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Eutanasia (I)

Actualidad


Definición: término que proviene del latín y del griego y significa “buena muerte”, actualmente es la intervención voluntaria que tiene como fin acelerar el proceso para conseguir una muerte sin sufrimiento físico. 

Los elementos para que exista eutanasia son: una enfermedad incurable con sufrimiento inaguantable o estado físico muy deteriorado; una solicitud seria e insistente para causar la muerte voluntariamente, excepto en el caso de un niño o un inconsciente y un móvil piadoso de ahorrar sufrimientos inútiles: es el único móvil y el elemento más característico.

La conducta pasiva, ante lo descrito, consiste en dejar de emplear los medios que prolongarían la agonía dolorosa (tratamiento distanásico).

El solo hecho de estar deshauciado por los médicos, pero sin sentir dolor, no es válido para determinar la eutanasia.

Historia: Fue el historiador Suetonio el que utilizó este término al describir la muerte del emperador Augusto en los brazos de su esposa Livia “ tuvo la eutanasia que siempre quiso”. La eutanasia se practicó en Grecia y Roma, se utilizaba la cicuta para acelerar la muerte. Esta costumbre fue apoyada por distintos filósofos, aunque Hipócrates se opuso a esta práctica y dejó escrito “no prescribiré una droga mortal para complacer a alguien ni daré consejos que puedan causar la muerte”, lo que indica que ya se debatía sobre esta posición.

Plotino, en  su  "Tratado sobre la felicidad", que tanto influyo en San Ambrosio, dejó escrito: “…y dejaría de ser hombre serio si reputara por cosa importante las vigas, las piedras, y por ¡Zeus! Las muertes de los mortales, pero si lo llevaran prisionero “bien a mano tiene el camino de salida”, si no hay posibilidad de ser feliz.

Estas palabras fueron recordadas por S. Agustín cuando los bárbaros irrumpieron en África y comenzaron a destruir y saquear ciudades.

En el tratado “Que son los males y de donde provienen” nos recuerda: “pero puesto que habéis nacido no sois inmortales, sin embargo no seréis disueltos, y si esto es verdad se puede decir que los males no pueden desaparecer”, esta cita la recoge de Platón.

De que la vida de aquí sea un mal y la muerte un bien, no se sigue que el suicidio sea justificable. Platón en el Fedón y Leyes y los Místicos.

El problema del suicidio era un tema clásico en las antiguas escuelas, y la actitud de Plotino es más cercana a Platón que a los estoicos, que admitían cinco casos de suicidio razonable, como nos describe Diógenes Laercio.

Plotino parece razonar en términos de consecuencia consigo mismo, cuando en conversación disuasoria con su discípulo Porfirio le dice que : mientras haya posibilidad de progresar en virtud, no hay que quitarse la vida.

“No te quitaras la vida para que no salga el alma, porque saldría llevándose algo a fin de salir efectivamente”. Esta prescripción de origen Órfico-Pitagórico se basa en la concepción de que el alma está en una especie de prisión de la que no debe intentar escapar, sino que aguarda a que el cuerpo se marche para ser liberada. Platón lo describe en Fedón y Crátilo.

Según Séneca "cada día morimos". El decía que la muerte no es un asunto que nos deba preocupar en exceso, porque es lo más seguro. Y Platón nos introduce en otra controversia cuando escribe este párrafo en “Republica III” : “Establecerás  en el Estado una disciplina y una jurisprudencia que se limite a atender a los ciudadanos sanos de cuerpo y alma; en cuanto a los que no están sanos de cuerpo, déjeselos morir. En este caso la eutanasia tiene como fin la utilidad colectiva y la eugenesia
El judaísmo y el cristianismo han proscrito el homicidio: “no matarás”, basándose en la idea de que solo Dios puede disponer de la vida y de la muerte, y en la que teniendo además el dolor un valor salvífico, no es lícito impedir la sublimación espiritual de los padecimientos , ni siquiera los de la agonía.

En estas ideas se basaba en el siglo XII, el médico y filosofo judío Maimonides para exclamar en su plegaria ”..Aleja de mi, oh Dios, el pensamiento de que todo lo puedo”. Tomás de Aquino se opuso a la práctica de la eutanasia argumentando que contradecía nuestros instintos humanos de supervivencia.

Caspar Questel escribió un libro titulado “De pulvinari morientibus non sustrahend” (La almohada de los moribundos no debe ser sustraída) , donde se describían varias costumbres que eran usadas para traer la muerte a los moribundos, incluyendo la retirada de la almohada, que se creía, aceleraba la muerte. Argumentó en contra de tal práctica, pues hacerlo esta “contra las leyes de Dios y de natura” . A pesar de la oposición la práctica de la eutanasia continuo, involucrando técnicas como la sangría, la asfixia, sacar a las personas de su cama para colocarlas en suelo frío…

Tomás Moro escribió sobre la eutanasia en su Utopía, asignando a los sacerdotes y magistrados el deber de exhortar a la muerte a los incurables, habida cuenta de sus padecimientos y su inutilidad social. Se observan ya en esa tendencia los dos motivos principales invocados por los partidarios de la eutanasia, motivos que han de distinguirse bien el uno del otro: evitar a un enfermo o agonizante insoportables dolores (eutanasia agónica) o velar por la utilidad colectiva (eutanasia social o eugenésica).

El término eutanasia fue retomado por Francis Bacon, quien estimaba que compete al médico proporcionar la salud y suavizar las penas y los dolores, no solamente para la curación, sino cuando pueda servir para procurar una muerte tranquila y fácil. Con esta afirmación, el autor, tomaba posición en un debate muy antiguo y que perdura actualmente “¿Tiene derecho una persona a atentar contra la vida de otra por un fin laudable?”  “¿Y cómo determinar si tal finalidad es o no laudable?”.

En el siglo XVI Ambrose Paré decía: “yo hice las curas pero solamente Dios es dueño de la vida y de la muerte, de la curación y de la agonía, de la angustia y de la serenidad”. Con el renacimiento se perfila una reacción contra las ideas espiritualistas hasta entonces en boga.

El concepto de eutanasia en el sentido de aliviar el proceso de la muerte se remonta al historiador medico Karl Friedich Heinrich Marx, quien se baso´ en las ideas filosóficas de F. Bacon . Según Marx el médico tenía el deber moral de aliviar el sufrimiento de la muerte mediante el aliento y el apoyo, y la mitigación del dolor mediante el uso de medicamentos. Tal “alivio de la muerte“ lo colocó Marx en el canon de la responsabilidad médica por primera vez. También insistió en la distinción entre el cuidado teológico del alma de las personas enfermas y el cuidado físico desde el tratamiento médico.

Durante la Ilustración el suicidio y la eutanasia fueron más aceptados y comienzan a oírse voces como la de Nietzsche reclamando la eutanasia “para los parásitos de la sociedad, para esos enfermos a los que ni siquiera conviene vivir más tiempo, pues vegetan indignamente, sin noción del porvenir”. Esta eutanasia eugénica repugna al sentido moral.

En los tiempos más modernos, siglo XIX, con la aparición del uso de la morfina para tratar los dolores de la muerte y el uso del cloroformo para una utilidad similar, abre el debate sobre el uso de estos productos para acelerar deliberadamente la muerte en pacientes terminales. Médicos estadounidenses e ingleses mantuvieron distintos puntos de vista sobre este uso, que se reflejaron en varias revistas médicas, mientras que las opiniones y escritos de los pensadores de la época derivaron hacia conceptos vinculados a la doctrina cristiana sobre la santidad de la vida humana.

El auge del movimiento a favor de la eutanasia en lo EEUU, coincidió con un momento de cambio social y tecnológico que abarcaba un conservadurismo individualista, que elogiaba la doctrina del “laissez faire” , el método científico y el racionalismo, todo esto sucedió junto a grandes depresiones económicas ,  industrialización y conflicto entre corporaciones y sindicatos. También fue el periodo en el que se desarrolló el sistema hospitalario moderno, que ha sido visto como un factor en el surgimiento del debate sobre la eutanasia.

En 1894 el abogado Robert Ingersoll intercedió a favor de la eutanasia, afirmando que cuando alguien padece una enfermedad terminal, debería tener derecho a terminar con su dolor mediante el suicidio.

Félix Adler ofreció un enfoque similar, aunque a diferencia de Ingersoll, no rechazó  la religión, argumentó que aquellos que sufrían de un dolor abrumador deberían tener el derecho a suicidarse y, además que un médico debería estar autorizado para ayudarles; tanto uno como otro argumentaron a favor de la eutanasia voluntaria en adultos que padecían dolencias terminales.

En1906 Thomas Hunt, presentó un proyecto de ley en la  Asamblea General de Ohio que requería la administración de un anestésico para provocar la muerte de un paciente, mayoría de edad, tener la mente sana y estar sufriendo una lesión fatal, una enfermedad irrevocable o un gran dolor físico. También requería que el caso fuese atendido por un médico, el consentimiento informado ante tres testigos y la concurrencia de tres médicos que tenían que aceptar que la  recuperación del paciente era imposible. El proyecto de ley no prosperó, pues obtuvo una votación de 79 en contra y 23 a favor.

Ese mismo año 1906, en el estado de Iowa se presentó una propuesta para permitir la eutanasia, este proyecto tenía un alcance más amplio que el de Ohio. Permitía la muerte de cualquier persona de al menos diez años que sufriera una dolencia que resultaría fatal y causaría un dolor extremo, en caso de una mente sana, y que expresasen el deseo de apresurar artificialmente la muerte. Además, permitía que los bebes fuesen sacrificados si estaban deformados, y les permitía a los tutores solicitar la eutanasia en nombre de sus pupilos, el proyecto también incluía sanciones a los médicos que se negaran a aplicar la eutanasia cuando les fuera solicitada ( pena de prisión y multas económicas). La propuesta no fue aprobada.

En la década de 1930, se creó en Gran Bretaña la Sociedad Voluntaria de Legalización de la eutanasia, actualmente denominada Dignity in Diying. Esta sociedad hizo campaña para la legalización de la eutanasia y presento un proyecto de legislación en la Cámara de los Lores para su aprobación. Coincidiendo con esta presentación, el médico del rey Jorge V, tomó la decisión de aplicar una dosis alta de morfina y cocaína para acelerar su muerte, por la grave insuficiencia cardio respiratoria que sufría, manteniendo en secreto este hecho hasta pasados cincuenta años.

En Alemania, hasta 1945 y bajo el nombre de Aktion T4, se produjo la aplicación de la eutanasia involuntaria a pacientes considerados enfermos incurables, que después de pasar un examen médico se les administraba una” muerte por piedad”. De los aproximadamente 500.000 sometidos a este programa provenían , muchos de ellos, de los asilos y hospitales psiquiátricos, tanto públicos como de las iglesias, a menudo con la aprobación de las autoridades protestantes o católicas  de esas instituciones.

La Santa Sede anunció en 1940 que esta política era contraria a la ley divina natural y positiva y que el asesinato directo de una persona inocente no está permitido, ya sea por defectos mentales o físicos. En 1941 las protestas fueron dirigidas por el obispo Van Galen y condujo al movimiento de protesta más fuerte , explícito y extendido contra cualquier política desde el comienzo del Tercer Reich.

El uso del término eutanasia en el contexto de Aktion T4, se le considera un eufemismo para ocultar un programa de genocidio en el que las personas fueron asesinadas por discapacidades, creencias religiosas, y valores individuales discordantes con el régimen nazi, fue el programa de “camas vaciadas”.

Comparado con las discusiones sobre eutanasia que siguieron al finalizar la guerra, el programa nazi pudo haber sido redactado en términos similares al uso actual, la diferencia radica en que durante la aplicación del T4, no hubo misericordia y los pacientes no fueron necesariamente terminales. El historiador y opositor a la eutanasia, Ian Dowbiggin , describe los orígenes de la eutanasia nazi, como los del movimiento estadounidense pro eutanasia, que precedieron al Tercer Reih y se entrelazaron con el darwinismo social y la eugenesia, como también con los esfuerzos para desacreditar la moralidad tradicional y la ética. Este programa y su aplicación fue juzgado y sentenciado en el Proceso de Núremberg. Del otro bloque , del comunista, como no ha sido juzgado por sus prácticas de depuración , estamos a la espera de sentencia.

En el año 1949, la Sociedad Estadounidense pro eutanasia presentó en el estado de Nueva York una petición  para su legalización , firmada por 379 sacerdotes protestantes y judíos. Una petición similar fue enviada previamente por unos mil médicos. Los líderes religiosos católicos criticaron la petición´ alegando que tal ley sería contraria al 5º mandamiento “ no matarás”. Se provocaron tensiones entre la sociedad pro eutanasia y la Iglesia Catòlica, lo que contribuyó a un clima de sentimiento anticatólico en general, en relación a cuestiones como el control de la natalidad, la eugenesia y el control de la población. La petición no dio lugar a ningún cambio legal. 

Para no extender mucho mas esta presentación, miramos la legislación de varios países para comprobar que la eutanasia es legal en Holanda, Luxemburgo y Bélgica, cada uno con sus condicionantes legales.

En Suiza los pacientes deben suicidarse por su propia mano, ningún médico puede suministrar una inyección letal, sin que esto implique un procedimiento legal en su contra. Existen asociaciones que facilitan la muerte asistida.

En EEUU es legal en cinco estados ,Oregón, Vermont ,Washington, Colorado, y el distrito de Columbia,  en Montana por orden judicial. El método para llevarlo a cabo es distinto en cada uno de los estados, pero en todos implica la prescripción de un médico titulado y aprobada por el estado en el que resida el paciente.

En Uruguay se aprobó la ley de voluntad anticipada que permite a todo mayor de edad “ oponerse a la aplicación de tratamiento y procedimientos médicos”, a no ser que afecte a la salud de terceras personas; esta normativa si prevé, que todos los pacientes reciban cuidados paliativos. El objetivo es evitar el “encarnizamiento terapéutico”.

En Japón y la India no existen leyes especiales sobre la eutanasia, sin embargo si tienen jurisprudencia favorable a la eutanasia pasiva, que implica retirar la medicación habitual dejando aquella que mitiga los dolores.

Canadá modificó el código penal, publicando una nueva legislación que prevé exenciones en los delitos de homicidio atribuidos a aquellos que ayuden al suicidio, con el fin de permitir a médicos y enfermeros prestar asistencia en el proceso de muerte.

En España, el parlamento catalán propuso al Congreso una ley para despenalizar la eutanasia. El texto proponía únicamente modificar el apartado 4 del artículo 143 del Código Penal , para que pudiesen quedar exentos de responsabilidad los que ayuden a morir “de manera segura, pacífica y sin dolor” a una persona que lo pida de forma “ libre, expresa e inequívoca”.

El Congreso admitió a trámite la proposición de ley, sin embargo el final de la Legislatura y la convocatoria de elecciones en Abril de 2019, paralizaron el trámite.
Lo que sí está permitido en España es una especie de eutanasia pasiva , regulada por la Ley de Autonomía del paciente y Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica, que establece que el paciente tiene derecho a “ decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles”, así como a “ negarse al tratamiento, excepto en los casos determinados en la ley.

Para la mentalidad actual de Occidente , centrada en el respeto a la dignidad humana en todo individuo, la eutanasia social aparece como profunda y esencialmente inmoral, en cambio la eutanasia agónica no deja de ser juzgada como moral y admisible en muchos ambientes. El argumento en el que más insisten los adversarios de todo tipo de eutanasia es que si se admite la agónica, y se le concede legalidad, se corre el riesgo de irse deslizando luego hacia la admisión de la social.

¿Deberíamos  pensar y hablar más sobre cómo queremos morir?. Es la certeza de la muerte lo que nos convierte en humanos , nos recuerda Fernando Savater.

En todos los ámbitos de la vida, las personas construyen ilusiones que les permiten avanzar, porque quizá la vida no tenga sentido pero el sentido es necesario para la vida. La evolución socio cultural nos permite vivir mucho más tiempo y esto plantea nuevos retos; tanto en la experiencia personal, en los sistemas de atención  sanitaria, asistencia social y también en el ámbito de la muerte. Morir dignamente es morir con el mínimo dolor y malestar posible y con la empatía de la gente que quieres. A la muerte le damos muchísima transcendencia aunque sea algo trivial : las neuronas se funden y la química se detiene. Algunos creemos que hay algo más.

¿Puede ayudarnos la filosofía? Esta tiene la singularidad de que es un discurso libre. Cada uno se lo construye a su medida; algunas corrientes acogen con serenidad la muerte, otras ponen el acento en el sentido trágico de la vida, los hay que caen en la tentación del nihilismo.

Para concluir,  recordar que según el pensamiento y la moral cristianas, el deber de respetar la vida ajena prima sobre todas las demás consideraciones, en consecuencia, la norma jurídica ha respondido negativamente a la demanda de aplicación de la eutanasia. Sin embargo el hecho de que se den semejantes proposiciones, así como lo leve de las sentencias condenatorias dictadas, cada vez que han ocurrido procesos judiciales sobre casos de eutanasia, son indicios de la perplejidad de muchas conciencias.

La medicina actual , con los grandes avances farmacológicos , aplica en las fases terminales de la vida de los enfermos con graves alteraciones y grandes dolores tratamientos paliativos para aliviar sus sufrimientos, pero esto es ya otro tema.
Plotino en el libro III nos dice: la realidad de los cuerpos es ilusoria, por eso la verdadera resurrección consiste en resucitar sin el cuerpo.

Fray Luis de León en la Oda a Diego Olarte nos recuerda: “es más que un breve punto el bajo y torpe suelo, comparado con este gran trasunto”.

Texto: Vicente Pérez Hontecillas

Sección: Nihil scitur

 
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