La Opinión de Cuenca

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La Cueva de Catalina de Cardona, un BIC que reclama su historia

Historia


Quizás a la religiosa Catalina de Cardona no le hubiera gustado que ni su nombre ni el de la cueva a la que se retiró tras dejar atrás las mundanales intrigas de la Corte real, en aquellos momentos ubicada en Valladolid, además del cuidado de uno de los protagonistas más especiales de nuestra historia, don Juan de Austria, adquirieran cierto protagonismo a estas alturas del siglo XXI. Lo que sí, a buen seguro, hubiera deseado esta mujer valiente y decidida, es que el recóndito lugar que eligió para pasar sus últimos años en soledad y en un fallido anonimato se conservara y cuidara como parte de un sencillo y humilde legado. Abandonar la vida, porque sí, pero regresando a la madre tierra, al punto de partida, no es nada fácil ni en los tiempos actuales, por descontado, ni en el siglo XVI, fecha en el que nuestra protagonista rompió con reyes y nobles y decidió sobrevivir ella sola, en un alejado lugar de nuestra Manchuela conquense, en concreto en el municipio de Casas de Benítez.

Allí Catalina construyó su monasterio, una cueva subterránea con varias estancias que le sirvió de morada. Fue declarara Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento por la Junta de Comunidades en los años 80 del pasado siglo. Un inciso para recalcar la escasa o prácticamente nula repercusión en la conservación del patrimonio de esta figura que debería de velar por cuidar nuestro legado y forzar a que las inversiones llegaran para conservarlo en el mejor estado posible. Otro inciso. A pocos kilómetros de este particular eremitorio, también en Casas de Benítez, sigue esperando su rescate el espectacular Palacio de los Gosálvez… Esta es otra historia que retomaremos en breve.

Cuenca es la segunda provincia de Castilla-La Mancha con más monumentos bajo el desamparo del BIC. 117 joyas, que resisten, la mayoría, el paso del tiempo como pueden. Su inclusión pública en esta exclusiva lista era pregonada, puntualmente, a bombo y platillo por la Junta de Comunidades. Después, por regla general, el más absoluto de los olvidos. Y, mientras tanto, aquellos que contemplan estas joyas de muy diversa índole día a día, los vecinos que conviven con o cerca de ellas, comprueban cómo su deterioro hace peligrar su existencia. Hasta que llegue el día en el que no haya remedio…

Recuperemos la historia, Cueva de Catalina de Cardona es una plataforma nueva que, formada por un grupo de ciudadanos de localidades como la propia Casas de Benítez, Villalgordo, Sisante o La Roda, quienes, sensibles con nuestro patrimonio y conscientes de las posibilidades que ofrece en buen estado la construcción, se han marcado como uno de sus objetivos principales que la última morada de la religiosa pueda visitarse. El principal obstáculo, a parte del elemental y mínimo acondicionamiento que requeriría su interior es la entrada, de difícil acceso y peligrosa por un derrumbe. Carteles informativos y el adecentamiento de los alrededores también pasarían a formar parte de la revalorización de un lugar que podría añadirse a los reclamos con los que ya cuenta esta zona de Cuenca limítrofe con la provincia de Albacete.

Además de BIC, esta especial morada está declarada también Monumento Arqueológico Nacional. Su evidente y peculiar valor constructivo es directamente proporcional a la apasionante vida de su impulsora, una mujer poco conocida y reconocida de una época que en España dio para mucho en varios frentes, uno de ellos el religioso. 

Catalina de Cardona fue coetánea de la mismísima Santa Teresa de Jesús. Las crónicas de la época apuntan que parece que nunca llegaron a coincidir en persona, pero ambas compartían los fuertes valores del cristianismo y la inquietud por la fundación de conventos que sirvieran de refugio a quienes, a su vez, servían a Dios.

Características de la cueva monasterio

En un texto extractado del portal manchaignota.blogspot.com el propio servicio de patrimonio de la Junta de Comunidades define la Cuenca de Catalina Cardona como "una iglesia rupestre en la que se conservan los restos de un convento de Carmelitas Descalzas del siglo XVI". Señala esta página que “la cueva está excavada directamente sobre la tierra compactada o roca blanda formando un entramado de túneles de sencilla elaboración. Se observan algunos arcos apuntados sobre las aberturas que conectan algunas estancias. Aparecen una especie de hornacinas en las paredes, que podrían servir para dejar alguna lámpara de aceite o velas para iluminar la estancia, o para poner en ellas alguna imagen religiosa”.

 El acceso, ahora deteriorado, "consiste en una puerta enmarcada en un arco de medio punto rebajado con dovelas de sillería. Tiene un primer tramo, con techumbre con vigas de hormigón y ladrillo. A la izquierda aparece otro acceso cegado y a la derecha hay una galería descendente picada a mano en la tierra, de algo más de dos metros de altura y un metro de anchura”. “Pasado este primer tramo con escaleras descendentes, a unos cinco metros de profundidad, parten una serie de galerías al frente, izquierda y derecha. Las dos primeras, acaban pocos metros más adelante, con galerías adyacentes que en planta tienen forma de cruz. La galería de la derecha, en cambio, desciende otros cinco escalones y después adentrándose aproximadamente unos diez metros más, hasta desembocar de nuevo en otro distribuidor de planta cruciforme. No existen grandes salas sino pasillos, recovecos o pequeñas estancias”, explica el texto.

La Cueva de Catalina de Cardona es una singularidad digna de conservarse y de darse a conocer, de albergar visitas y de reconocer y recordar la vida de una mujer decidida, que quiso huir de la fama, de don Juan de Austria, de la Princesa de Éboli, escapándose de su palacio vestida de hombre, que se escondió literalmente bajo tierra hasta que fue descubierta por un pastor de la zona y que ni siquiera ha podido descansar en paz porque sus restos, que se encontraban en Villanueva de La Jara, fueron profanados durante la Guerra Civil española y desaparecieron.

La historia merece, sin duda, ser contada. Y su peculiar monasterio a modo de cueva, visitado. Esperemos que la plataforma fundada con este fin consiga su meta. Por el bien de nuestro patrimonio en particular y de las posibilidades que cuidado y en buen estado genera para la sociedad en general.

Texto: AGA

Imágenes: La Cueva de Catalina de Cardona en Casas de Benítez y cuadros con la imagen de la religiosa. (Fotos cedidas por el Ayuntamiento de Casas de Benítez y por la Plataforma Recuperemos la historia, Cueva de Catalina Cardona)

 
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