La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Partes de la acción de los franceses en Cuenca, del 21 al 27 de abril de 1811 (y IV)

Historia


Por esta relación que hago a V. S., tan sencilla como ingenua, graduará las circunstancias en que se vio el batallón en su retirada, en la que muchos soldados iban enteramente descalzos, pues el agua de aquel día había puesto el terreno penosísimo para andar; y también resultó de aquélla inutilizarse algunas armas. Pero, a pesar de todas estas causas que tanta inteligencia tienen para hacer decaer el ánimo, y más en el peligro que a cada paso se presentaba, tuve la indecible satisfacción de ver en todas las clases la serenidad más grande y la disciplina propia de un soldado, bien acreditadas ambas cláusulas con el orden con que se ejecutó la retirada; sin ellas, no hubiera sido posible haberla ejecutado, atendiendo al conjunto de circunstancias que se reunieron. Y con el enemigo siempre encima, desde el momento de comenzarla hasta el puente del Chantre, batiendo constantemente mi retaguardia.

Esta conducta militar del batallón en su retirada y que tanto honor le hace, es-taba por lo mismo muy distante de creer que prestase materia para otra cosa que para elogios; pero con bastante sentimiento mío ha llegado a mí noticia que, lejos de ello, se critica por algunos individuos de la división. Mi delicadeza no puede mirar ni oír con indiferencia estas murmuraciones trascendentales a mi opinión y a la de todo el batallón; por lo tanto, deberé a V. S. se haga pública en la orden general la conducta del batallón en su retirada, desde el retrincheramiento al puente del Chantre, para desvanecer con ello toda hablilla y evitar las consecuencias que puedan originarse; pues, tanto yo como los oficiales y demás individuos que me acompañaron, estamos muy satisfechos de haber llenado nuestros respectivos deberes. Y somos muy amantes de nuestra reputación para permitir lo más mínimo en contra de ella. Mas, si encontrase en mis disposiciones o movimientos que, a consecuencia de ellos, ejecutó el batallón, en las críticas circunstancias en que se produjo su retirada, no fueron conformes ni las más propias a las que me vi en aquellos momentos y que por esta consideración no puede aprobarlas ni acceder a la satisfacción que solicito, pido a V. S. se me juzgue militarmente; pues de este modo podrá aquietarse mi espíritu, no siendo justo, por otra parte, que mis faltas recaigan sobre un cuerpo que nunca más que en la ocasión a que me refiero acreditó su disciplina y su valor, ejecutando con la mayor puntualidad mis órdenes.

Y el viento, lo crecido de los arroyos y dificultades del camino, que yo tampoco podía prever, pues que este derecho temporal empezó al principio de la acción y duró mucho más de lo que pudiera esperarse en lo adelantado de la acción. Incluyo a V.S. los partes originales en que se demuestra la pérdida que han tenido los cuerpos en la acción del 22 sobre Cuenca, por los que resulta que no ha sido tan desgraciada si se atiende a la fuerza que tenían los enemigos al resultado de ella, por el que no establecieron su gobierno en esta capital según tenían proyectado; al temporal de viento y lluvia que sobre-vino, que daba de frente a nuestros soldados e inutilizó pronto el armamento y fue causa de que el Batallón de Tiradores de Cuenca, que en su retirada cumplió a toda costa con sus deberes, hubiese tenido la pérdida que sufrió, causando no pequeña al enemigo si se tiene presente que éste se ha quejado de ella en varios pueblos de la provincia y, si es cierto, como me han asegurado, que llevaba quince carros de heridos. Por lo que res-pecta a mi conducta personal, yo me hallé más expuesto al fuego que los soldados, pues estaba a caballo con el Estado Mayor de la División y, por consecuencia, al descubierto en el mismo parapeto. Y cuando mandé la retirada, la hice a pie con los soldados, según se lo había ofrecido al principiar la acción, exhortándolos a que nadie se moviese de sus puestos, pues nuestra suerte sería común, renunciando yo a la ventaja de un buen caballo. Puede, pues, resultar contra mí el cargo de haber esperado a los enemigos con fuer-zas superiores; pero, sobre que me pareció que antes de abandonarles la capital, cuando venían a establecer su gobierno en ella, debía hacerles alguna resistencia, contaba con la ventaja de las obras que tenía hechas y con la seguridad de la retirada; mas no conta-ba ni podía contar con que no viniese la caballería. Digo que no podía contar con que no viniese la caballería porque, entre otros oficios y órdenes del día 21, se encuentra el siguiente: 

“Quedo enterado de su oficio de V. de anoche a las nueve y media de ella. Conviene que se mantenga V. en los puntos que hubiere V. tomado anoche en consecuencia de mi último oficio, replegándose sólo a esta capital en el caso de que los enemigos siguieren adelantando a Horcajada o su línea para esta ciudad. En este caso se retirará V. a este Cuartel General con el mayor orden y teniendo siempre al frente del enemigo partidas de observación y dándome frecuentes avisos de todas las novedades que ocurran. De todo lo expuesto resulta, en mi concepto, la necesidad absoluta de que se tome un exacto conocimiento de todas las ocurrencias que llevo indicadas, examinándolas con todo rigor de ordenanza y empezando por mí, pues sin esto jamás habrá aquella severidad de disciplina que casi siempre decide la suerte de las armas.”
Dios guarde a V.S. ms. as. - Cuenca, 6 de mayo de 1811. 
José Martínez de San Martín 
Sr. D. Luis Alexandro de Bassecourt. Estado Mayor. 
2º Ejército. - 3ª División.

Imagen: “Derrota de las tropas españolas en la ciudad de Cuenca”
Archivo Histórico Nacional
Signatura: DIVERSOS-COLECCIONES,95,N,38
Estado Mayor.- 2º Exército.- 3ª División.

Fotos1 y 2 Estadillo que manifiesta los muertos y prisioneros que tuvo la División sobre Cuenca, según los que han dado los cuerpos que la componen, y obran en este Estado Mayor. Según el documento, el total de bajas humanas, entre muertos y prisioneros, reflejaba el número de 321, cuando en realidad fueron 331. Véase el error en la suma de totales. Cuenca, 6 de mayo de 1811.- El Marqués de Villacampo.- VºBº: José Martí-nez de San Martín.

 

 

 
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