La Opinión de Cuenca

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Juan Pablo Mártir Rizo y sus problemas judiciales por su “Historia de Cuenca”

Actualidad


Juan Pablo Mártir Rizo nació en Madrid en 1593 y murió en 1642. Fue sacerdote, historiador, tratadista político y poeta. Adquirió bastante notoriedad en la ciudad de Cuenca por el libro histórico que escribió y que le dedicó a esta ciudad. Esta obra, que en principio tituló “Historia de la ciudad de Cuenca” y que, a raíz de la demanda contra él impuesta por las autoridades locales de las ciudades de Córdoba y de Sevilla ante el Consejo de su majestad, cambiaría por “Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca”. Fue editado en Madrid por los herederos de Pedro de Madrigal en 1629, y la magnífica portada calcográfica fue realizada por Juan de Courbes. 

Los munícipes de Sevilla se consideraron atacados en su honor y emprendieron acciones judiciales contra el autor del mencionado libro porque éste, basándose en historiadores más antiguos, había escrito en la página 97 de la “Historia de la ciudad de Cuenca” que Córdoba y Sevilla, al igual que otras muchas ciudades de Castilla, se habían levantado contra el rey durante las Comunidades en 1521: 

Las ciudades de Córdoba y Sevilla contra Juan Pablo Mártir Riço, en raçón de algunas cosas contenidas en el libro que compuso e imprimió… Que habrá quatro meses, poco más o menos, que se a impreso y salido a luz vn libro intitulado “Historia de la ciudad de Cuenca” cuyo autor es Juan Pablo Mártir Riço, en el qual, en el capítulo diez y seis, a foxas noventa y siete, hablando de las Comunidades destos reynos, del año de mil y quinientos y veinte y uno, dice estas palabras: «Lebantáronse las ciudades de Toledo, Salamanca, Burgos, Balladolid, Ávila, Sevilla, Córdova, Medina del Campo, Segouia y las demás de Castilla, que apenas  se allava vna que retuviese el nombre dela lealtad que por su fidelidad avían mereçido».

Y porque esto es contra toda verdad y escrito con grave malicia o ignorancia en materia tan importante y ofenssa particular y vnibersal, todo digno de exemplar castigo y demostración, pido y suplico a V.A. que, sirviéndose de hacer lo que en el casso conviene, así contra el autor  de este libro como los que lo aprobaron y intervinieron, de quienes me querello criminalmente por la dicha falsedad y calumnia, mande recoger todos los cuerpos del dicho libro de qualesquier partes y de poder de qualesquier personas donde se allaren en esta corte y fuera della, ynponiendo graves penas contra quien los tuviere, vendiere o dibulgare, y que para ello se me den las provissiones neçessarias , pues es justicia que pido…

El 24 de agosto de 1631 fue requerido Juan Pablo Mártir Rizo a prestar declaración acerca del contenido de la denuncia. Tras prestar juramento de decir verdad, declaró lo siguiente:

Preguntado si es verdad que este declarante compusso vn libro que se yntitula “Historia de la ciudad de Cuenca”, dijo que lo confiessa, como por él parecerá, y lo presentó en el Consejo pidiendo licençia y privilejio para le poder imprimir. Y visto por los señores dél, se le conçedió por los años y en el tiempo, y en el ofiçio, que por él pareçerá, que está anotado al principio del dicho libro…

Dijo que el libro se imprimió en virtud de la dicha licencia y privilegio, en la emplenta de los herederos de la viuda de Madrigal, que está en esta corte, en la calle de Atocha della, pared y medio del hospital de los Desamparados. Y la dicha ynpresión corrió por quenta déste que declara; y le parece que la dicha ynprisión costó poco más o menos de mil ducados, y que se ynprimiesen mil cuerpos de libros, de los quales, al marqués de Cañete se dieron cinquenta y los demás compró Pedro Cuello, librero en esta corte, el qual los vendió a diferentes libreros desta corte y de fuera della. A Alonso Pérez, librero en la calle de Santiago, ciento; a otro librero, otros ciento, y a Juan Berillo, librero que bibe enfrente del dicho Alonso Pérez, treinta. Y los demás restantes, el dicho librero dará quenta dellos…

Dijo que no tiene ningún libro si no es vno que tiene en su librería en su casa, ni fuera della, y que éste está presto de lo exivir quando el señor don Pedro se lo mandare…

En ese mismo día se le notificó que por la tarde se personase ante don Pedro Marmolejo para que con él se hiciesen las diligencias que fuesen necesarias, a lo cual se mostró dispuesto Juan Pablo Mártir Rizo. En efecto, fueron a la casa del autor del libro y aparecieron dos ejemplares, que se llevó el alguacil Montellano para entregárselos a don Pedro Marmolejo.

Juan Pablo fue requerido al despacho de Marmolejo y éste le preguntó que respondiese si era cierto que en el libro figuraba que se habían levantado las ciudades de Toledo, Salamanca, Burgos, Valladolid, Ávila, Sevilla, Córdoba, Medina del Campo y Segovia. Respondió que era cierto que lo escribió, compuso e imprimió.

Preguntado por qué motivo escribió que la ciudad de Sevilla se levantó en tiempo de las Comunidades, siendo todo lo contrario de lo que figuraba en el libro por muchos datos históricos y documentos que decían lo contrario. Y respondió que había leído muchas veces historia de España y que se fundamentó en cinco historias que decían lo que él había escrito y por expresas palabras que había insinuado Alfonso de Ulloa que vivió en vida del emperador Carlos V, en el libro segundo, folio 67, que trataba de las alteraciones de Castilla. También aludió al obispo de Pamplona fray Prudencio de Sandoval en su libro “Historia del señor emperador Carlos Quinto”, en el libro sexto. A Morago, en “Historia de la ciudad de Sevilla”. A la misma Comunidad, en un manuscrito anónimo, donde se refiere el suceso, nombrando por cabeza de los levantados a don Juan de Figueroa, quien también levantó las ciudades de Baeza, Úbeda y Jaén. Y la quinta en la “Historia de Toledo”, libro quinto, capítulo quince, folio 245. 

De todos ellos aportó datos que, en efecto, se referían al levantamiento comunero de la ciudad de Sevilla.

Y se mostró dispuesto a corregir lo que le fuese ordenado antes de que llegase a los señores del Consejo Real.

Se despacharon comisiones para la ciudad de Sevilla y para el corregidor de Cuenca al objeto de recoger todos los libros que hubiesen llegado a dichas ciudades para enviarlos a la corte. También se le requirió al marqués de Cañete que devolviese los libros que tuviera en su poder. 

Los de Sevilla no se dieron por conformes con las medidas anteriores y volvieron a poner acusación en más forma contra don Juan Pablo, en respuesta a la cual, Mártir Rizo efectuó la siguiente petición:

Juan Pablo Mártir Rizo, natural de esta villa (Madrid) y secretario de la embajada de Saboya y Mantua, en el pleito con la ciudad de Sevilla y con el procurador de la dicha ciudad en su nombre, sobre que en la “Historia de la ciudad de Cuenca” que yo compuse, dije en el folio 97 que las ciudades de Sevilla y Córdoba se levantaron, entre otras ciudades, conforme se lo he escrito, respondiendo a una apología que ha escrito e impreso un don Francisco Morovellí de Puebla sin licencia de los señores del Consejo, adonde, fuera de toda razón, dice grandes ignorancias y cosas indecentes y malsonantes de muchas personas de grande calidad y estudios. Desde luego, consiento que la parte donde está esto escrito e impreso borre y tilde, y de nuevo se rehaga el dicho pliego; y juntamente se quite lo que yo dije, más lo que a vuestra merced le pareciere conveniente. Que así lo pido y suplico, y que los libros que estuvieren embargados se restituyan a sus dueños; y se despachen provisiones para lo susodicho, pues es todo de justicia, que pido.- Juan Pablo Mártir Rizo.

 Don Pedro Marmolejo, finalmente, con fecha 22 de octubre de 1629, dijo que mandaba tildar y borrar del folio 97, en la primera plana, las siguientes palabras: Queriendo sacudir el yugo de la monarquía y reducir estos reynos en repúblicas libres como las de Génova y Benecia. Y en la plana siguiente se han de borrar las palabras: Sevilla y Córdova. Y que en estas palabras que se mandan tildar y borrar se imprima con pliego que corresponda al folio 97 y se rompa el que ahora tiene; y se impriman otros tantos pliegos como cuerpos de libros se han impreso, para que en lugar de los que se quitaren y rompieren se subroguen los que de nuevo se imprimieren… Que se envíen provisiones a todos los corregidores y justicias para que ordenen hagan lo mismo en los cuerpos de libros que se hallaren en sus distritos. Y para todo ello enviarán los pliegos nuevamente impresos a costa del dicho Juan Pablo Mártir Rizo y de Pedro Cuello, librero, que compró el privilegio. Y que a la parte de la ciudad de Sevilla se le entreguen cien pliegos de los nuevamente impresos, poniéndoles por cabeza y principio este auto para que los tenga en su poder.

No acabó aquí la historia, pues don Pedro Marmolejo, del Consejo de su majestad, habiendo vuelto a ver la querella dada por parte de la ciudad de Sevilla contra don Juan Pablo Mártir y consortes culpados, y tras haber repasado el auto del 22 de octubre, ordenó que del mismo folio 97 se tildasen y borrasen las siguientes palabras: Y las demás de Castilla, que apenas se allava vna que retubiesse el nombre de la lealtad que por su fidelidad auía mereçido.

En 20 de noviembre, ante los señores del Consejo de su majestad, por parte de la ciudad de Córdoba se presentó una petición en el mismo sentido que la de Sevilla:

…Traslado fielmente sacado de una carta que se leyó en el Cabildo de la muy noble y muy leal ciudad de Córdoba, lunes 24 de septiembre de 1629, que le escribió Juan Pablo Mártir Rizo, autor de la “Historia de la ciudad de Cuenca”, satisfaciendo a él haber, con engaño, escrito en la dicha Historia que la ciudad de Córdoba fue de las comprendidas en las Comunidades. El tenor de la dicha carta es el siguiente:

He sabido la justa quexa que V. S. tiene de que yo dijesse, avnque con engaño, en mi “Historia de Cuenca” que V.S. fue comprendida en las alteraciones destos reynos. Yo estoy ofendido de mí mismo por habello impreso y de habello considerado tan mal. Y si V. S. me lo hubiera mandado tildar y borrar, y lo que más fuera de su servicio, lo hubiera hecho al instante, como lo haré sin aguardar auto del Consejo. Mas en tanto, quedo a mayor satisfacción de mi yerro. Suplico a V. S. muy encarecidamente suspenda su justa indignación, asegurada que la pienso satisfacer de forma que descubra más los realces de su mucha lealtad y nobleça, si para tanta empresa fuere mi caudal suficiente. Y si por poca suerte mía aun por entonces no acertare a conseguillo, suplicaré de nuevo a V. S. me avise de su voluntad, para que yo, ocupado en su servicio, merezca nombre de buen criado de V. S., a quien Nuestro Señor guarde.

Madrid, 18 de septiembre de 1629.- Juan Pablo Mártir Rizo.

Al final se enmendó lo ordenado por la autoridad y véase lo que decía en principio y cómo quedó finalmente el famoso y controvertido folio 97:

Primero

 queriendo sacudir el yugo
dela Monarquía, y reducir 
estos Reynos en Repúblicas
libres, como las de Genoua, y
Venecia. Leuantaronse las ciu-,
dades de Toledo, Salamanca,
Burgos,Valladolid, Auila, Seuilla
Cordoua , Medina del
Campo, Segouia, y las demás
de Castilla, que apenas se hallaua
vna que retuuiesse el
nombre de la lealtad, q por su
fidelidad auían merecido. 

Corregido

paña. Leuantaron?e las ciu-
dades de Toledo, Salamanca,
 Burgos, Valladolid, Aui-
la, Medina del Campo, Se-
gouia, y otras. Auiale hecho
cabeça desta Hidra luan de
Padilla, y leuantado vn gran-
de exercito para poner en
execucion ?us disignios, y no
se hallò ciudad, donde vn
tundidor, pellejero, çurra-
dor, o hombre desta calidad
no se huuiesse leuantado con
su dominio.



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