La Opinión de Cuenca

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Puntos Limpios, otro agujero económico para los Ayuntamientos

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No vivimos buenos tiempos para los presupuestos municipales. Los domésticos, lo sabemos todos, tampoco gozan de salud, pero las cuentas que dependen de los Ayuntamientos sostienen con hilos unos servicios públicos que, como siga la proyección actual, acabarán por reducirse o, incluso, dejar de prestarse. La luz y la calefacción de edificios como los colegios o las viviendas tuteladas constituyen un auténtico quebradero de cabeza para los alcaldes. Hace unos días, uno de estos primeros ediles conquenses, el de la localidad de Víllora, anunciaba la limitación del alumbrado público del pueblo, apagando la mitad de sus farolas. Todo se encarece mientras los municipios pierden habitantes y, por tanto, ingresos. El dinero no llega para pagar los gastos corrientes, e instituciones como la Diputación de Cuenca, el Ayuntamiento de los Ayuntamientos no ha mostrado ni la más mínima intención de auxiliar a los Consistorios habilitando, por ejemplo, una partida destinada a este fin y, en concreto, para los núcleos de población que concentran menos habitantes. Esta medida, propuesta por los populares, ha sido rechazada en varias ocasiones por el Equipo socialista del Gobierno provincial que preside Martínez Chana.

En medio de este saco sin fondo de gastos se encuentran los mal llamados Puntos Limpios. La Diputación de Cuenca asiste a más de un centenar de municipios, los que han suscrito un convenio, en la recogida de la basura de estos lugares, servicio que convenientemente cobra. Varias han sido ya las ocasiones en las que desde este digital hemos aludido a estos basureros campestres, que se encuentran, normalmente, a las afueras de los pueblos, ofreciendo una entrada o salida, según se mire, nada alentadora y al fracaso que ha supuesto esta forma de apostar por la recogida de residuos y su posterior tratamiento.

Consciente, se intuye, del problema que para los Ayuntamientos supone afrontar el pago del acondicionamiento de sus puntos limpios, la Diputación de Cuenca publicaba el pasado mes de abril una convocatoria de subvenciones para estos basureros de titularidad municipal, prácticamente todos los que existen en nuestra provincia. En las bases, se recogía que, a través del Área de Medio Ambiente, se habilitaba un dinero, destinado a este fin para municipios con una población igual o inferior a 300 habitantes. La propia institución reconoce, en su argumentación para habilitar estas ayudas, que “se observa el panorama actual generalizado en la provincia de un deficiente estado de conservación y mantenimiento de estas instalaciones”. Entre la documentación a presentar, la Diputación pedía fotografías del estado en el que se encontraba el propio punto limpio o sus accesos. Si se trataba de convencer a los designadores de las ayudas del mal estado de esos vertederos, había donde elegir entre toda la provincia, sin duda. 

La Diputación provincial publicitaba esta medida con su habitual nota de prensa. Alardeaba de que fuera la primera vez que la institución ponía en marcha unas ayudas de este tipo y afirmaba, en concreto su responsable del Medio Ambiente, Santiago Gómez, que, él y sus compañeros socialistas de la institución seguían “sumando políticas encaminadas a contribuir con los ayuntamientos en la buena gestión de los puntos limpios”. Y llegan los peros. El ciudadano de buena , aquel que aún puede creer en la alianza de gobiernos que nos invade en la provincia, debió de congratularse con la iniciativa y renovar su confianza en las instituciones de inmediato. La segunda parte de la historia, como decimos, no fue tan prometedora. A los 17 pueblos a los que se les concedieron finalmente dinero para sus puntos limpios, todos contaban con alcaldes socialistas. Entre esos municipios, además, se encontraban el del presidente de la Diputación, Almonacid del Marquesado, que se llevaba más de 4.000 euros y el del propio diputado responsable de la concesión de las ayudas, Palomera, con 1.200.

Para comprender algo mejor las cifras que estamos manejando de lo que les cobra la Diputación a los Ayuntamientos, la localidad de Arguisuelas, por ejemplo, con apenas 150 habitantes, pagaba en el último cuatrimestre del año pasado 1.213 euros por este servicio.  Buendía, que apenas supera los 400 vecinos, la cantidad de 3.093 euros. Cañada del Hoyo, que cuenta con algo más de 200 habitantes, ha llegado a pagar 1.665 euros, Henarejos, con apenas 150 vecinos, 606 euros. Así un suma y sigue de cifras que aguantan estoicamente, y como pueden, que el metro cúbico de en la recogida de residuos costara en el año 2020 un total de 6,29 euros y que ahora se haya disparado hasta los 19’83 euros por metro cúbico. En toda esta historia, como colofón, entra en escena el famoso macrovertedero del pueblo del presidente de la Diputación, recodemos el mayor de Europa donde se depositan residuos industriales, ya que parte de los contenedores que se recogen en la provincia acaban su recorrido en estas instalaciones. ¿La subida de tasas beneficia este negocio? Al Ayuntamiento de Almonacid, se intuye, no le viene nada mal la llegada de basura… 

Atrás quedan las palabras pronunciadas por la directora general de Economía Circular de la Junta de Comunidades, en julio de 2021, en las que se marcaba como objetivo del gobierno regional convertir los puntos limpios en instalaciones de referencia municipal en los ámbitos económico, ambiental y social. Al leer estas líneas vienen a la mente, inevitablemente, la imagen de estos parajes que albergan, sin control, todo tipo de deshechos. Desde que en la provincia de Cuenca la institución provincial concibiera y pusiera en marcha estos basureros del todo cabe, recordemos en 2008 y de mano del socialista Juan Ávila, lo cierto es que más que una solución al depósito de muebles o electrodomésticos se han convertido en un quebradero de cabeza para los Consistorios, demostrando casi desde sus inicios que ha sido un proyecto carente de planificación a largo plazo. Es evidente que la concienciación y enseñanzas a los ciudadanos son necesarios y recomendables, pero ¿tenemos alguna razón para pensar que en algún momento va a funcionar este sistema?  

La economía circular no acaba de cerrarse en la provincia de Cuenca. Algo no cuadra, sobre todo cuando reciclar e intentar, por tanto, actuar de una manera responsable y cívica, sale muchísimo más caro que desentenderse de que la basura y que campe a sus anchas. Seguimos muy lejos de la solución, sobre todo cuando el dinero que instituciones como la Diputación habilita para este fin se destina a unos pocos elegidos, entre ellos, el pueblo de su presidente.

Texto: AGA

Imagen: Estado del Punto Limpio de la localidad de Almonacid del Marquesado

 
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