La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Cuenca descolgada


Tomo el título prestado en parte de una conferencia impartida por Eduardo Domínguez Suay en la asociación cultural “Agora”. “Cuenca aislada y descolgada” ha sido la etiqueta bajo la que Eduardo ha desglosado con objetividad y precisión el histórico abandono de Cuenca en materia de infraestructuras de comunicación.

Antecedentes históricos lejanos, y cuarenta años de autonomía, sitúan a Cuenca como la única provincia de la región que ha perdido población. El envejecimiento y la menor densidad de población completan la realidad del desplome socioeconómico que sufrimos.

Decisiones discriminatorias en materia de infraestructuras de comunicación, con el cierre del tren como paradigma, explicarían este lamentable estado de cosas, con un pasado de marginación, un presente de decadencia y un incierto futuro.

El conferenciante se hizo también eco de un lugar común según el cual los conquenses, por nuestra poca capacidad reivindicativa, somos parte del problema.

Coincide que en estos días ha circulado por redes sociales un escrito que, bajo el título “Castilla La Mancha no es mi región” afirma, entre otras cosas, “esta provincia..…siempre olvidada, de ser siempre maltratada, de ser siempre denostada, de ser siempre ninguneada”. También: “..cuarenta y cuatro años después, han conseguido algo que parecía imposible: hundirnos todavía más en el lodo del subdesarrollo, del oprobio, de la pobreza y de la desesperanza”.

“Nos están expoliando y humillando. Y, lo que es peor, no somos capaces ni de darnos cuenta. Cuanto menos de presentar batalla y oponernos.” Y aquí de nuevo el lugar común según el cual los conquenses somos responsables de este sombrío panorama.

Es agotador explicar una y otra vez el daño que esta comunidad ha causado a Cuenca en forma de marginación o discriminación. Por eso hoy me gustaría invertir la carga de la prueba. Me gustaría que se nos dijera a los conquenses en que nos ha beneficiado este invento que llamamos Castilla-La Mancha que, debo decir, tampoco es mi región.

En cuanto a la “culpa” de los conquenses, diré que es arriesgado victimizar a quien es victima de un agravio o perjuicio, por el mero hecho de no responder adecuada y simétricamente al daño infligido. En cualquier caso, seamos o no culpables por no oponernos o reivindicar, estamos dando por supuesto lo que es evidente, que las instituciones que nos gobiernan, ni nos representan adecuadamente ni defienden nuestros intereses.

Justo es decir en cualquier caso que los conquenses hemos defendido y nos hemos movilizado una y otra vez: por la capitalidad, por la universidad regional, por la autovía o por el Ave, que por ello pasa y para en Cuenca.

Y de nuevo invierto la carga de la prueba, y pregunto, ¿es que los conquenses debemos vivir en un estado de permanente movilización y reivindicación por aquello que es de justicia y a otros se concede de forma ordinaria y natural?

 

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