La Opinión de Cuenca

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Nucleares y ATC, decisivos para una luz más barata

Actualidad


En los últimos meses la única competencia con la que se ha topado la pandemia en los medios de comunicación españoles, con permiso de la crisis afgana, ha sido la escalada de precios del recibo de la luz. A los primeros días de aumento de la factura, desde el Gobierno de España se dio la callada por respuesta. Las redes sociales, sobre todo, aprovechaban este mutismo para rescatar del olvido los bravucones mensajes con los que, de forma reiterada, el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el que fuera su vicepresidente, Iglesias, pedían responsabilidades al entonces jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, sobre este encarecimiento. Algunos de estos tuits se remontan a 2013 y en ellos, incluso, se llega a pedir la dimisión del propio Rajoy. Terminología como golpe del gobierno, fracaso de la reforma eléctrica, pobreza energética de las familias, justicia social o pensionistas en apuros era generosa y reiteradamente utilizada por Sánchez para agitar a la opinión pública en un intento de aprovechar la circunstancia políticamente a su favor. No hizo en ningún momento a sus followers partícipes de propuesta alguna enfocada a la solución del problema.

La subida de la luz es una constante, como decíamos, mediática y sobre todo económica. La noticia es lo que nos cuesta el megavatio, pero, aparte de este dato, poco más se profundiza en el asunto. ¿Por qué se ha producido esta escalada de precios? ¿Hasta cuándo puede seguir y cuánto va a subir la luz? ¿Es operativo que el Gobierno cree una comisión que invierta un mínimo de seis meses en ofrecer, sin es que lo hace, alguna solución? ¿Hasta entonces, qué? Estas son los mínimos interrogantes que los ciudadanos se plantean en su acontecer diario y sobre los que es muy escasa la luz que se arroja.

Fuentes consultadas por este digital nos explican breve y claramente el origen de la subida constante del precio de la luz en España “Cuando no hace sol o no sopla el viento y hay una alta demanda se utiliza toda la energía nuclear disponible en España que es 7000 MW de potencia, 6% de la potencia instalada en nuestro país, pero que produce el 20% de la energía eléctrica. También se usa la energía hidráulica y, además, se necesita gas".  Este gas viene del exterior “y actualmente los precios son muy altos”. Estas mismas fuentes apuntan que “además como se sabía desde hace tiempo, los costes de emisión del CO2 han alcanzado valores de 60 €/Tm que afectan totalmente al gas (ciclos combinados)”. Otra circunstancia influye en la situación “la amenaza de Argelia de cortar el gaseoducto que suministra a España y Portugal”. Todo ello “ha dado lugar a precios de la electricidad por encima de los 140 €/MWh, batiendo continuamente récords históricos. Además, la última energía que entra en el mercado marginalista de España, que es la más cara, fija el precio para toda ella. Está claro que quemar gas produce precios altos de la electricidad, además que va en contra de los procesos de descarbonización, y por tanto incrementa el cambio climático”.

Como leemos, son varios los factores que han propiciado que se desemboque en la situación que soportamos los españoles desde hace meses y para la que, por el momento, no hay fijado un horizonte que nos haga vislumbrar su término o solución.

Nuestro experto consultado responde a otra duda que surge al hilo de esta situación, ¿qué permite a otros países, por ejemplo, Francia, que el precio de la luz sea mucho más barato que en España?  La respuesta es clara y contundente, “Francia cuenta con el 75% de la electricidad de origen nuclear, tiene 56 centrales, frente a España con solo un 20% de electricidad de origen nuclear y 7 centrales.  Por tanto, Francia, con nuclear, hidráulica y un poco de carbón, prácticamente no necesita gas”, afirman estas fuentes.

La siguiente pregunta es bastante evidente, en relación con esta energía nuclear ¿cómo puede repercutir su uso en la bajada del precio eléctrico para los consumidores? “Estos días se están alcanzando precios de la electricidad por encima de 140 €/MWh, la energía nuclear podría suministrar electricidad a un precio fijo entorno a los 57 €/MWh, muy por debajo del precio actual, a pesar de que una parte de esos 57 €/MWh va destinado a pagar impuestos que no tienen relación con la producción, como es el impuesto al combustible o el autonómico a las nucleares”, afirma nuestro experto.

El debate sobre la energía nuclear en España viene de lejos. La impopularidad de este tipo de recurso se ha impuesto a un intercambio de ideas sensato y, sobre todo, basado en los aspectos técnicos y útiles de la misma. Hasta en nuestra provincia, esa crispación adquirió forma y lugar en Villar de Cañas y su famoso ATC. Un Almacén Temporal Centralizado sobre el que se ha hablado y litigado hasta la saciedad, pero que, a buen seguro, no superaría el más elemental cuestionario entre la ciudadanía sobre qué es y su utilidad y funcionamiento.

Siguiendo con las centrales nucleares, las ratifican una clara apuesta en numerosos países por la utilización de esta energía. Actualmente en el mundo hay 443 instalaciones de este tipo y se están construyendo 57 más. Planificadas, el número llega hasta 101 y las propuestas para desarrollarse nada más y nada menos que a 325 más. En el enlace  http://www.world-nuclear.org/info/reactors.html podemos encontrar más detallada su distribución. Estados Unidos, con 93 centrales, Francia con 56, China que alcanza las 51 y Rusia con 38 lideran este ranking, mientras que España cuenta con sólo 7 centrales operables y ninguna en construcción, cifra similar a países como Pakistán, con 6, o Eslovaquia con 4 centrales. 

¿Por qué hay tanta diferencia en el uso de esta energía entre, por ejemplo, dos países tan cercanos como España y Francia? "En el pasado se realizó una moratoria nuclear, donde se llegaron a parar centrales que prácticamente estaban terminadas de construir, sin llegar a ser estrenadas. También, porque hay una rivalidad empresarial, entre las distintas fuentes de energía, y no siempre se impone el uso de éstas más convenientes para nuestro país, que sería recurrir a fuentes que no emitan CO2, fuentes con un precio estable y competitivo, autóctonas, que generen riqueza en España. Un porcentaje significativo de fuentes que sean gestionables, y den una seguridad de suministro", explica nuestro experto. Ahondando en las decisiones que se han adoptado en nuestro país con respecto a la energía nuclear, las fuentes consultadas nos detallan parte de estos criterios, “la última central nuclear que se ha decidido desmantelar ha sido la de Santa María de Garoña, y no fue por motivos de seguridad, dado que el Consejo de Seguridad Nuclear aprobó la renovación de autorización de operación y la revisión periódica de seguridad por un periodo de 10 años. Parece, que el motivo fue la existencia de un porcentaje de impuestos muy altos a la energía nuclear, impuesto al combustible, impuesto autonómico, impuesto a la generación, que cuestionaban su rentabilidad. Por ello, es importante que no se vuelva a repetir ese escenario, y que lo antes posible se acuerde un sistema de retribución a la energía nuclear donde no se obtengan ni unos ingresos excesivos, 140 €/MWh, ni unos ingresos que no permitan pagar los gastos de generación más los impuestos, que, actualmente como se ha citado antes, estaría entorno a los 57 €/MWh”.

Todo lo concerniente a la energía nuclear genera controversia en nuestro país y, como decíamos, se suele imponer, en el debate popular, la postura de los antinucleares, con una argumentación, en la mayoría de los casos, carente de datos y sujeta al activismo y a una cuidada táctica de la que hacen partícipe a los medios de comunicación, que se decantan, en general, a favor de sus argumentos, sin contrastarlos lo suficiente. Sorprende, al menos, que en otros países como es el caso de la ya mencionada Francia, ese enfrentamiento se haya obviado por el practicismo y las ventajas sobre todo de cara al competitivo precio de la luz del que disfrutan los galos, “en España, se ha utilizado la energía nuclear para hacer política, y también, en nuestro país existe rivalidad entre las distintas fuentes de energía. Representan cantidades de dinero muy importantes y, por tanto, hay altos intereses económicos. Si se desprestigia la energía nuclear y se reduce su uso, evidentemente otras energías, podrán generar más ingresos. Por tanto, hay un debate político, y también, y más importante hay una rivalidad económica entre las distintas fuentes de energía”, reconoce nuestro experto.

La dependencia energética que del exterior tiene España habría disminuido si la política con respecto a las centrales nucleares de nuestro país hubiera sido distinta, “si no se hubiese parado la central de Garoña, y terminado todas las centrales nucleares en construcción en España, como por ejemplo Valdecaballeros, actualmente la necesidad de fuentes de energía emisoras de CO2, que además vienen del extranjero y son caras sería mucho menor, o incluso nula”.

La relevancia del ATC de Villar de Cañas

Todo suma, por tanto y como estamos comprobando, a la hora no solo de frenar y abaratar el precio del recibo de la luz, sino de invertir y rentabilizar los recursos públicos con los que cuenta España y en los que contribuimos todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Incomprensiblemente, pese al estado avanzado y de desarrollo en el que se encontraba el ATC de Villar de Cañas, a calificarse como un proyecto de Estado y al vapuleo judicial que ha sufrido la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en su intento de desmantelarlo por completo, este Almacén sigue paralizado. “El ATC de Villar de Cañas está diseñado. ENRESA le dedicó alrededor de un millón de horas de ingeniería a su diseño, y para la caracterización del emplazamiento de Villar de Cañas y el Consejo de Seguridad Nuclear ha evaluado su nivel de seguridad, dedicándole unas 47.000 horas, solo faltan unas 800 horas para terminar su evaluación y dar su aprobación. Por tanto, se podría continuar e iniciar su construcción de forma inmediata. Además, si se empezase por la losa de recepción de contenedores, esto estaría disponible en un plazo corto de tiempo, y por tanto se evitaría tener que realizar una ampliación de todos los ATI ya construidos en las centrales nucleares. Tener operativo el ATC de Villar de Cañas, representa un incremento de la seguridad nuclear en España, pues el combustible irradiado esta mejor almacenado en el ATC de Villar de Cañas que en los ATI y que en las piscinas de las centrales nucleares. Los análisis probabilísticos de seguridad que se usan para cuantificar estos niveles lo demuestran”, explica nuestro experto. 

Desde que el actual gobierno regional que dirige en socialista García Page decidiera torpedear el ATC, recordemos que ya va para más de seis años desde que prometiera un proyecto similar en la zona, que dinamizara la comarca y creara puestos de trabajo, las cifras que reflejan los costes económicos que provoca esta decisión causan vértigo, “cada año que pasa sin el ATC operativo se tienen que comprar unos 14 contenedores, con un coste entorno a los 28 millones de euros año. Y si hay que ampliar todos los ATI eso tiene otro gasto adicional”, señala nuestro experto. Seguimos haciendo cálculos, “el retraso en la construcción del ATC de Villar de Cañas, ya ha generado unos sobrecostes económicos que eran innecesarios en la gestión de residuos radiactivos de España de más de 342,8 millones de euros”. Nuestras fuentes plantean varios escenarios de cara al futuro, “considerando que el ATC estuviera operativo en 2026, por el retraso en el desmantelamiento de la central nuclear de Garoña, unos 100 millones de euros más. Si en el proceso de construir los ATI, y los ATI de alcance total se retrasa y se tuviese que parar temporalmente una central nuclear 6 meses, sería un coste de unos 580 millones de euros. Si se retrasa la entrada en funcionamiento del ATC a 2030, el incremento de coste económico sería del orden de 192 millones de euros más”. Por tanto, afirma, “el retraso en la construcción del ATC a 2030 puede llegar a generar unas pérdidas económicas de 1.214 millones de euros”. A todo ello hay que añadir el coste ambiental, “porque terminará generando (asumiendo que estuviera disponible el ATC en 2026) del orden de 9500 toneladas de material contaminado (el de los contenedores) con radiactividad innecesariamente”. 

En toda esta escalada de precios de la luz y de mala planificación de fuentes energéticas, el ATC de Villar de Cañas juega, pues, un papel importante, sobre todo si nos centramos en la gran cantidad de millones de euros que está perdiendo nuestro país por no tener esta infraestructura operativa, “va a cargo de la factura de la luz generada con energía nuclear”, señala el experto. “Disponer del ATC, le da estabilidad y seguridad a la energía nuclear en España, pues permite la gestión del combustible irradiado, muy necesario para que sigan funcionando las centrales nucleares españolas”. Nuestras fuentes apuntan un dato muy interesante e inédito y que adquiere una especial relevancia ahora, dadas las circunstancias, “durante el último año, el tema de cambio climático, y por tanto la necesidad de descarbonización de la generación de energía a nivel mundial y lo relativo al coste del recibo de la luz, han impulsado el desarrollo y construcción de los reactores nucleares de cuarta generación, cuyos conceptos estaban delineados desde hacía años, pero que actualmente se están impulsando. Una de las características de estos reactores de cuarta generación es ir a buscar el combustible irradiado de las centrales nucleares actuales, y que en el caso español estaría almacenado en el ATC de Villar de Cañas, y, ese combustible, usarlo para obtener más energía en los reactores de cuarta generación. Por tanto, el ATC debe entenderse como un almacénde combustible irradiado, del que en un futuro se podría sacar mucha más energía”

A tenor de todo lo expuesto, ¿debería de plantearse nuestro país otro tipo de política en general con respecto a la obtención de energía? “con los actuales precios de la luz, con un precio de las emisiones de CO2 por encima de 62 €/Tm, parece razonable que debería tenderse a usar 100% energías no emisoras de CO2, y por tanto con presencia de la energía nuclear como una energía de base importante, y de la energía hidráulica de bombeo reversible para regular en función de las subidas y bajadas de la demanda de energía como consecuencia de las oscilaciones en la producción de energía solar o eólica, por falta de sol o viento”.

Las fuentes consultadas insisten en la necesidad de que “es clave llegar a un acuerdo para establecer un precio a la energía nuclear por ejemplo entorno a los 57 €/MWh, que permita mantener el actual parque de centrales nucleares e impulsar la energía hidráulica de bombeo reversible, y para ello, la contribución de las grandes empresas eléctricas es fundamental”.

Incierta, y por tanto desalentadora, es la predicción de qué va a ocurrir a partir de ahora, hasta cuándo se puede prolongar la situación actual de subida de precio y si tenemos algún límite en este sentido y, también, si seguiremos batiendo récords, “esto depende de si se van tomando las acciones que se han ido apuntando anteriormente o no, y a qué ritmo se van implementando”, concluye prudentemente el experto.

No sabemos, pues, lo que el futuro va a traernos a modo de recibo de la luz ni cómo va a seguir afectando a nuestros bolsillos, pero si se puede concluir que parte del sobrecoste de este recibo proviene de una mala planificación energética estatal por la que ahora pagamos las consecuencias y que los intereses políticos y económicos de determinadas y lucradas empresas han primado sobre la economía doméstica y sufrida de millones de españoles. 

Texto: AGA

Foto: Imagen del Vivero de Empresas abandonado en Villar de Cañas, construido como parte del proyecto del ATC

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