La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Deuda histórica


En un país que sufre de despoblación, recordemos de nuevo que Cuenca, Soria y Teruel conforman el top 3 del ranking de la ahora llamada España vaciada.

Compartimos con Soria y Teruel, además del podio, factores comunes que nos han llevado a esta situación ya en caída libre, y la ruralidad de las tres provincias sería el más significativo.

Considero sin embargo más importante y explicativo acudir al análisis de las peculiares características del caso conquense. Y aquí sobresale la posición central de Cuenca en el eje Madrid-Levante.

También es diferencial el factor de Comunidad autónoma. En Castilla y León, Soria queda en posición periférica respecto a un centro relevante como es Valladolid. Algo similar le ocurre a Teruel, ambas dos en la España interior, y periféricas en una comunidad con un centro muy superior, Zaragoza en el caso turolense.

Cuenca queda incorporada a una Comunidad autónoma con cinco provincias, en el origen razonablemente equivalentes y sin un centro claramente definido. Y en las cuatro décadas del mapa autonómico, ese centro se ha creado y acrecentado en forma de triunvirato que margina a las dos provincias restantes, y es este otro factor diferencial.

En el caso conquense, por su posición geográficamente central, la riqueza no puede eludir el mapa, pero pasa de largo. En este punto, el trasvase Tajo-Segura resulta paradigmático. En otros casos, la riqueza y el desarrollo dan un rodeo, como ocurre con el transporte de mercancías en la línea de ferrocarril Madrid-Levante por Albacete.

Lo que hemos dado en llamar “deuda histórica” con Cuenca, tendría por tanto dos orígenes. Computaríamos por una parte la ausencia de las oportunidades de inversión, tanto en infraestructuras como en proyectos empresariales, que nunca llegaron.

A raíz de las últimas informaciones sobre el ATC en Villar de Cañas, incidiremos en la segunda componente de esta peculiar contabilidad.

El séptimo Plan General de Residuos Radiactivos, de reciente aprobación, pospone de nuevo la decisión, y la deja entre dos alternativas, el ATC en nuestra provincia frente a almacenes individuales en el emplazamiento de las centrales nucleares.

La opción “centralizada” supone un ahorro de 2.124 millones de euros. Si es esta finalmente la alternativa elegida, me pregunto qué compensación recibirá Cuenca por este nuevo servicio al país.

Y no es buen precedente la nula compensación que recibimos a cambio de la ocupación-expropiación de territorio conquense para transferir riqueza en forma de agua que riega la huerta levantina.

Y siguiendo en esta línea, no es menor el servicio prestado, sin compensación significativa que yo sepa, por almacenar en Cuenca los residuos industriales del país.

También ocupan territorio las plantas fotovoltaicas y los aerogeneradores destinados a la producción de energía limpia para el resto del país, ese que se desarrolla mientras Cuenca se desploma. En un goteo constante de proyectos, recientemente se han aprobado ocho fotovoltaicos con una ocupación de 700 Hectáreas, lo que vienen siendo 7 millones de metros cuadrados.

Finalmente, adjudicaremos a las balsas de purines de las macrogranjas la correspondiente ocupación de territorio, que incluye el de la propia balsa más un amplio perímetro.

El vacío demográfico de Cuenca es tan “útil” que termina siendo inevitable.


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