La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Quitarle el tren a un pueblo es como podar un árbol en verano

Actualidad


Cuenca tiene por delante una semana decisiva en lo que a la defensa de uno de sus bienes más preciados y sus derechos más fundamentales se refiere, y este derecho no es otro que la permanencia y mejora de la línea de ferrocarril convencional Madrid – Cuenca – Valencia. 

Los bienes y derechos fundamentales son propiedad total y absoluta del pueblo y de sus ciudadanos, y ningún gobierno, institución u organización empresarial tiene la capacidad moral de arrebatárselos a sus legítimos propietarios, ni siquiera de hacer campaña en pro de su desaparición, sobre todo cuando en el trasfondo subyacen dudosos intereses de lucro y especulación en beneficio de unos pocos.

El Gobierno, las instituciones regionales, provinciales y municipales, así como las organizaciones empresariales, tienen la obligación de custodiar y velar por el mantenimiento y mejora de todos estos derechos. Pero el pueblo, el ciudadano, tiene la obligación de exigir a sus gobernantes el cumplimiento de sus compromisos de gobernabilidad, tiene la obligación de exigir respeto hacia sus necesidades y servicios básicos, como es en este caso el ferrocarril convencional, medio de transporte y comunicación básica y vital para el desarrollo y vertebración de nuestros pueblos. Los ciudadanos no deberíamos estar a merced y al antojo de nuestros gobernantes, porque que no se le olvide a ninguno de ellos, el pueblo es soberano y tenemos en nuestras manos la herramienta más contundente y decisoria para exigir a nuestros representantes toda la transparencia, eficacia y respeto hacia el pueblo al que gobiernan, y esa herramienta es, evidentemente, nuestro voto en las próximas elecciones.

El jueves 21 Cuenca tiene una cita ineludible en la manifestación que se ha convocado en defensa de nuestro tren. Nuestro tren es responsabilidad de todos. Necesitamos el tren convencional porque hoy en día éste es el modo de transporte que puede y debe articular al máximo nuestra movilidad. Por eso, este año la Unión Europea festeja el Año del Ferrocarril, porque considera al ferrocarril el medio de transporte más sostenible y de menor impacto medioambiental. Mientras en Europa se apuesta por la recuperación de líneas férreas en desuso, en España la mayor parte del presupuesto para el ferrocarril se dedicaba a las líneas de alta velocidad, que sólo conectan grandes núcleos de población; y digo dedicaba porque en los presupuestos para el 2022 la partida del ferrocarril convencional supera a la de la Alta Velocidad, pero teniendo en cuenta que el gobierno de España está a merced de los separatistas, ya veremos cómo se hace el reparto. Por el contrario, las líneas convencionales se van abandonando, lo que supone la muerte lenta de las comarcas y pueblos por los que pasa. El tren convencional es la mejor manera de conexión de los pueblos con las ciudades; es un medio respetuoso con el entorno y escasamente contaminante, todo lo contrario que el coche, y al que todo el mundo tiene acceso, no así al coche. En una provincia como Cuenca, en la que la red de carreteras es bastante deficitaria, el tren convencional supone una alternativa que ofrece más eficiencia y también más seguridad por la ínfima incidencia de accidentes que presenta el tren. La red del ferrocarril Madrid – Cuenca – Valencia atraviesa nuestra provincia de lado a lado y son muchos los pueblos que dependen de ella. Cuando hablamos de España despoblada y vaciada, problema especialmente notable en nuestra provincia, cuando se organizan foros y reuniones para buscar soluciones a este mal que nos asola, soluciones que favorezcan la permanencia  y vuelta de personas a nuestros pueblos, resulta una paradoja, una contradicción y una hipocresía cuanto menos insultante, que la única propuesta a la que se llega sea que en vez de invertir en redes de comunicaciones y telecomunicaciones que favorezcan la vida en nuestros pueblos, lo que se promueve es precisamente la desaparición y supresión de todas ellas. Esto es como apagar un fuego con gasolina. Pero si hasta organizaciones como la CEOE CEPYME de Cuenca, en vez de promover medidas que favorezcan la permanencia de sus empresarios en toda la región y de la creación de infraestructuras que inviten a otros a venir o crear empresas en Cuenca, se postulan a favor de aquellos que promulgan la agonía de nuestra región... Esto es total y absolutamente inadmisible.

Como de igual modo es total y absolutamente inadmisible que el Ayuntamiento de Cuenca no se haya posicionado del lado de su ciudad en defensa del tren. Nuestro Ayuntamiento tiene el sentido común secuestrado por la disciplina de partido. La defensa del tren convencional no es una cuestión de ideologías de partido, es una cuestión de defender los intereses de los ciudadanos a los que gobiernas, te hayan votado o no. ¿Por qué los ayuntamientos de Madrid y Valencia defienden la permanencia de esta línea y el de Cuenca no? ¿Qué intereses hay para que no se pelee para que no nos arrebaten uno de nuestros derechos más fundamentales? ¿Es que vamos a ser los conejillos de Indias para experimentar con el transporte en autobús a demanda como dijo el señor Page? ¿Y si no funciona qué? ¿Nos quedaremos sin tren y sin autobús? Lo que está claro es que esta guerra no la va a pelear nadie por nosotros, así es que tenemos la obligación de hacernos oír el día 21 de octubre en la concentración convocada para este día a las 19.00 h en la estación de tren de Cuenca. El lema de ésta lo dice todo…POR UN TREN QUE VERTEBRE EL TERRITORIO Y ENFRÍE EL PLANETA. De la misma manera, estamos convocados a seguir con esta demanda en una manifestación en Madrid el día 24 con el resto de los españoles afectados por la supresión de otras líneas.

Es mucho lo que está en juego y lo que tenemos que perder si nuestro tren desaparece. La vida nos va en ello, y es literal, porque vemos como la población de Cuenca va disminuyendo a pasos agigantados. Un pueblo bien comunicado es un pueblo que tiene todas las posibilidades del mundo de sobrevivir y prosperar.

QUITARLE EL TREN A UN PUEBLO ES COMO PODAR UN ÁRBOL EN VERANO.

Texto: Ana Martínez

Imagen: Tren convencional que atraviesa la provincia de Cuenca

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Batalla de Talavera, en la que participó Bassecourt, el 28 de julio de 1809 El 22 de junio, el comandante general de Cuenca Luis Alejandro Bassecourt [...]

De aquellos polvos estos lodos

De aquellos polvos estos lodos

Suele suceder que, cuando detectamos un problema, como sucede con los incendios forestales, este nos muestra lo que se suele decir la punta del iceberg, [...]

El diamante de la alimentación

El diamante de la alimentación

Si hay un producto que forma parte de nuestra vida es sin duda alguna el ajo y está, como dicen por ahí, hasta en la sopa. Sus magníficas [...]

Adiós, otra vez, a los multicines

Adiós, otra vez, a los multicines

Cuando unas salas de cine cierran, la primera y básica razón que se le ocurre a cualquiera es que no son rentables. Mucho ha cambiado la [...]

Pintar para disimular

Pintar para disimular

Lo del arreglo de carreteras en la provincia de Cuenca parece que va a consolidarse como una de las asignaturas pendientes de los distintos gobiernos [...]

'Mangana', faro de historia. El Seminario Conciliar de San Julián

Es mucho lo que se ha escrito sobre esta insignia histórica, bien y mal, atinado y desacertado pero hay que reconocer que Mangana ha representado [...]

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: