La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

La mota negra

Opinión


A veces me flagelo viendo algunos programas de TV. Los de salsa rosa no los soporto, aunque antes o después, en los cambios de canal, no deja uno de saber lo que son y los temas que tratan; por lo cual, son las tertulias políticas las que antes de que sucediera lo que les quiero contar, eran más de mi gusto. Me solía sentar, como un patriarca bíblico, en el sillón, para permanecer atento, sin que una mala postura me impidiera perder algún detalle de lo que allí se trataba. Con el tiempo me percaté de que los tertulianos defendían distintos intereses, más que diferentes puntos de vista relacionados con las ideologías. Unos, de algún partido político; otros, de algún medio de comunicación que, con una línea editorial bien definida, defendían los mismos intereses que los primeros; también los había -intuía yo- al servicio del capital, si es que no lo estaban todos. Eso no me hubiera preocupado, si no fuera por la verborrea que utilizan y porque en vez de exponer opiniones, se dedicaban a defender a ultranza las de otros, cuando no a querer crear -me parecía a mí- una nueva realidad al servicio de sus propios intereses.

Pasado el tiempo, abandoné el sillón, trasladándome al sofá y, desde entonces soy más feliz, pues estos programas surten el mismo efecto que esas carreras ciclistas veraniegas, aunque son más soporíferos y narcóticos. Con ello de fondo, se duerme estupendamente -lo recomiendo a quienes padecen de insomnio-. 

A veces pienso en los avatares de la política en la actualidad y veo algún telediario y algunos de estos programas de TV y escucho las tertulias en la radio (en el campo es muy habitual informarse a través de este medio) y, no sé por qué, surgen de lo más profundo de la memoria, los piratas de la Isla Del Tesoro y las maravillosas aventuras de Jim Hawkins en busca del tesoro del capitán Flint. Me asalta el recuerdo de la lectura de la maravillosa novela de Robert Louis Stevenson y el recuerdo de los piratas que, con presiones y engaños, disimulando su condición de Caballeros de fortuna -que es como ellos mismos se llamaban-, consiguieron ser una buena parte de la tripulación de la Hispaniola.

Tal vez, inconscientemente, muchos de los políticos que nos gobiernan, me recuerden a los piratas que, dirigidos por John Silver -el Largo-, el de la pata de palo, y que, siendo mucho más numerosos que los armadores y jefes de la expedición, acabaron mal y sin lograr sus objetivos. Los piratas son inmorales. Nunca piensan en el bien del grupo, sino en sus propios intereses. Mientras que los jefes de la expedición, cuando la cosa se pone fea, todos sin excepción, incluido el Señor de Trelawney (un noble tal vez decadente, pero no tonto) y el Doctor Livesey que es tambien un funcionario público, ejerciendo como juez en su condado, se ponen a las órdenes del capitán Smollett, un hombre acostumbrado al mando y buen organizador de los recursos humanos y materiales.

Algunas noches, después de una de estas sesiones de TV, las noticias de presidentes de repúblicas democráticas que no aceptan los resultados de las elecciones, sobre todo cuando pierden y esos otros que pretenden cambiar las leyes para perpetuarse en el poder, me asalta el recuerdo de los piratas y no puedo dormir y, en noches de tormenta, me agobian terribles pesadillas, que me dejan varado en la playa del amanecer, exhausto y maltrecho. 

Me viene a la memoria, como si lo hubiera leído esta mañana y no, hace más de cuarenta años, siendo yo un adolescente soñador, el recuerdo de la mota negra. Me gusta especialmente cuando los piratas se la entregaron a su jefe John Silver -el Largo- para destituirlo, y él, con la astucia que le caracterizaba, le dio la vuelta al asunto con la superstición de haberla pintado en la hoja de una biblia. Desde ese instante y con el mapa de Flint que le habían entregado los caballeros cuando se marcharon del Fuerte de la Estacada, Silver quedó como jefe absoluto e incontestable.

Como suele decirse en estos casos cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia, pero La Isla del Tesoro ha dejado de ser una novela de aventuras, para convertirse en un libro de alta política. 

Texto: Vicente Caja Real

Sección: En román paladino

 
Pícaros, embaucadores, hechiceros y nigromantes. Jerónimo de Liébana (VIII)

Pícaros, embaucadores, hechiceros y nigromantes. Jerónimo de Liébana (VIII)

Llegado el día jueves, nueve de diciembre, a lo que se quiere acordar, habiendo ayunado en la forma ordinaria éste y los demás, el [...]

El Oratorio del despacho de la Alcaldía. Ahora sí, ahora no

El Oratorio del despacho de la Alcaldía. Ahora sí, ahora no

Pequeñas joyas artísticas y patrimoniales las hay, ignoradas o escondidas, por nuestra ciudad y provincia. Una de ellas es, sin duda, el [...]

FIDA, medio siglo de exaltación del ajo de Las Pedroñeras

FIDA, medio siglo de exaltación del ajo de Las Pedroñeras

La Feria Internacional del Ajo de Las Pedroñeras (FIDA) es uno de los eventos más importantes que se celebra en verano en la provincia de [...]

La casa del Corregidor y Juan de Cervantes, abuelo de Miguel de Cervantes

La casa del Corregidor y Juan de Cervantes, abuelo de Miguel de Cervantes

Estos días ha sido noticia la Casa del Corregidor de Cuenca cuando RTVE en el programa “Los pilares del tiempo” visita Cuenca y pone [...]

Verano en la cocina del chef Raúl Contreras

Verano en la cocina del chef Raúl Contreras

Nos despedimos hasta septiembre. Por delante quedan dos meses en los que según los vaticinadores climatológicos, el calor va a ser uno de [...]

Sin hospital, sin autovías, sin parque tecnológico y sin tren

Sin hospital, sin autovías, sin parque tecnológico y sin tren

Nada de nada. Quien eche la vista atrás, a hace cuatro años, y se pare a reflexionar tan solo unos segundos, que son más que suficientes, [...]

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Antonio Gómez, Julián Recuenco, Ana Martínez, Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin, Vicente Caja, Jesús Fuero, José María Rodríguez, Catalina Poveda, José Julián Villalbilla, Mario Cava.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: