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De perrera a albergue, ¿volverán tiempos pasados?

Actualidad


El pasado mes de octubre, la Diputación de Cuenca rescindía su contrato con la empresa encargada de la gestión del Alberque de Animales. Una decisión precipitada, tomada, según la institución provincial, en aras a “intereses públicos” y en la que se anunciaba que este servicio quedaba, desde ese momento, a manos de la empresa pública Geacam. Desde el 1 de noviembre, la Diputación ha difundido dos números de teléfonos móviles, a cuyas llamadas responderán Pablo y Jesús, que son los dos nuevos trabajadores contratados de manera rápida y bajo una formación exprés para llevar a cabo las labores de recogida, cuidado y adopción de los animales, sustituyendo a los profesionales que desarrollaban estos cometidos desde 2017.

Lo primero que hay que tener claro al abordar este tema es que este tipo de infraestructuras surgen de la irresponsabilidad de una acción deleznable, la de abandonar a un perro. Como en cualquier ámbito de la vida no se puede generalizar y habrá situaciones en las que una persona ha de desprenderse de un animal, pero en ningún caso la opción debería de ser la agonía de condenarlo a morir de hambre, por una enfermedad o atropellado.

En julio de 2002 comenzaba a funcionar la perrera de la Diputación Provincial. La zona de El Terminillo era la elegida para su ubicación y su gestión se sacaba a concurso público. Poco pedigree se le otorgó por parte de la institución a este servicio, en el sentido de que las instalaciones fueron desde un inicio más bien básicas y concebidas, principalmente, para recoger animales abandonados y solucionar un problema a los Ayuntamientos. No estaba enfocada en el bienestar de los animales y, mucho menos, se llevaba una política activa de adopciones conforme a lo que establece la ley.

Como responsables de la perrera provincial han pasado varias protectoras. Insistimos en la no generalización de modos de proceder, pero hay que señalar que entre estas asociaciones que enarbolan la bandera de la protección animalista hay procederes que no se ajustan precisamente a la ética y si al interés de sacar provecho de la situación de indefensión de los animales. Como ejemplo, la responsable del servicio de la perrera desde 2013 a 2016, la catalana Olescan, a la que la Guardia Civil interceptaba un camión lleno con 50 perros que pretendían sacar de Cuenca para venderlos ilegalmente fuera de España. Esta protectora fue investigada por el Fiscal de Medio Ambiente de Tarragona por maltrato animal, intrusismo profesional y falsificación de documentos. El amor a los animales despierta también acciones cuestionables y a quienes se aprovechan de la buena fe de las personas que de verdad los quieren y defienden.

La perrera comenzaba su conversión a Albergue a partir de 2017, en todos los sentidos. La empresa de recogida de animales abandonados, Alosan, resultaba ese año adjudicataria de estos servicios, sin que ninguna otra entidad concurriera. Desde ese momento el cuidado y la adopción de los perros se profesionalizaba lo que repercutía, básicamente, en garantizar el bienestar de estos inquilinos. Hasta 2016, fecha en el que la Diputación lograba, tras un largo periplo administrativo, rescindir el contrato a Olescan, el declive del estado de las instalaciones había llegado hasta límites insospechados. Las condiciones de insalubridad llegaban hasta el punto de que los perros convivían con ratas y el recinto se había convertido en una especie de basurero en el que trastos de numerosa condición campaban a sus anchas. Esta situación, todo hay que decirlo, era permitida por la Junta de Comunidades, responsable última de garantizar el bienestar de los animales y que obviaba a todas luces lo que allí ocurría. 

La protección de los animales, vocación, pero también profesionalidad

En todo lo relativo a los animales, hoy en día no valen las simplificaciones. El amor a los perros, en este caso, no suple en ningún momento el control y las medidas que se han de tomar para procurar en todo caso su bienestar y un destino seguro si son adoptados. La cadena de irresponsabilidades que comienza con el abandono no puede continuar una vez que ese perro entra en el sistema de recogida. Por ello se le identifica, se garantiza su salud, desparasitación, vacunas, una buena alimentación, unas condiciones de vida dignas y la idoneidad de la persona que lo quiera adoptar. Los vehículos para su transporte han de estar adecuados a tal fin y quienes realizan los traslados contar con la formación pertinente. 

La mencionada Olescan, por ejemplo, llegó a acumular una treintena de denuncias administrativas realizadas por inspecciones del Seprona basadas en irregularidades como unas instalaciones inadecuadas para el bienestar animal, sobrepoblación de ejemplares, ausencia de un veterinario, administración de medicamentos caducados o el hallazgo de cuerpos de perros hacinados en un congelador. Tampoco contaban con libro de registro. Algún perro llegó incluso a aparecer en la web de subastas eBay y se aceptaban donaciones que poca repercusión tenían en la mejora, por ejemplo, en la mejora de las condiciones de habitabilidad de las perreras. 

Geacam, más caro para el contribuyente

El cambio de gestión del Albergue de Animales ha llegado por sorpresa. El presidente de la Diputación, Martínez Chana, trataba de justificar en el último pleno de la institución esta decisión dentro del mencionado “interés público” y también aducía cuestiones económicas, lo que podría llevar a pensar que se reducirían costes. Todo lo contrario. La empresa pública Geacam cobrará más a la Diputación de lo que lo hacía Alosan.  Los costes en 2022 suben en 45.000 euros con respecto a 2021. El Grupo Popular presentaba una moción en este mismo pleno en la que instaba a que Chana y su equipo reconsideraran su postura y que, en caso de que continuaran con su empeño de prescindir de la empresa, mantuvieran a los trabajadores que actualmente desempeñaban allí su trabajo. La propuesta fue rechazada por los votos socialistas y de la diputada de Cuenca Nos Une. 

A nadie se le escapa que la empresa pública Geacam ha sido, desde su creación en 2006, un claro ejemplo de laxitud en lo que se refiere a la contratación de personal. Los cargos directivos crecen exponencialmente con el paso de los años al igual que los intercambios de sus responsables. Recordemos que el actual gerente del Consorcio Ciudad de Cuenca, Mariano Teruel, proviene de dirigir precisamente Geacam y que ha pasado, sin problemas ni pruebas de aptitud, de su cometido medioambiental a regir los designios del Patrimonio conquense. Geacam también fue protagonista de un hecho turbio hace años cuando el actual vicepresidente de la Junta, Martínez Guijarro, tuvo que explicar por qué siendo responsable en ese momento de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural y miembro del Consejo de Administración de esta entidad pública se le asignaba la realización de obras a la empresa de su hermano.

Falta información

Tanto la Diputación de Cuenca como el Geacam han recibido ya sendos escritos en los que una perito judicial les solicita más información sobre este cambio. A la empresa regional le requiere que le facilite si la contratación de las dos nuevas personas que se harán cargo del Albergue de Animales fue de acuerdo a la ley, si hubo algún tipo de oposición abierta, se publicó la oferta, o si han sido designados a dedo. También requiere datos sobre el proceso de formación que han seguido.

En cuanto a la Diputación, en base a la Ley 4/2016, de 15 de diciembre, de Transparencia y Buen Gobierno de Castilla-La Mancha, la perito se interesa por el aumento del gasto público que supone la cesión del servicio del Albergue a Geacam y pone en duda que el aumento del coste se deba a una cuestión relacionada con las atenciones veterinarias a los animales ya que esos gastos corresponden directamente a la Diputación, como titular del núcleo zoológico “los gastos de chips, vacunas, desparasitaciones y pasaportes revierten directamente en la Diputación y no en la empresa encargada del servicio”, señala.

La perito advierte del peligro de que se pueda comercializar a partir de ahora con los animales, “sacándolos por 15 euros a pie de perrera para entregarlos posteriormente en adopción por un importe muy superior de dinero”, pudiendo alcanzar, como ocurría años atrás, los 250 euros en España, dinero recibido a modo de donación y por tanto no sujeto a ningún control. En países extranjeros la cifra se dispara. También ha pedido el gasto de la Diputación en veterinarios durante el último año, con las facturas que lo demuestren.

Esta experta judicial ha dirigido también una carta al presidente de la Diputación, Martínez Chana, insistiéndole en las irregularidades que el Albergue de Animales ha soportado en épocas pasadas, con la advertencia de que pueden volverse a repetir y recordándole que él, como presidente, es el máximo responsable último de lo que le ocurra a los animales. Ha pedido el contrato de la institución con Geacam y cómo y cuando se negoció y formalizó. En la misiva traslada sus dudas sobre la idoneidad del mencionado Geacam para desempeñar este cometido ya que, relata, nada tiene que ver con una tarea de emergencia, de protección civil, incendios, limpieza de montes o con materias agrícolas y ganaderas. También ha requerido los pueblos de la provincia adscritos al convenio de recogida de animales y el gasto destinado a este fin.  

La polémica, pues, está servida y de ella se derivan interrogantes que no dejan del todo clara la finalidad de una decisión que puede devolver al Albergue a unos tiempos en los que sólo era una perrera, un sálvese quien pueda, donde los animales llegaban a malvivir y a procurar beneficios económicos a quienes fingían interesarse por ellos. ¿Se descuidarán de nuevo las instalaciones hasta la insalubridad? ¿Estarán garantizados el cuidado y control de los perros que lleguen? ¿Qué política de adopciones se va a seguir?

Esperemos que, por el bien de todos, y en especial por los animales abandonados, no se repita la historia. Algo positivo de todo este periplo y el único beneficiado hasta el momento del asunto se llama José Luis, un espléndido dogo argentino recogido hace años en nuestra Mancha. Intratable a su llegada al Albergue, agresivo, tras tiempo de cuidados y cariño hace poco que salía del Albergue para disfrutar de una segunda oportunidad al lado de un matrimonio en pleno campo. A ver que suerte siguen sus compañeros

Texto: AGA

Foto: Imagen del estado de la perrera provincial antes de profesionalizarse la recogida del servicio

  • Situación de la perrera en 2016.
  • Situación de la perrera en 2016.
  • Situación de la perrera en 2016.
  • Situación de la perrera en 2016.
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