La Opinión de Cuenca

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Vayas donde vayas...vallas

Actualidad


Si tuviéramos que definir cuál es el objetivo de gobierno de cualquier ayuntamiento, o al menos el objetivo fundamental, creo que sería muy simple: MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DE LOS CIUDADANOS PARA LOS QUE GOBIERNA. Para ello es fundamental dedicar una escrupulosa y eficiente atención a la ciudad y al entorno que los acoge. 

Cuenca, nuestra ciudad, parece estar sumida en un deterioro progresivo e imparable. Imparable, no por no ser posible revertir esta situación, sino por la desidia, dejación de funciones, incapacidad, nefasta gestión, abandono… por parte del gobierno municipal. Cuenca es una ciudad con una muy deficiente infraestructura industrial y escasa, también, infraestructura empresarial, por lo que gracias a su patrimonio y belleza singular hace del turismo su mayor motor económico. Es de urgente necesidad apoyar y potenciar esta fuente de riqueza, pero para ello, es de vital importancia e imprescindible presentar ante el mundo exterior una imagen de ciudad lo más pulcra y cuidada posible. Es absolutamente indispensable prestar atención al urbanismo en general, pero de manera más urgente y prioritaria, al urbanismo de las pequeñas cosas. 

Un paseo por nuestra ciudad deja de manifiesto, de manera inexorable, el deplorable abandono al que Cuenca está sometido. Y fruto de este abandono y de la falta de intervención por parte del Ayuntamiento, es la descontrolada proliferación de vallas por toda la ciudad, cada vez que se origina el más leve desperfecto, vallas que se perpetúan en el tiempo a la espera de una solución al problema que motivó su colocación.

Son varias las rotondas de Cuenca, en donde las vallas originales del mobiliario urbano han desaparecido, entiendo que como consecuencia de algún accidente de circulación, pero, incomprensiblemente, en vez de ser reparadas y sustituidas por elementos nuevos e idénticos a los existentes, los vanos ocasionados han sido tapados por vallas de obra amarillas, ancladas y bien ancladas a las propias del lugar, y esperando a que el ayuntamiento tenga a bien su reparación. No importa si el que originó el desperfecto ya abonó el importe de la reparación del mismo, como me consta es el caso de la rotonda de entrada desde Madrid, da igual. Y mientras tanto, la imagen de desidia y abandono es bien patente para todo el que visita nuestra ciudad, y para los conquenses que ven cómo sus impuestos no revierten en el mantenimiento y cuidado de su ciudad.

Mención especial se merecen los socavones que se abren el pavimento de nuestras calles, como es el caso del socavón de la calle Ferrocarril, o más recientemente el aparecido delante del antiguo edificio de la Beneficencia. En vez de una intervención de urgencia, ya que, en estos casos, ya no sólo se trata de una cuestión de estética, aquí está en juego la seguridad de los viandantes y del tráfico rodado, se rodea el socavón de vallas, esta vez son azules, y a esperar… En el primer caso citado, el socavón lleva así varios meses. Pero, ¿qué me dicen ustedes del socavón abierto en el paseo del Huécar antes de llegar al Auditorio? Si realmente era necesario, que lo sería, abrir semejante boquete por la existencia de una avería… ¿por qué lleva tantas semanas abierto y sin nadie que trabaje en él? Al menos, la semana pasada cuando yo pasé no había indicios de que allí se estuviera trabajando. Dado el grado de despropósitos a los que este ayuntamiento nos tiene acostumbrados, lo mismo es que estos son los cimientos de los nuevos remontes al casco antiguo y se lo tienen calladito… ¡Ay Señor!

De todos modos, cuando una ya cree haberlo visto todo, cuando crees que ya nada te puede sorprender de este nuevo concepto de “paisajismo vallístico y urbano”, te encuentras en plena Plaza Mayor de Cuenca, y justamente debajo de los balcones del despacho de nuestro alcalde, semejante espectáculo a base de conos de señalización, como pueden observar en la fotografía, quizá sea que las vallas ya se les han agotado, y pudiera ser un improvisado juego de damas de los operarios que trabajan en la calle Pilares… se admiten sugerencias.

Da igual por donde pasees y por qué parte de la ciudad vayas, las vallas parecen crecer por generación espontánea unas veces, otras te las encuentras abandonadas… Y es que VAYAS POR DONDE VAYAS… VALLAS.

Texto: Ana Martínez

Fotos: Las vallas proliferan por varios lugares de la capital conquense

 
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