La Opinión de Cuenca

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El exorcista de Huete

Historia


Baltasar Porreño nació en Cuenca hacia el año 1569, pues al hablar de las constituciones del Hospital Tavera de Toledo, dice: “hiçieron çiertas constituciones por las quales se rigió el hospital y la capilla hasta el año de mil y quinientos y sesenta y nueve, en que yo naçí”.

 Sus dos hermanos siguieron el oficio religioso. El Licenciado Francisco Porreño estudió en el Colegio del Rey de la Universidad de Alcalá de Henares, en 1606 fue cura de la parroquia de San Esteban de Huete, y llegó a ser notario del Santo Oficio. El otro hermano profesó en los franciscanos descalzos, con el nombre de fray Julián de Cuenca, entre los conventos de Brihuega y Priego. Además, un tío materno fue el célebre arquitecto Francisco de Mora, natural de Cuenca, sucedió a Herrera en las obras del Monasterio del Escorial, hizo arreglos en el claustro de San Felipe el Real de Madrid, trabajó en el Puente de la Priora, y dirigió algunas obras en el Convento de Uclés.

Pasó su infancia en Cuenca y realizó estudios superiores en la Universidad de Alcalá de Henares, donde debió conocer a Lope de Vega que admirado por su conocimiento le dedicó unos versos en su obra El Laurel de Apolo.

 Gloria de Cuenca, Baltasar Porreño,
 en el verso latino y castellano
 de tanta erudición se muestra lleno,
 cuanta puede alcanzar límite humano,
 Tulio español, Demóstenes cristiano.

Terminados sus estudios, el Licenciado Porreño en 15 de diciembre de 1587 ejerció de cura en el pueblo de Paredes, Diócesis de Cuenca. Entre 1597 y 1600 sustituyó al obispo Pedro Portocarrero como Vicario General, al dejar su Diócesis para acudir a la Corte a ejercer el cargo de Inquisidor General. Desde agosto de 1599 hasta el mismo mes de 1606, desempeñó el oficio de cura en la parroquia de San Esteban de Huete.

A fecha 29 de febrero de 1604, tuvo la ocasión de recibir en Huete al rey Felipe III que regresaba de celebrar cortes en Valencia. Como abad mayor de los curas y beneficiados habló al rey en nombre del clero y le recibió en su iglesia de San Esteban con grandes ceremonias, que habían sido precisadas y ordenadas por su tío, Francisco de Mora, trazador mayor y aposentador de Palacio. En Huete desarrolló gran parte de su acervo literario. Abandonó el beneficio curado en agosto de 1606 en favor de su hermano, el Licenciado Francisco Porreño, para ocupar el oficio de cura en las parroquias de Sacedón y Córcoles.

Es en Huete donde adquirió gran fama como sacerdote y donde acudieron a él para resolver ciertos casos de exorcismo:

Sucedió que se encontraba en la ciudad de Huete el Venerable Padre Gaspar Sánchez, ramillete de virtudes, quien, entre sus muchos valores, conservó la gracia bautismal durante los setenta y cinco años que duró su vida. Así, un día estaba presente junto al Licenciado Porreño, cura de la parroquial de San Esteban, a quien habían llevado una mujer endemoniada para que la conjurase. Porreño comenzó sus oraciones y exorcismos, el demonio al ver al Padre Gaspar Sánchez exclamó:

¡Oh, qué alma tan pura!

Y continuó diciendo:

Amigo, pero no mío

En aquel instante, el Licenciado Porreño mandó al demonio:

¡Id a besar los pies del hombre más santo entre los que aquí se encuentren!

El demonio, sin más dilación, fue como un rayo y se arrojó a los pies del Padre Gaspar. El exorcismo del Licenciado Porreño tuvo su fruto y logró sacar el demonio del cuerpo de la mujer.

Años más tarde, en 1613, recibió la comisión del obispo Pacheco para averiguar la veracidad de los milagros que estaban sucediendo en el lugar de Garcinarro y algunos pueblos vecinos, obrados por Ntra. Sra. del Sagrario. El Licenciado Porreño, acompañado del notario de Huete, Juan de Toro, dejó una relación de los hechos en un manuscrito que se encontró más tarde en la iglesia de Garcinarro.

Bibliografía:

Hualde, Pilar. Baltasar Porreño. Santuarios del Obispado de Cuenca. Edición, estudio y notas por Pilar Hualde Pascual. Aache, libros digitales, 2015.

Aguado, Francisco. Exhortaciones Varias, Dotrinales. Madrid, 1641.

Texto: Enrique Lillo Alarcón

Sección: Historias de un caballero

 
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