La Opinión de Cuenca

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SOS Cuba

Opinión


El solsticio de verano me acompañó a Cuenca el 21 de junio de 2004. Y cuando festejaba el 17 cumpleaños de haber visitado por primera vez Las Casas Colgadas, un amigo me preguntó qué se siente al ser libre.

Entonces pensé que sentí ese sentimiento en Estocolmo, porque pude salir de Cuba con una visa que me concedió la Embajada de Suecia en La Habana.

Rememoré el frío por las calles de Estocolmo acompañada por mi hermano. Yo continuamente miraba hacia atrás para asegurarme que no me seguían y siempre trataba se sentarme de espalda a una pared para que no pudieran espiarme. Sentía miedo. Mi hermano me repetía: -¡Ya eres libre!-  ¡Pero me costó asimilar el goce de la libertad!

Hay españoles, quizá muchos, que tienen un visión idílica sobre la realidad cubana y pasa porque hace falta un acercamiento más profundo a la isla.

El pueblo de Cuba en los últimos 62 años, desde que en 1959 triunfó la revolución castrista ha vivido bajo estructuras de poder muy cerradas, hay control policial estricto y miedo en todos los ámbitos: en cada calle un CDR (Comité de Defensa de la Revolución) vigila, ésta es la mayor organización de delación del régimen y funciona estrechamente vinculada al Ministerio del Interior. Los CDR controlan la vida de cada vecino. En los centros de enseñanza funciona la UJC (Unión de jóvenes comunistas) otro órgano represivo y en los centros de trabajo, el temido: PCC (Partido Comunista de Cuba).

El modelo del régimen castrista tiene una larga tradición y una experiencia que parte del stalinismo, es una dictadura científica, articulada con control sobre los medios de comunicación y las voluntades de las personas.

El ciudadano común siempre tiene la certeza que lo están vigilando y que los servicios de inteligencia conocen cada uno de sus movimientos. No se puede olvidar que el Estado es el dueño absoluto de todo, maneja las escuelas, los hospitales, es el dueño de la vivienda, es el que distribuye los alimentos y las personas temen enfrentarse a esa maquinaria que puede decidir de un plumazo que tu familia pase a una posición aún más precaria de la que está viviendo. 

En Cuba todo aquel que tenga una mínima posición de disensión pasa a ser automáticamente un agente del imperialismo y un servidor de la CIA y no hay cómo responder, porque en Cuba no existe el derecho a réplica. Con total inmunidad los representantes del gobierno insultan, descalifican y denigran a quienes tienen posiciones u opiniones diferentes. 

Otra forma de control son los mítines de repudio que organiza el PCC: una turba llega a la casa del “traidor a la Patria” que puede ser una familia que ha decidido marcharse para los Estados Unidos y donde pueden haber niños y/o ancianos, y por megafonía comienzan a gritar insultos, lemas revolucionarios, a la vez tiran huevos, tomates y piedras ¡Nadie responde, nadie sale!, pero si atrapan a alguno desprevenido, lo golpean, en ocasiones lo desnudan y le atan una cuerda al cuello para pasearlo por el barrio (tanto a hombres como a mujeres). Dicha turba puede estar compuesta por antiguos amigos, compañeros de trabajo o familiares, que no quieren ser reconocidos como “enemigos de la Revolución”. En periódicos de España, circuló el mitin de repudio a las Damas de Blanco. 

Los cubanos quieren cambiar, quiere que sus hijos sean libres, ser libres ellos mismos. Están cansados de escuchar por más de medio siglo el mismo discurso de guerra, de himnos y de llamamientos a combates, alarmas, sirenas anunciando bombardeos, ya es demasiado. La gente quiere renovación, vivir tranquilos, porque hemos sufrido hasta  guerras ajenas, por ejemplo la de Angola donde murieron miles de cubano y aún no sabemos por qué Cuba participó. También la división de la familia causa mucho sufrimiento, con cubanos en todos los rincones del planeta y el dolor de las familias dispersas y amargadas.

La situación actual se  agrava por la escasez de comida y medicamentos: los enfermos tienen que esperar amontonados a la entrada de los hospitales o en los pasillos para ser atendidos y los médicos por falta de recursos, no pueden asimilar la presión, finalmente muchas personas mueren; las demandas políticas no le interesan al gobierno; hay falta de electricidad por horas e incluso días. 

El gobierno trata de mantener el poder a través de la represión y amordaza al pueblo para que su voz no sea escuchada en el exterior.

Ante esa situación atroz, miles de cubano a lo ancho y largo de la isla el 11 y 12 del pasado mes de julio, participaron en protestas. Esas manifestaciones fueron sofocadas por la policía armada, frente a un pueblo que solo poseían sus cuerpos como escudos. Se detuvo un gran número de personas, otras muchas continúan desaparecidas y no hay respuestas por parte del gobierno, que sí acusa a gobiernos extranjeros de utilizar las redes sociales para provocar los disturbios, y éste es el motivo por el que dan otro paso para penalizar la libertad de expresión en la isla: callar las voces en las redes sociales.

El 17 de agosto se aprobó el Decreto-Ley 35 y la Resolución 105 que penalizan a los internautas que denuncien o se expresen contra el régimen a través de Internet, quieren de esta forma silenciar las voces legítimas y violan convenciones internacionales una vez más.

Amigos lectores, espero que en España podamos seguir disfrutando de libertad y defenderla a toda costa, y no aceptar perderla para conocer su valor. No olvidéis que la indiferencia hacia el horror, es una puerta abierta hacia el mal. 

Texto: Grisel Parera

Sección: La mirada de ATABEX

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