La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Camino atrevido


“En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido". (Séneca)

Decíamos en la anterior entrega: “Una solución para este problema, aparentemente insoluble, en el próximo capítulo”.

 El problema a resolver, el desafío a superar, la adversidad a confrontar, no es otra que la decadencia social y económica de Cuenca, hundida en el furgón de cola de la despoblación a escala regional, nacional, europea incluso. La ausencia de futuro por razón del vaciamiento-expolio de recursos, y la cancelación de oportunidades de desarrollo.

La magnitud del problema, la profundidad en la adversidad, es grande porque se ha gestado en décadas que han ido conformando un agujero negro en el que pocas luces de futuro vemos los conquenses.

Y ya escribió Séneca que, es en el camino atrevido en el que encontraremos la oportunidad para superar tanta adversidad.

Como decimos, son décadas de abandono y marginación las que han descapitalizado esta provincia, tanto da el rio de agua del trasvase, que pasa de largo y solo deja miseria en Cuenca, como el más lacerante rio de conquenses que huyen buscando las oportunidades que su tierra les niega.

A mi modo de ver, es una cuantiosa deuda histórica la que Estado y Junta han contraído y se niegan a asumir y saldar. Antes al contrario, se empeñan en aumentarla, como ha vuelto a ocurrir, ahora con el cierre del tren convencional. Ni un euro de los 24.000 millones disponibles se va a invertir en Cuenca, otro apunte en el debe de esta contabilidad de la marginación. Ni con miles de millones en caja para gastar cumplen las administraciones con Cuenca.

Por tanto, solo inversiones y proyectos de auténtica envergadura pueden revertir esta situación. Tratamiento de choque, plan de rescate, que cada cual ponga el nombre que más le guste, pero siempre con euros, y no pocos, en la columna del haber.

No toca hoy cuantificar esa deuda histórica, tampoco enumerar las oportunidades perdidas para Cuenca que la han engrosado. Hoy toca atender a otro tren que se acerca a Cuenca y, como tantos otros, a punto está de pasar de largo.

La decisión del gobierno de la nación de externalizar sedes oficiales fuera de la capital madrileña, ha quedado reducida, una vez desinflado el suflé de la propaganda política, a los organismos oficiales de nueva creación.

Y entre ellos, quiero señalar la importancia del futuro Centro Nacional de Inteligencia Artificial. Y lanzo aquí la propuesta para que Cuenca apueste de verdad por ser su sede.

¿Vamos en Cuenca a ser menos que en Puertollano, con el centro del hidrógeno, o que Talavera, con un hub tecnológico en torno al centro de datos de Facebook?
Puertollano y Talavera, con un crecimiento asegurado en sectores de alto valor añadido y progresión de futuro, ponen en evidencia la miseria a la que se ha condenado a este desierto demográfico que es Cuenca, útil, cierto es, para albergar macrovertederos y balsas de purines.

El Centro Nacional de IA reúne las condiciones para ser una verdadera palanca de desarrollo para Cuenca. Un centro de estas características convertiría a la ciudad en polo de atracción (hub) de la industria del software. 

Para conseguir este objetivo, necesitamos convicción, ambición, unión, y desde aquí lanzo el guante a nuestros representantes políticos.

Y aunque las políticas de marginación hacen de Cuenca un territorio ultraperiférico, lo cierto es que geográficamente contamos con una posición central en el eje Madrid-Valencia. Y es esta realidad la que nuestra ciudad debería poner en valor para optar a ser sede del futuro Centro Nacional de IA.

Tanto este centro como otros organismos de primer nivel serán adjudicados en concurso público por el gobierno. Ya estamos tardando en Cuenca para transitar caminos atrevidos.

Y termino con otra cita, esta de la prensa nacional: “Fiebre del Ibex por el hidrógeno y Sánchez volando a Puertollano” (El Confidencial).

 

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Antonio Gómez, Julián Recuenco, Ana Martínez, Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin, Vicente Caja, Jesús Fuero, José María Rodríguez, Catalina Poveda, José Julián Villalbilla, Mario Cava.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: