La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Santiaguillo, el castillo de todos

Actualidad


Las tornas han cambiado. Si hace siglos estas nobles construcciones defendían a quienes vivían bajo y detrás de sus muros, hoy piden ayuda fuera, a aquellos que, sensibilizados y conscientes de que permanecer impasibles ante el deterioro de nuestros monumentos es una aberración, empuñan espada y se arman de escudo para luchar por su supervivencia. Afortunadamente contamos con guerreros, si no a la vieja usanza, si dotados de valentía y que, desafiando el escepticismo de quienes no son capaces de ver más allá de unas ruinas y piedras, se embarcan en la noble y lenta cruzada de buscar fondos y apoyos para evitar que estos inmuebles desaparezcan y, con ellos, una parte de la historia de la provincia.

El protagonista de hoy es el Castillo de Santiago de la Torre, una fortaleza de corazón provenciano que encontró en el tesón de un alcalde y de sus concejales el empeño suficiente para, poco a poco, ir recuperando una parte del esplendor que en su día tuvo. En la rehabilitación del patrimonio, la impaciencia, falta de sensibilidad e incultura son los peores enemigos con los que un proyecto puede encontrarse. Se unen algunos otros obstáculos, producto de las intrigas palaciegas, pero la batalla es menos cruenta que contra aquellos ciegos que no son capaces de asimilar el potencial que nos muestra el rico y extenso legado que ha llegado hasta nosotros.

La gesta no se tornaba fácil. La propiedad contaba con nada más y nada menos que 81 dueños. La recuperación del castillo de Santiaguillo pasaba por conseguir que la mayor parte de quienes tenían algo que ver con él cedieran su pedacito de este tesoro al Ayuntamiento de El Provencio. Como nos explica su teniente de alcalde, José Manuel Triguero, que tantas personas se pongan de acuerdo requiere un plus de seriedad, tanto por parte del Ayuntamiento como de los propietarios, “todos nos embarcamos en este proceso con el corazón y la ilusión de que el trabajo y las metas que íbamos a conseguir repercutirían no solo en los provencianos sino en la comarca y, en definitiva, en la provincia de Cuenca”.

Hablar de este castillo es recordar romerías de los vecinos del lugar, pero también de un expolio que, unido al paso del tiempo, fueron doblegando el señorío del monumento. “Teníamos ese compromiso moral, desde que comenzamos a gobernar de intentar devolver al castillo parte del esplendor que en su día tuvo”, declara José Manuel. Visionarios como él hay pocos, sobre todo cuando se trata de mirar más allá, de visualizar un futuro de oportunidades basándose en el potencial que uno tiene más cerca, “en nuestra provincia y en sus municipios siempre nos hemos centrado como único recurso económico en el sector agrícola, que es  fundamental sin duda, pero hemos relegado otros aspectos como el patrimonio que suponen una enorme riqueza y que es una pieza importantísima para el turismo y la hostelería”. Tan sencillo y tan complicado a la vez, todo unido revierte y genera trabajo y, ahondando en nuestro legado, el patrimonio nos devuelve y retorna a su alrededor mucho más de lo que en él se invierte. José Manuel Triguero expone esta última idea con absoluta convicción. 

La primera fase de rehabilitación comenzaba a principios de este año 2021. La Diputación provincial había dejado, bajo la legislatura de su anterior presidente, Benjamín Prieto, la cantidad de 200.000 euros para iniciar el proceso, un dinero que se remonta al presupuesto de 2018. También quedó programado para el castillo en mayo de 2019 la cantidad de 500.000 euros, suprimida casi de inmediato por la actual corporación que preside Martínez Chana cuando llegó al poder. Eso sí, los guerreros provencianos, inasequibles al desaliento, concurrieron al famoso 1’5 por ciento que el Gobierno de España habilita para recuperar patrimonio. Y lo lograron. El único monumento merecedor de esta ayuda en toda la provincia ha sido este castillo. Si ha sido considerado merecedor de una ayuda a nivel nacional, ¿qué criterios mueve a la Diputación a retirarles los 500.000 euros ya concedidos? Incompresible decisión, máxime cuando es evidente que toda inversión es poca sobre todo en estos inicios de recuperación del monumento.

Lo importante es que el castillo de Santiaguillo vuelve a ser protagonista de su propia historia. Aquellos que no veían muy claro que el esplendor volviera dentro y fuera de sus murallas buscan algún resquicio que les permita sumarse a la hazaña. Todos son bien recibidos si, de corazón y con seriedad, tal y como se inició esta aventura, aportan algo a que el monumento avance en su recuperación. José Manuel Triguero recuerda en su niñez y juventud recorrer las inmediaciones del castillo, “todavía había camas y cuadros”. Todo fue desapareciendo. 

Ahora el Castillo se ha convertido en todo un símbolo. De lo imposible a lo posible. De la ruina a la esperanza. Del olvido a la admiración y el respeto. José Manuel se siente orgulloso de haber formado parte de este sueño y reconoce que Santiaguillo se posiciona como un potente reclamo turístico, máxime desde que ya es visitable, “es uno de nuestros monumentos más emblemáticos, junto y con permiso, de la espectacular iglesia de Nuestra Señora de la Asunción”.

Cultura llama a cultura y en El Provencio no pisan el freno. Castillos, un yacimiento paleolítico por mostrar al mundo, y, por supuesto, su Feria Internacional del Cómic. Pero, aunque apasionantes, estas últimas son otras historias que ya contaremos. Hoy, el protagonista es Santiaguillo.

Algo más sobre el castillo

La página web del Ayuntamiento de El Provencio, nos explica que Santiago de la Torre fue construido en el siglo XI y XII, como antigua fortaleza de los Villena. Es de planta cuadrada con cubos en las esquinas. Tiene un gran patio central en el que se sitúa la torre del homenaje de planta rectangular. Su torre estaba coronada por una desafiante veleta del Apóstol Santiago y un moro bajo las patas del caballo. Imposible no imaginarse el esplendor de esta construcción en su época dorada. Continúa su andadura en el tiempo y en los años finales del siglo XV, pertenecía a la rama de la familia Pacheco, después a la Morcillo y a finales del siglo XX es propiedad de varias familias. El mantenimiento de un monumento de estas características es difícilmente asumible por una economía al uso, después de décadas de utilización como almacén agrícola y la dejadez de sus dueños el castillo dio su primer aviso de deterioro en 2010 con la caída de uno de los lienzos de la muralla. Ante su alarmante estado se crea una plataforma ciudadana para pedir la restauración de este monumento.

Llega una fecha clave, diciembre de 2017. El Ayuntamiento de El Provencio y el de San Clemente, término municipal en el que se ubica la fortaleza, acuerdan llevar a cabo un estudio y como paso previo para poder iniciar su restauración.

Una de las partes más laboriosa comienza en 2018. El Ayuntamiento de El Provencio, tras un acuerdo con la mayor parte de los dueños del castillo, consigue la donación de la propiedad a manos del pueblo para su restauración. Tras desescombrar y reforzarse las partes que estaban a punto de caerse, el Consistorio ya está centrado en la segunda fase, merced al citado 1’5% cultural, en la que se recuperará la parte palaciega del inmueble.

Una mención merece en esta breve reseña del castillo su iglesia, cuya referencia más antigua encontrada en el Archivo Parroquial se remonta a 1666. Fue restaurada por última vez en 1973 pero ya no albergaba actos religiosos desde antes. Sólo queda de ella las paredes.

Afortunadamente, el final de la historia de este castillo ha cambiado. Encomiable, pues, en su despertar, el cariño y el esfuerzo de un pueblo por no renunciar a él y que el Ayuntamiento, con valentía y en nombre de todos los provencianos, se haya puesto manos a la obra no solo para evitar su desaparición, sino para devolverle parte de lo que tuvo hace siglos.

Texto: AGA

Foto: Imagen aérea del Castillo de Santiago de la Torre en El Provencio (cedida por José Manuel Triguero)

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Batalla de Talavera, en la que participó Bassecourt, el 28 de julio de 1809 El 22 de junio, el comandante general de Cuenca Luis Alejandro Bassecourt [...]

De aquellos polvos estos lodos

De aquellos polvos estos lodos

Suele suceder que, cuando detectamos un problema, como sucede con los incendios forestales, este nos muestra lo que se suele decir la punta del iceberg, [...]

El diamante de la alimentación

El diamante de la alimentación

Si hay un producto que forma parte de nuestra vida es sin duda alguna el ajo y está, como dicen por ahí, hasta en la sopa. Sus magníficas [...]

Adiós, otra vez, a los multicines

Adiós, otra vez, a los multicines

Cuando unas salas de cine cierran, la primera y básica razón que se le ocurre a cualquiera es que no son rentables. Mucho ha cambiado la [...]

Pintar para disimular

Pintar para disimular

Lo del arreglo de carreteras en la provincia de Cuenca parece que va a consolidarse como una de las asignaturas pendientes de los distintos gobiernos [...]

'Mangana', faro de historia. El Seminario Conciliar de San Julián

Es mucho lo que se ha escrito sobre esta insignia histórica, bien y mal, atinado y desacertado pero hay que reconocer que Mangana ha representado [...]

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: