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Sufrimiento moral de los profesionales sanitarios: de héroes a villanos


Escucho (y con razón) a profesionales que han perdido a familiares (porque en nuestro país, uno de cada cinco infectados por el SARS-CoV-2 ha sido un profesional sanitario) que, si vuelve la pandemia, no van a exponerse ni ellos ni a sus familias como lo han hecho, ya que están surgiendo demandas. La Asociación Humanizando la Justicia (AHJ) publicó un manifiesto al que se han ido sumando organizaciones como los Colegios de Médicos: «Los sanitarios no son responsables de los medios técnicos y humanos que se han puesto a su disposición. La responsabilidad no deriva de las decisiones de los sanitarios, sino de los políticos, o como mucho, de los gerentes de centros hospitalarios».

El sufrimiento moral de los compañeros que han tenido que tomar decisiones duras en el momento en que el sistema sanitario se colapsó. Todos hemos colaborado, incluso como voluntarios y nos hemos adaptado a realizar funciones que nunca antes habíamos realizado. La flexibilidad que han demostrado los centros de salud y hospitales, que se han transformado en tiempo récord en hospitales de campaña dedicados casi por completo a atender a pacientes con COVID-19, no ha sido compensado económicamente en la mayoría de las comunidades autónomas. Aunque nuestra obligación es atender a todo tipo de pacientes, también es obligación de las instituciones proteger a los profesionales, y de sobra es conocido cómo en las primeras semanas esa protección no existía. Se sigue apelando a nuestra vocación, pero tenemos familia cuyos miembros, al igual que nosotros, pueden enfermar y morir. El miedo, la incertidumbre y la angustia sufrida hacen que nuestra profesión deba ser reconocida como profesión de riesgo, pero ni tan siquiera la infección por SARS-CoV-2 fue en su momento considerada como enfermedad profesional.

Las nuevas generaciones de médicos creen en un profesionalismo donde apelar a la vocación no basta. Vamos a tener un grave problema de relevo, ya que los próximos 10 años se jubila cerca del 35% de los profesionales en activo en la actualidad, y desde hace 10 años, los especialistas recién terminados emigran fuera de España. Francia, Austria, Italia, Reino Unido y Alemania concentran el 70% de los profesionales del sector que han buscado un trabajo en el extranjero, siendo Alemania y Reino Unido los favoritos por los sanitarios para desarrollar su carrera, según la OMC. En España tenemos cuatro médicos por cada 1.000 habitantes, pero en los dos últimos años se han ido a ejercer fuera de nuestro país 4.600 titulados, una cifra superior a más de la mitad de los nuevos médicos internos residentes (MIR), según la OMC. La mayoría de los que se van son médicos menores de 35 años y es muy llamativo que no sean precisamente los que están en paro quienes deciden abandonar España (solo el 4% de los que se fueron en 2019 se encontraban en desempleo), sino los que ya trabajan en hospitales o en atención primaria. Un 65% de los médicos que ya tienen trabajo se van a hospitales y consultas de atención primaria de otros países, fundamentalmente Francia y el Reino Unido, donde les ofrecen contratos de larga duración.

Se van por la precariedad laboral y por la diferencia salarial. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sitúa las remuneraciones de los facultativos en España entre las más bajas de los países avanzados. De acuerdo con el último informe de salarios médicos de España de Medscape, sumando complementos, trienios y otros conceptos, en España la remuneración de un médico es de 53.000 € brutos en promedio, la mitad que en Europa y la cuarta parte que en Estados Unidos.

Urge cuidar a los profesionales y no se les cuida con aplausos, sino con reconocimiento de su labor diaria, con políticas eficaces de cero agresiones, sueldos dignos y acabando con la precariedad.

El gasto sanitario per cápita en España es un 15% inferior a la media europea. Una de las razones de que con menos gasto haya un mejor servicio sanitario es el esfuerzo del personal. El 55% de los médicos trabaja más de 40 horas semanales, según el informe de Medscape, y de ellos, más de la mitad trabaja más de 50 horas a la semana.

De acuerdo con los datos de la Conferencia de Decanos de Medicina, entre 2018 y 2026 se jubilarán unos 70.000 facultativos, casi la mitad de los que trabajan en la sanidad pública. Teniendo en cuenta que este año salen 7.512 plazas de MIR (un 17% más que el año pasado), que se marchan unos 2.500 médicos al año, y que se tarda unos 11 años en formar a un médico, la situación parece bastante preocupante. Y por si fuera poco, el Ministerio de Sanidad está maltratando a los médicos que han aprobado el MIR; y no les permiten elegir con garantías la plaza, por la que tantos años han estudiado y se han esforzado. Esta generación de jóvenes médicos residentes, con idiomas, se irán, y con razón.

(Cristina Guijarro Castro: MD PhD Neuróloga. Profesora de Humanidades, Historia de la Medicina, Medicina Legal y Bioética. Grado de Medicina. CEU y UEM)

Cristina Guijarro

Bioética en pandemia

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