La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Palabras que llegan con el viento solano (y III)


En Enología del viento leemos: Siempre ríes de esa manera,/ como si acabara de llegar la feria a la plaza mayor./ Como cuando de la capa aterciopelada de un mago/ aparecen millones de gorriones en llamas…

Por una sonrisa Dante Alighieri (1265-1321) inició su Vita nuova. Por una sonrisa de Beatriz: Beatriz miraba fijamente a las eternas esferas, y yo fijaba en ella mis ojos, apartándolos de lo alto. Hace unos días hemos conocido noticia de que la editorial de Bolonia “Scripta maneant” pretende mandar al espacio  los versos de La Divina Comedia de Dante, grabados con láser en cuatro placas de titanio que resistan las temperaturas extremas, para que estén orbitando por el firmamento. Ya en el siglo XIV se instaba a la humanidad a mirar a las estrellas y apartar los ojos de nuestras miserias. Los últimos versos del Paraíso  y de la obra de Dante, que ha marcado nuestra cultura, nos dicen: aquí ya mi alta invención fijé, ya impotente y cual ruedas que giro en vuelas bellas el mío y su querer movió igualmente el Amor que mueve al Sol y las demás estrellas. (XXXIII, v. 145).

Es interesante ver cómo dos grandes obras de la literatura oriental son historias amorosas que suceden en ambientes aristocráticos: El sueño del pabellón rojo de Cao Xuequin (1719-1763) y la Historia del Genji de Murasaki Shikibu (978- 1030?). Las dos historias son de amores impuestos por el destino y con un sentido religioso. La primera apareció en 1791 y en la novela impera el simbolismo taoísta; en un momento de la obra el héroe Pao Yü se detiene ante la puerta de un palacio, levanta los ojos y lee, escritas horizontalmente encima de la puerta del edificio, las palabras: Para despertar de la locura del amor. Y verticalmente a derecha e izquierda leyó los versos: La alegría y la pena, el júbilo y el dolor, / todo es apariencia. ¿Por qué moverte corazón? / Desear, esforzarse, encariñarse, languidecer, / todo es vanidad. ¿A qué aspirar?.  La obra de Murasaki se considera una novela sin precedentes, maestra de la literatura japonesa, que podemos situarla entre las mejores del mundo; sin duda la más grandiosa obra narrativa escrita por una mujer. Historia de Genji relata las aventuras amorosas del joven Príncipe Brillante con un tono lírico lleno de belleza, en la que se funden la unidad del alma y de los sentidos. Se considera una obra absolutamente moderna; en ella encontramos amores, rivalidades, melancolía existencial, refinamiento aristocrático, sufrimientos, miserias, personajes femeninos víctimas de la sociedad o el sentimiento budista de lo efímero. Tras leer a Murasaki, ya no se siente igual el amor ni el enamoramiento. Ella es el genio del deseo, y nosotros sus aprendices, (H. Bloom). 

Octavio Paz en La llama doble nos habla de la fatalidad del amor, del misterio en el que libertad y predestinación se enlazan; porque en el amor encontramos la gran ventura y la suprema desdicha, la exaltación , el desánimo, la cólera , la ternura, la desesperación o la sensualidad. San Juan de la Cruz dice que el amor es una llaga regalada… Y han sido los poetas los que mejor han analizado, exaltado y propuesto al amor a la imitación universal; el amor como modelo de vida siempre es subversivo, desde Teócrito a A. Breton.

El primer gran poema de amor en Occidente es La hechicera, escrito por Teócrito en el siglo III a. C., un largo monólogo apasionado de Simetha, amante abandonada por Delfis. En la obra se mezclan rencor y amor, despecho y deseo. Clímaco, Safo, Catulo, Propercio, Virgilio, Horacio, Ovidio nos han dejado obras de amor memorables. San Agustín dijo: lloré por Dido cuando debería haber llorado por mis pecados.

Poetas, eternos enamorados, que nos hacen vivir la intrahistoria, la historia privada, para palpar los sentimientos resbaladizos y las contradicciones que nos abisman a las zonas no  iluminadas.

En Enología del viento: … No doy con la palabra justa/… Hubo una vez, una vez solamente, / que la sentí cabalgar por mis vértebras. Tú estabas haciendo la maleta… Hoy la espero en mi tejado con los brazos cansados/ febril, analfabeta y triste./ Yo invoco la palabra justa y salvadora. / Quizás siga en un espacio entre mis dientes/ temerosa de mostrarse, / clandestina en su poder de revelación.

La palabra de la poesía nos traduce y cartografía el mundo con voz apasionada nacida del silencio y de la soledad: sané de soledad y recobré el conocimiento. De forma embriagada y delirante, las palabras  nos conducen por el viaje hacia la ocultación radical, el enigma sagrado, el misterio más terrible: el hombre mismo. Me miran las palabras, / tristes, / y a la vez espantadas… Presumen de piel tornasolada las palabras… Son sabias la gran mayoría, de principios claros/ y estirpes de renombre… algunas se disfrazan de cicatriz y presentan orgullosas/ la exacta medida de mis heridas infectas…. / me vigilan, velan por mí, me persiguen…/ Me miran las palabras/ pero hace días que no me hablan.  La palabra de la poesía brota como un balbuceo indeciso, como clamor, gemido, susurro; con vuelo silencioso surge de la oscuridad del secreto de la soledad, del dolor, del lamento para descifrar lo que no puede ser completamente entendido ni olvidado, porque es una palabra de verdad de lo indecible sobre un abismo, que trasciende y es anterior a la realidad. La palabra poética con su peregrinar nos hace libres; nos conduce a dimensiones mágicas de seducción, encantamiento, al agujero del vértigo; nos capacita para decir no a la realidad, crear mundos privados y secretos, negar la muerte, buscar la verdad y la belleza. No querría que brotara de mis dedos/ el poema más triste escrito… pero no concibo una poesía templada que nos acaricie/ con el traje puesto…

 Belén Lizán: Lo más preciado que he aprendido y que tengo es la certeza de que únicamente existe la transformación, el cambio, el movimiento y de que esa es la esencia de la vida. Además, quiero contribuir a que la poesía resista,… Quiero que se escuche mi voz, la voz... Pero sobre todo, quiero aportar belleza al mundo,… Deseo compartir mi forma de crear belleza con palabras… Posee la poesía, en mi opinión, una belleza infinita. Sí, Belén… Pero nos dice San Agustín que  la belleza habla a todos, pero sólo la captan los que comparan este mensaje recibido por los sentidos exteriores con la verdad interior…
-Advierte, Sancho –respondió don Quijote-, que hay dos maneras de hermosura; una del alma y otra del cuerpo; la del alma campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el buen proceder, en la libertad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo; y cuando se pone la mira en esta hermosura, y no en la del cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas.
                                                        El Quijote,(Cap. LVIII-II)

Nos dice Belén: Creo firmemente que trabajo en y desde las trincheras de la literatura y que se está forjando una revolución silenciosa. Nuestro lema es «Poesía Siempre». He escrito desde niña pero hace un año empecé a preparar mi primer poemario…  en casa encerrada conmigo misma durante varias semanas  a causa de una pandemia mundial. En la poesía reencontré esperanza, belleza y vida…

 La poesía es la nostalgia del tiempo perdido, lenguaje sagrado que precede a la creación, como diría  Rimbaud, que muestra lo que nunca se ha tenido, el silencio, la inocencia. La poesía es un viaje desde el abismo de la soledad, descenso a los infiernos del alma, revelación donde el amor y la muerte se quedan y dejan soledad y tiempo. Según Baudelaire, las palabras de la poesía tienen el poder de prolongar lo ilimitado. Para Mallarmé el verso lo es todo, incluso la prosa con versos fragmentados, timbres, rimas, porque toda alma es un nudo rítmico,... Cada manifestación artística, vibración, voz, palabra, canto, música, presupone algo violento, un antiguo luto, algo que el arte intenta desvelar y que posiblemente el hombre no acabará nunca de contarlo. 

Casa de tinta y palabras, yo que anduve tan lejos/ vuelvo al lugar que me dio la luz… Vuelvo y me alientas a recostarme en uno de tus versos, / a descansarme en la cadencia insólita de un puñado de palabras que, / a tu antojo, danzan entre espacios en blanco/ hasta formar un descarado collar de perlas…. Casa de tinta y palabras,/ en ti y ante ti me descubro./ Cuanto más lejos de ti me he buscado, hogar, / es cuando más me he perdido.  

 Mar Mediterráneo, mar de Ibiza y Formentera, olas, sal, silencio…, palabra, amor, muerte, tiempo,…viento… hasta La Manchuela. Y Belén Liñán sabe que la Buena muerte conduce a una vida renovada hacia el horizonte de la utopía…, guiada por los vientos… 
… El agua empapa mis rodillas
y todavía no me ha mojado los pies.
Hace días que expiraron los suspiros
el tiempo cumple su promesa de oxidar con cariño mis pestañas.
Como mi ombligo está anclado a la arena
escucho las carcajadas de tortugas y delfines.
No me preocupa la nada.
Me peinará el aire.
Me cuidará el viento.

 Una metáfora del viento nos ha dejado Martín Chirino (1925-2019) en su colección de esculturas, en que se sugiere la tensión entre elementos opuestos, buscando un equilibrio necesario. Con la espiral de hierro,  la expansión y la concentración, se moldea el deseo del hombre de intentar dominar la naturaleza. "El principio de la espiral, o sea una fuerza que crece hacia fuera alrededor de un punto fijo, es consustancial a toda o prácticamente casi toda la obra de Chirino". Cuando en el verano de 1966 fue inaugurado el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, El viento ya figuraba en su colección. Entonces fue fechada en 1966, tomando como dato el de esa apertura, que para ella representaba  su primera aparición pública. Pero desde 1959 aparecieron obras del viento en la galería Grace Borgenicht de Nueva York, en el Ateneo de Madrid, en Sao Paulo, en Venecia y en el MOMA. 

Enamorarse es estar encantado por la excelencia. Amar es afán de engendrar en la belleza, según Platón; que nos habla del amor en El Banquete.  Pero los amantes como los que describe Platón son escasos. 

Hace unos días escuché la conversación de unos hombres que buscaban mujeres viudas de unos sesenta años;  tres adolescentes comentaban prácticas sexuales que habían visto en videos de pornografía; los medios de comunicación nos informan cada día de la violencia de género, de abusos sexuales, de redes de prostitución, de pedofilia,… Hoy nos informan de cómo un hombre de 84 años ha matado a una mujer de 81 tras  golpearla con un martillo en Moratalaz (Madrid). Y nos sentimos  conmocionados por el caso de Anna, Olivia y su padre Tomás en Tenerife… Me vienen a la mente las tragedias Medea y Bodas de sangre

Medea, hija del rey Eetesy y de la ninfa Idía, es arquetipo de bruja o hechicera, como su tía Circe; mujer independiente, sin escrúpulos, transgresora, que se juega su destino por amor o despecho. Enamorada de Jasón es capaz de todo por ayudarle a cumplir sus tareas en la búsqueda del Vellocino de oro. Por despecho o celos, Medea mata a Glauce, de quien se enamora Jasón; también matará a sus hijos para vengar su honor; por lo que representa el espíritu de venganza y de la aniquilación, aunque hay más casos en la mitología griega. Medea: Yo comprendo qué crimen tan grande voy a osar, pero en mis decisiones impera la pasión, que es la mayor culpable de los males humanos. El mito de Medea ha tenido una gran repercusión en la literatura y en el arte: Eurípides, Séneca, Eugène  Delacroix, Pasolini,…  

Bodas de sangre (1931), de Federico García Lorca, trata de  en una pasión amorosa que surge fuera de las normas sociales y que llevará a la muerte de los protagonistas… Con alfileres de plata/ mi sangre se puso negra/ y el sueño me fue llenando/ las carnes de mala hierba./ Que yo no tengo la culpa/ que la culpa es de la tierra/ y de ese olor que te sale de tus pechos y tus trenzas…

 Bajo la piel del lobo (2017), es una película dirigida por Samu Fuentes. El protagonista,  un trampero solitario, vive en un remoto pueblo en las montañas, y su único contacto con otras personas se produce en primavera, cuando desciende al valle para comerciar con las pieles de los animales que atrapa. Con las relaciones de dos mujeres concertadas por el padre de ellas empezará a experimentar nuevos  sentimientos. Su relación tosca, primitiva y cruel con las mujeres nos lleva a reflexionar sobre lo que han sido y son en muchas situaciones las “relaciones amorosas”…  

Belén Liñán llegó con sus palabras a mi casa  el día en que nos dejaba Francisco Brines (1932-2021). Tuve el privilegio de conocerlo en los cursos de verano de la Universidad de Castilla-La Mancha Leer y entender la poesía, que se celebraron en la localidad de Priego durante catorce ediciones, y que fueron ideados y dirigidos por el poeta Diego Jesús Jiménez y los profesores Juan José Gómez Brihuega y Martín Muelas. Brines decía que la lujuria de la escritura responde a la necesidad vital. Su obra intimista, es una reflexión sobre el tiempo, la muerte, la nada… Con un tono elegante, teñido de clasicismo y melancolía,  nos invita a la búsqueda de la pureza… 
En el cansancio de la noche,
penetrando la más oscura música,
he recobrado tras mis ojos ciegos
el frágil testimonio de una escena remota.

… Olía el mar, y el alba era ladrona
de los cielos; tornaba fantasmales
las luces de la casa…

 En mi casa, en el cansancio de la noche…, releo el libro Mar sin fronteras. Antologia liquida di poesía spagnola contemporánea, coordinado por la profesora Paola Laskaris (Universidad “Aldo Moro” de Bari). Como a F. Brines,  me llegan escenas remotas, el olor del mar, el viento solano atravesando sutilmente los olivos plateados… En la oscuridad, la torre de la iglesia parece vigilarme con los ojos glaukos de Atenea. Más allá, imagino la nave de Cleopatra acudiendo al encuentro con Marco Antonio, desde Alejandría a Tarso, como Venus acompañada de ninfas y Cupido, entre perfumes e incienso. Todo un espectáculo de seducción, como nos lo describió W. Shaquespeare…  

… La plaza, las adelfas, los santos, los retratos… Son noches del amor, de búhos y lechuzas…   

Amparo Ruiz Luján,  Puebla del Salvador, 16 de Junio de 2021 


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