La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Palabras que llegan con el viento solano (I)


He venido
a escribirte en los huesos
mi nombre
y una promesa
de luz infinita.

 -Belén Liñán, Enología de los vientos-

No sé si es una brisa suave o un viento huracanado… Hoy, por el Paseo de las aliagas, me siento envuelta en un viento de palabras que han llegado con el poemario Enología de los vientos de Belén Liñán. Llegan desde Ibiza; desde el Mediterráneo vuelan, ascienden al mar de nubes, se arrastran por barbechos, se enredan en las cepas, se iluminan de amapolas, trepan por los rosales silvestres, se refugian en las encinas… Juegan a ser diosas en los olivares del Altuñón y del Terrerillo. Las palabras se posan en las manos de Atenea, y una lechuza las observa… Esperaré la noche; sé que la lechuza de Atenea, diosa de la sabiduría, no emprende el vuelo hasta el anochecer, como observó Hegel. La lechuza es metáfora de los enamorados de la sabiduría que permanece oculta, símbolo de la filosofía; la lechuza (búho o mochuelo) que ve en la oscuridad y está despierta cuando otros duermen,… y su volar es silencioso.

Los olivos hijos de los montes de Israel, del Líbano, de Chipre, de Grecia… Y recuerdo los olivos centenarios de Ibiza, especialmente aquel en cuyo tronco pudo esconderse el joven Francisco de Bas durante la Guerra Civil Española. Llegué a esa isla en 1965 con mis padres y hermanos, de las tierras de La Manchuela al mar; el zarpar del puerto de Valencia, el buque Jaime I, amanecer en Ibiza, en una gran red bajaron los muebles de nuestra casa, los primeros baños en la playa de Figueretas,… Desde septiembre del pasado año vivo en la casa de Puebla del Salvador, sin mis padres, sin hermanos, sin abuelos,… sin algunos tíos; todos, referencias en mi vida. Puertas y ventanas cerradas de la casa de los antepasados de mi padre, donde nací; las calles vacías,… Unas novecientas personas habitaban en Puebla del Salvador hacia 1960, ahora somos unas ciento noventa. Aquí me llegan las palabras de Belén, a este trozo de la “España vacía”, para la que es una referencia la obra de Sergio del Molino y que ahora amplía con un nuevo libro, Contra la España vacía, tratando temas de actualidad y una revisión de La España vacía. Siguiendo su texto vemos cómo hombres de esta tierra, familias enteras, se vieron avocados a la emigración en los años 50-60, a una nueva adaptación, inteligentes, trabajadores, emprendedores, sufridores, enriquecedores de otra tierra,.… y curtidos en la añoranza… Con una generosidad sin límites cuando regresan a estas tierras “Vaciadas”,… que se intenta recuperar… Yo diría buscar un nuevo futuro…Somos esa España vacía, estamos hechos de sus trozos. Es la única forma plausible de patrimonio y patriotismo que queda para un español… Las familias que fueron arrancados de sus hogares y que hoy nos recuerdan la conciencia en fuga de los Sefardíes…

Cuando mi casa se llena de silencio invento las palabras, corono los espejos con laurel centinela de pureza y de gloria, para instalarme en la emoción y el estremecimiento…A mi casa y a estos paisajes de silencio han llegado las palabras de Belén Liñán con el viento solano cargadas de humedad y de sensualidad, del Mediterráneo, como preludio de un verano salado, de lluvia, de tacones, de luna llena… para tejer un poema de amor:

Viento, mar, espalda, arena, despedida, nuca, amor, ombligo, sal, verano, invierno, piernas, luna, silencio, chillidos, llamas, fuego, pecho, estómago, labios, vientre, cabello, cicatriz, alas, sangre, piel, garganta, lengua, relámpago, luz, placer, dolor, entrega, llaga, olvido, disparo, risa, ojos, madrugada, noche, habitación, brindis, gato, caricias, astros, sabina, almendros, olivos…

Las palabras a flor de boca, contenidas,

bañadas en pólvora,

esperan la orden de fuego a discreción.

… Estoy preparada para librar la batalla.

 En el horizonte se dibujan las aspas de los molinos eólicos de los Altos de Campillo de Altobuey.

Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.-

-El Quijote, cap.VIII-I-

 Hasta llegar al olivar del Terrerillo observo que ya no tienen flores las aliagas, que vuelven a su ser adusto; ahora es el tiempo de la floración de las orquídeas silvestres, tamarillas, retamas, manzanillas, campanillas azules, cardos… Las zarzas enredadas y los montones de sarmientos secos me recuerdan las pinturas de J. Pollock, los bancales de legumbres cuajados de amapolas parecen cuadros impresionistas, los cielos de tormenta son como los fondos de tragedia del expresionismo… Somos el paisaje, nos identificamos con el paisaje, creamos el paisaje, el paisaje también puede ser una creación literaria… Don Quijote veía molinos…, yo hoy me quedo con Pollock…

Nos dice Belén que su poemario, Enología del viento, es una obra que deconstruye el concepto de amor para luego reconstruirlo y deconstruirlo de nuevo, como en una enérgica espiral que representa la vida. Un ser sintiente de género femenino se desnuda y nos invita a acompañar sus experiencias y vivencias en un camino de búsqueda constante de identidad. Nos zambullimos de su mano en el corazón de la locura, de la duda, del sexo, de la muerte y del desamor bajo una mirada tan curiosa como autocrítica, en un ejercicio constante de auto-observación.

La enología es un conjunto de conocimientos y técnicas de elaboración de los vinos. El vino, símbolo ambivalente como el dios Dioniso; éste también es conocido como el Libertador, Eleuterio, porque libera a los hombres de las normas mediante la locura, el éxtasis o el vino. El vino rojo, como sangre y sacrificio, también puede simbolizar la juventud eterna y la embriaguez sagrada. Nos dice Belén: Mejor la sangre y su loco cabalgar piel abajo/ que apagarnos en silencio envueltos en una piel sana / sin huellas… Una cascada de sangre y su libre estrépito / Sí. Mejor la sangre. Embriaguez cantada ya en la antigüedad por los poetas griegos y persas, y que permite al hombre participar fugazmente del modo de los dioses. Dioniso, Baco, frenesí que induce a la bakcheia. …Entenderás Perséfone, / que no quiero ser la libélula asfixiada entre las cortinas / y el cristal de la ventana, / que yo quiero brillos lujosos y ríos de guirnaldas entre farola y farola,… vino, fuegos artificiales

Enología como laboratorio alquímico, lugar de búsqueda, camino, como la vida. El caminar, el fluir, el delirar. Vivir es delirar, y hay un delirio divino que es el amor, nos dice María Zambrano. El delirio y la embriaguez de los poetas, eternos enamorados cuyo amor es el mundo; poetas embriagados que no quieren dejar de estarlo. Mezcla de razón y de locura. Quizás vida absoluta… donde se encuentran seres hambrientos… sobre un mosaico amargo de olas y acantilados. Camino de vida y muerte; como el agua creación y disolución; como el fuego necesita alimento y es destrucción. Belén inicia el poema María con una cita de Lorca: No quiero llantos./ la muerte hay que mirarla cara a cara…. La muerte nos sacude en la vida. La vida, origen, fecundación, disolución, muerte y sueña con la conservación en una espiritualidad sublimada que busca la trascendencia. Pero, la muerte… ¡No os la llevéis, os lo suplico! / Que no sé qué hacer con este pozo en mi garganta, / ni con la serpiente que me trepa por la espalda… Bañarnos en poesía / desayunar en tu boca/ vivir entre soles y lunas, / o morir y volver a la tierra./ O las dos cosas. / O nada de eso./ Dejar de decidir. / Que nos lleve la vida. / que decida ella.

En la vida, las pasiones son activas como el viento, la quietud, la calma, la violencia. El viento es un elemento primigenio si lo identificamos con el soplo divino y creador. Jung recuerda que en hebreo y en árabe la palabra ruth significa aliento y espíritu. El viento huracanado es fecundador y renovador de la vida. A los vientos ordenados según los puntos cardinales y los signos del zodiaco se les da una dimensión cósmica. Belén nos abre cada una de las cuatro partes de su libro con los vientos: Mediodía, seco y terroso, raro en el Mediterráneo, espeso, robusto, cálido; Poniente, húmedo frecuente en días templados, afrutado, con buen pase de boca; Tramontana, frío y desafiante; y Levante, suave que sopla desde el mar, en verano, joven, intenso… Como nos aclara Belén, son vientos cíclicos que nos devuelven a la enérgica espiral que encontramos de forma clara en la naturaleza. En este rotar de vientos vemos reflejados los cambios en nuestro estado de ánimo y lo cíclico, por ende, presenta como inherente a absolutamente todo lo que nos rodea: el día y la noche, la luz y la oscuridad, las estaciones, la inevitable destrucción que da paso a la reconstrucción de lo nuevo, los ciclos del sol y de la luna así como el propio ciclo de vida humana y sus diferentes etapas.

Te coses los vientos
a la cresta de los omóplatos,
dices que así podrás volar,
que será la fórmula definitiva.
Conozco ese proceder.

Con las palabras de Belén también llega la voz de María del Mar Bonet y la Jota marinera, hermosas canción popular catalana, que tantas veces he cantado en esta tierra.

Llevant, xaloc i migjorn,
llebeig, ponent i mestral,
tramuntana i gregal...
Vet aquí es vuit vents del món.
….
Una dona marinera
sempre mira d'on ve es vent;
tant si és llevant com ponent,
es bon temps sempre l'espera.

Los vientos y el mar. Mar, aguas en movimiento, entre el cielo y la tierra, entre la vida y la muerte. Los mares se pueden considerar fuente de vida y fin de la misma. Volver al mar, regreso, retornar a la madre, morir. Atravesar el mar, como el mítico Mar Rojo, superar los peligros de la vida, para llegar a la Tierra Prometida, viviendo el dolor teñido en sangre y en sacrificio. Sacrificio, palabra hoy desdeñada, quizás porque de alguna manera puede significar la muerte de algo, la renuncia. Pero detrás de toda renuncia y de toda muerte, también de alguna manera esperamos una resurrección… Decido confiar porque en la escuela me enseñaron que existen los milagros…

Dio lugar la aurora al sol, que, un rostro mayor que el de una rodela, por el más bajo horizonte poco a poco se iba levantando.
Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto…
El Quijote, cap. LXI-II

Camino sobre una formación de conglomerados y areniscas que se consolidaron en la era secundaria en la cuenca del antiguo Mar de Tethis; al fondo, en el Reguero de la Hoz, un mar de viñas. Me pregunto si cuando el mar emigre un día, en el abisal más profundo, el mundo descubrirá nuestro secreto. 

Amparo Ruiz Luján, Puebla del Salvador, 2 de junio de 2021.

Amparo Ruiz Luján

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