La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Y la Diputación consumó su traición a la provincia

Actualidad


Parece mentira en lo que se ha convertido la institución gobernada por Chana en los últimos tres años. La fijación/complejo por desmarcarse de la línea marcada en las dos legislaturas anteriores por el popular Benjamín Prieto ha degradado la importante labor de un organismo provincial hasta convertirla en la auténtica caricatura de sí misma. 

Lo vivido esta última semana en el Salón de Plenos del noble Palacio no ha tenido desperdicio. Varias han sido las veces en las que los diputados del PP han pedido a los gobernantes socialistas que las sesiones plenarias sean emitidas por el canal de Youtube para que los interesados puedan seguirlas en el más riguroso de los directos. Incluso se ha llegado a transigir con el hecho de que los vídeos sean colgados a posteriori, íntegros. No hay manera. El socialista Chana, siguiendo la transparencia que marca su partido alude a unos sospechosos problemas informáticos de los que él no entiende. Textual. Y así pasan los meses. Lo único comprensible es que el escaso pudor que pueda quedarle a este proyecto de gobierno esté impidiendo que el ridículo al que se exponen cada miércoles final de mes cuente con el menor número de testigos posible. 

Julio ha terminado con la Diputación provincial, los socialistas que gobiernan y Cuenca Nos Une que aplaude, reafirmando la sentencia de muerte para la línea de ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia. Volvían a tomar los dirigentes por tontos a todos y cada uno de los conquenses, cantando las excelencias de los autobuses sustitutorios, amedrentando con aquello de que si gobernase el PP no existiría ni tan siquiera este otro medio de transporte y hablando de una provincia moderna, incomparable, donde los pueblos cuentan con todos los recursos habidos y por haber. De risa. También recurría el presidente Chana al ya clásico discurso lastimero, patrocinado por la alianza de gobiernos socialistas sobre lo dura que ha sido la legislatura y lo bien que han salvado las circunstancias los excelentes estadistas que dirigen nuestros designios. ¿Alguien puede detallar qué trabajo desempeño la Diputación de Cuenca en los peores momentos de la pandemia? ¿Alguien puede explicar en qué ha contribuido para solventar los daños de la famosa Filomena? ¿Y frente a la actual crisis energética? ¿Alguna implicación/ayuda para los ciudadanos y los Ayuntamientos? ¿Arreglos de carreteras o caminos que no estuvieran ya planificados y presupuestados? ¿Y patrimonio? Nada de nada. La administración provincial, desde hace tres años, básicamente, engorda su grupo de amigos trabajando para la institución, autosubvenciona a los pueblos de los que son alcaldes los diputados socialistas, compra edificios bajo una más que sospechosa operación inmobiliaria y, por supuesto, un coche nuevo para el presidente, de 80.000 euros, nada más y nada menos. Claro que para lo que lo usa, quizás podía desplazarse en los autobuses por los que tanto cariño manifiesta…

Volvemos a esta semana. Escuchábamos de boca de los socialistas provinciales lo agradecidos que tienen que estar los pueblos y la capital que se quedan sin tren a Adif. También nos sorprendían con la nada despreciable afirmación de que la Gestora Pública invierte en Cuenca y no en otras provincias. Para desmayarse y no por el calor. 24.000 millones de euros son los que se encuentran en las arcas del Gobierno Nacional, procedentes de Europa, para invertir en el tren. Ni un céntimo ha llegado a la provincia. Pero Page, Chana, Dolz y los secundarios, no por menos importantes sino porque en este tema se esconden en cuanto pueden, Guijarro, Sahuquillo, Torralba y alguno más, le dan la vuelta a la tortilla y tratan de que desde Cuenca se le agradezca a Pedro Sánchez que destine dinero a la provincia para dejarla sin tren. Seguimos con la carcajada. 

Y es que el responsable de la Diputación, Chana, ha aprendido deprisa de sus maestros de Ferraz. Hace exactamente dos años, en 2020, la institución, a petición del PP, aprobaba por unanimidad una moción en defensa del ferrocarril y pidiendo inversiones para la línea. Los socialistas poco menos que en su clásico posicionamiento de lecciones tengo para repartir, aunque no para aplicarnos fingieron en ese momento no dar crédito a la posibilidad de que Cuenca se quedara sin tren. El también alcalde de Almonacid y su banda levantaban la mano para apoyar el tren con la misma cara de hormigón armado que la alzaban el pasado miércoles, 27 de julio, para darle la puntilla definitiva. Unos meses después de esta primera declaración de intenciones, en febrero 2021, el gabinete de prensa oficialista de la Diputación distribuía una imagen del presidente sentado en su despacho declarando que había escrito a Adif pidiendo que se restableciera la circulación de los trenes. Como a osadía pocos le ganan, llegaba incluso a afirmar que estaba en contacto con los alcaldes de los pueblos por donde pasaba el tren, compartiendo su preocupación. Para seguir sonriendo con el asunto, ya que todavía se anda buscando a qué primer edil llamó en esos momentos Chana para prestarle su ayuda. Misterio. Y entonces llegó el toque de la alianza socialista. Chana dejó de fingir que defendía la provincia para tratar de asegurarse su sillón en Ferraz. Por si las moscas. Nunca más se supo de su teatrillo en la defensa del tren. En noviembre de 2021 llegaba a afirmar en público, ante periodistas, que desconocía que se estuvieran suprimiendo servicios de transporte público en la provincia, esta vez de autobús, y, ya en 2022, negaba categóricamente haber recibido ni peticiones de reunión con plataformas como Pueblos con el Tren, ni tampoco misivas para que apoyara la continuidad de la línea y su declaración Bien de Interés Cultural, BIC. Todo ello registrado oficialmente en la Subdelegación del Gobierno. Fenómenos inexplicables.

El martes pasado, día 26 de julio, la aspirante a maquinaria propagandística de la Diputación distribuía una nota de prensa explicando que Chana se había reunido con la Fundación de Ferrocarriles Españoles para decidir qué hacer con el tren. En un último intento de lavar su imagen y un día antes de firmar el famoso convenio que desmantelará la infraestructura si la Justicia no lo impide, hacía falta seguir exhibiendo la cara de hormigón armado para colar a la ciudadanía la imagen de que repetir una reunión que ya mantuvo en enero junto a la delegada de la Junta y cuyos resultados brillan por su ausencia iba a reportar algún beneficio a los conquenses mitigando el tremendo crimen que supone para la provincia dejarla sin tren.

Pero así son los políticos socialistas que invaden las instituciones a escala en nuestro país, desde la nación a Ayuntamientos como el de Cuenca. Su objetivo fundamental, permanecer en ellas, caiga quien caiga, tratando de convencer a los ciudadanos que vivir ahogados, con unos precios desorbitados en los servicios básicos, sin transportes públicos, con la convivencia social herida de muerte o con una sanidad pública saturada a la que no se puede acudir es sinónimo del bienestar que abanderan y que tanto proclaman. Eso sí, todos los españoles estamos tranquilos y en paz porque, a pesar de, por ejemplo, haber malversado casi 700 millones de euros públicos, los socialistas ex presidentes de la Junta de Andalucía y ex ministros, Chaves y Griñán, son buenas personas. Y sus compañeros, argumentario en mano, los defienden sin pestañear.

Alentar, justificar y perpetrar el cierre del tren en Cuenca no tiene razón alguna. Y pasar a la historia como el presidente de la Diputación que lo llevó a cabo debería de ser motivo de sentir una vergüenza infinita. Si Chana la siente, dudable, la entierra bajo las toneladas de desperdicios de su macrobasurero de Almonacid. Para algo sirve la concentración de tanta inmundicia. Un poco más, no se nota.

Texto: AGA

Imagen: Fachada de la Diputación Provincial de Cuenca

 
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