La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Tiempos difíciles para el campo

Actualidad


Vivimos momentos de gran incertidumbre en “el campo”. Un sector que en los pueblos de la llamada “España Vaciada” siempre fue fundamental. Tanto que era la principal actividad económica, poco más se movía en aquellos municipios rurales de los años sesenta y setenta. Había oficios en los pueblos como el de herrero, carpintero, panadero, electricista... que dedicaban su actividad principalmente a la atención de  todos los servicios que requería aquella población fundamentalmente de campesinos. 

Una de las organizaciones principales de los municipios eran “Las Hermandades de Agricultores y Ganaderos” con apoyo constante en toda la actividad agraria. La seguridad social de entonces para los agricultores y ganaderos se canalizaba o gestionaba desde esta “Hermandad”, trámites y ejecución en la conservación de las vías pecuarias y acequias de todo el término municipal. Servicio de guardería rural, y todo lo relacionado con la gestión administrativa y sus obligaciones para con la administración. Para estas tareas tenían medios como inmuebles, maquinaria y empleados suficientes que se ocupaban de todo.

Así estaba la figura del “Secretario” de La Hermandad, que con una mayor formación y capacitación regía técnica y legalmente el funcionamiento de aquella organización tan importante en los pueblos.

El SEMPA, organismo que dependía directamente del Ministerio de Agricultura sembró toda la geografía castellana de grandes silos (edificios aun existentes, sin uso en muchos casos en la actualidad) que se caracterizaban por un mismo tipo de construcción muy peculiar y visibles desde lejos, con la función de recoger el cereal de los campesinos y actuar como regulador del mercado de cereales de consumo humano y animal.

Desde estas organizaciones comenzaron a nacer las cooperativas agrarias y los que en un principio se llamaron Grupos de Colonización (hoy transformados legalmente en S.A.T. o sociedades agrarias de transformación).

Se trataba de una sociedad asentada sobre un sector primario fundamental, con algo de industria casi siempre vinculada a la transformación de los productos agrarios, y un escaso sector de servicios. Quizás por ello nuestro campo estaba mejor atendido. No olvidemos que a día de hoy la población que vive del sector primario supera en poco el cuatro por ciento, mientras que en el año 1975 casi rozaba la cuarta parte de la población activa en nuestro país.

Aquella actividad agraria fundamental para la sociedad rural de entonces dio lugar a un importante patrimonio (inmuebles y maquinaria) que pasó a manos de los ayuntamientos para su uso en los municipios. El uso del mismo debiera haber correspondido al propio sector agrario, pero hoy comprobamos que el disfrute de estas instalaciones puede ser cualquiera en beneficio de la población en general (peñas culturales y festivas, asociaciones de diversa índole, o servicios a los vecinos por parte del ayuntamiento en cuestión). A veces se quejan los agricultores de no haber podido disfrutar ellos de aquellas instalaciones e inmuebles para sus actividades de formación, o de servicios prestados por sus entidades agrarias a sus agricultores socios. Se trata en general de inmuebles medio abandonados en la actualidad que puede decirse que están poco menos que en el “limbo” legal. En el caso de nuestra provincia pertenecen en la mayoría de los casos a la Cámara Agraria de Cuenca, aunque parece que la propiedad legal es de la Consejería de Agricultura, que tampoco toma decisiones firmes al respecto para que el aprovechamiento de dicho patrimonio pueda hacerse adecuadamente. Es triste que por esa indefinición legal, muchos de los inmuebles incluso en el centro urbano de los municipios se encuentren en situación de ruina y abandono. Justo sería que se entregara a los agricultores para poder situar ahí organizaciones que les representan como Comunidades de Regantes, Cooperativas y otras Entidades Agrarias como sindicatos del campo, que dan servicio a los agricultores actuales.

La realidad de la continua pérdida de peso del sector agrario en la sociedad actual es la auténtica causa del abandono que el sector sufre. Y a pesar de que siguen teniendo significativa importancia las cooperativas, S.A.T, etc, su poder se ha reducido de forma considerable. Y esta cuestión es más importante de lo que nos parece, pues como consecuencia de ello también vemos que el arreglo de caminos rurales cada vez es más deficiente, que las acequias no se limpian con su consecuente colmatación de tierra, maleza y restos vegetales que les impiden hacer su función en los casos que es necesario que esos cauces recojan el agua de escorrentía que ahora origina encharcamientos y destrozos de cultivos e infraestructuras.

Pero también se ha visto perjudicado el colectivo de los cazadores, que con su actividad ayudaban a evitar que una especie aumentase su población de forma desmesurada como sucede en este momento en gran parte de la Mancha donde el conejo de campo se ha convertido en plaga que origina daños incalculables en los cultivos.

Y es que se ha generado una corriente de opinión en la sociedad que parece culpar al sector primario de cuestiones de tanta importancia como el cambio climático, por eso se persigue a los profesionales del medio rural cada vez que se ve salir humo de su parcela, cuando quizás solo se están calentando a la hora del almuerzo por las bajas temperaturas (como se ha hecho toda la vida sin ocasionar nunca un incendio). En mucha bibliografía sigue encontrándose las bondades del fuego en la destrucción de determinadas plagas y enfermedades. Y es que el agricultor, que es el profesional del medio rural, será de los pocos que saben hacer uso del fuego en el campo, y siempre con objetivos beneficiosos. Pero esto no se entiende. Como no se entiende cuando demandan la limpieza de los cauces que antes he dicho. Y como no se entienden, o no se quieren entender tantas cosas de la labor de los agricultores. Suele culpárseles de la desaparición o disminución de especies como la perdiz roja en La Mancha por el uso creciente (dicen) de fitosanitarios. Lo cierto es que en estos momentos ese uso es más que limitado por los costes, pero también por la estricta normativa europea al respecto. En nuestra tierra con un clima tan severo como soportamos el uso de fitosanitarios es poco necesario.

Pero quienes generan corrientes de opinión no son precisamente los agricultores, son otros agentes y sectores de la sociedad que sin conocimiento de la realidad, opinan defendiendo un falso ecologismo que ni ellos mismos entienden. Pero el campo siempre estuvo perfectamente cuidado por estos agentes agroambientales que son los agricultores. Y esta es la razón fundamental de la situación actual que está degradando nuestro medio rural persiguiendo y haciendo perseguir (la administración) a unos profesionales que son los únicos capaces de que nuestro campo siga siendo lo que siempre fue.

Por todo lo dicho es imprescindible que el sector agrario a través de sus asociaciones (cooperativas, SAT, sindicatos) además de vender sus productos en los mercados, defienda también su profesionalidad. Y que se unan y sean conscientes de que es el único modo que les queda para que se les escuche. Tienen que defenderse y hacer ver que lo que hacen es lo mejor para el campo del que viven, por lo que son los más interesados en que siga como siempre.

El poder que les puede haber quitado esta sociedad injusta por ser menos los votantes a captar como colectivo, lo suplan con ingenio y unión demostrando lo fundamentales que son para la alimentación de la Humanidad y como los mejores conocedores del medio en el que desarrollan su profesión todos los días del año. 

Texto: Miguel Antonio Olivares

Sección: Guardián del labriego

 
Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Notas relativas a la Guerra de la Independencia en Cuenca y provincia (III)

Batalla de Talavera, en la que participó Bassecourt, el 28 de julio de 1809 El 22 de junio, el comandante general de Cuenca Luis Alejandro Bassecourt [...]

De aquellos polvos estos lodos

De aquellos polvos estos lodos

Suele suceder que, cuando detectamos un problema, como sucede con los incendios forestales, este nos muestra lo que se suele decir la punta del iceberg, [...]

El diamante de la alimentación

El diamante de la alimentación

Si hay un producto que forma parte de nuestra vida es sin duda alguna el ajo y está, como dicen por ahí, hasta en la sopa. Sus magníficas [...]

Adiós, otra vez, a los multicines

Adiós, otra vez, a los multicines

Cuando unas salas de cine cierran, la primera y básica razón que se le ocurre a cualquiera es que no son rentables. Mucho ha cambiado la [...]

Pintar para disimular

Pintar para disimular

Lo del arreglo de carreteras en la provincia de Cuenca parece que va a consolidarse como una de las asignaturas pendientes de los distintos gobiernos [...]

'Mangana', faro de historia. El Seminario Conciliar de San Julián

Es mucho lo que se ha escrito sobre esta insignia histórica, bien y mal, atinado y desacertado pero hay que reconocer que Mangana ha representado [...]

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: