La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Catarí que te vi


En el trasiego al invierno leo que en el siglo XV el significado de la palabra “homosexual” era tremendamente ofensivo. La relación sexual entre hombre y hombre la tenían como una relación que deshumanizaba al hombre, que lo hacía inferior a la mujer cuyo papel de receptora del sexo aceptaba. Vamos, que al tal se le “esmenoraba”. La persecución y denigración a todo homosexual todavía en nuestros días la podemos observar, por ejemplo, en los mundiales de la cortedad, o la vergüenza, esos en los que se evidencia que el dinero lo puede todo menos con el resinero (puede que sea porque no está valorado), o dicho de otra manera “que hay muchos que se dejan comprar”. El resinero para no ser tentado ha decidido no ver ningún partido de futbol: ¡anda y que les den a los del medievo catarí que te vi! La deshonra que suponía esta actividad sexual era tan grande que no se podía aceptar entre los cristianos y por eso lo igualan a hereje: En las Ordenanzas Reales de Castilla, tomo II, título IX, ley VIX del año 1438 se dice del asunto: “los herejes tienen esta inclinación sexual”, (ellos dirían depravación sexual). Pero esos herejes entonces eran los musulmanes, y leñe las vueltas que da la vida, que entonces para ellos valía más un joven imberbe que una moza chapada, gallarda, y limpia. Hay sociedades que no admiten entre los suyos determinadas desviaciones y las hacen exclusivas de otras sociedades, por eso llaman hereje al homosexual, vamos que esto es cosa del mundo civilizado, del “tornadizo” occidental que se da la vuelta. Aquí somos hipócritas, con los catarí que te vi, renegando de nuestros valores, cual falso converso que se mueve al compás del petrodólar. La pureza de la sangre era muy valorada en el XV, pero ahora mandan los impuros, esos de los desórdenes morales, los que no necesitan imberbes si pueden comprar mozas fermosas con sus alcancías petroleras. En el vocabulario viejo que asimilamos había “Tornadizos” y “Putas”: pobres mujeres que tenían que soportar el uso y abuso de los hombres. Pero no se podía decir de la mujer de cualquier cristiano, que era insulto gravísimo, si de las moras. En toda regla siempre hay excepción, cuando la persona a quien se forzase, si fuere puta conocida (cosa que se demostraría con el testimonio de cinco hombres), quien usó o abusó de ella no tiene que pagar multa alguna, y digo yo que a ella si le pagarían. Si, en cambio, se abusara de ella sin consentimiento de la familia pagará una multa, la ley del sí es sí catarí que te vi, y será tenido por enemigo y denunciado ante el concejo. “Quien a hija agena fuerca fiziere o la levare sin grado de sus parientes, peche dozientos maravedíes et salga por enemigo. Si negare, jure con doze vezinos que non fizo aleve ninguno. Si fuere puta sabida, así que cinco omnes digan verdat que asi es, non aya calumnía ninguna”. Pero los putos de hoy disfrutan de lo lindo y se montan un mundial en el que ponen mirando pa Cuenca a to perico pote, y encima aplaudimos. Eso, que merecemos que nos dé el catarí que te vi.
 

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