de Diego Manrique; y por esto fue mandado parecer. Y al tiempo que se le notificó, los tenía en su casa Manrique. Los entró a prender y se escaparon huyendo por una puerta de la casa del dicho Manrique, y éste los defendió por la Corona y los presentó a la cárcel del obispo. Por tanto, suplica a V. M. que, pues, está mandado dar cumplimiento para traer el proceso que está en poder de Santoyo, hecho por doctor Quirós, para que con éste, la causa por la que fue mandado venir a esta corte hasta que aquél se traiga y el pesquisidor que está proveído averigüe lo del libelo infamatorio que presentó en juicio y anduvo mostrando otro muy mayor y más gravísimo contra los vecinos de la dicha ciudad, por las calles de ella, el dicho Manrique y otras muchas personas de la ciudad que con él se juntaron a leerlo. Y escribir, ordenar y hacer de él le mande que esté preso en esta corte para que se averigüe la verdad y se castigue conforme a sus delitos.

Desgraciadamente, desconocemos la sentencia.

(F I N A L)


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