La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Ecología y Ecologismo


Unos cien años antes que Yuri Gagarin traspasara los límites de la atmósfera, se produjo otro hecho trascendental que ha contribuido a conformar el pensamiento de nuestro tiempo. Me refiero a la publicación de “El Origen de las Especies a través de la Selección Natural” del Sr. Darwin. Esta obra revolucionó su época, estableciendo una fuerte controversia entre los creacionistas y los evolucionistas. Pasado el tiempo, parece que ambas teorías son compatibles y, en todo caso, el misterio de la vida continuará siéndolo por toda la eternidad. Lo que más debates produjo fue, si el ser humano había sido creado por Dios o, como decía el Sr. Darwin, había evolucionado desde especies inferiores, pero eso queda, como se ha dicho, en el mismo misterio del origen de la vida y al margen de su posterior evolución. 

Cuando digo que las asociaciones ecologistas, animalistas y otras afines, incluidos los partidos políticos llamados verdes, son los principales responsables de la extrema voracidad de los incendios forestales y, como toda generalización suele incluir a personas que no se sentirán identificados con esta afirmación, les pido que disculpen la generalización, aunque me mantengo en lo que respecta al espíritu que pretenden imponer que es la principal causa de la dejación de los montes a su suerte. 

Antes de continuar, sería conveniente preguntarse quienes son estos ecologistas. Si la ecología trata de la observación y comprensión del medio natural como se ha hecho toda la vida y, añado yo, tener conciencia ambiental, pues habría que mirar, de los ocho mil millones de pobladores del planeta, cuántos no son ecologistas, pues la inmensa mayoría lo somos. Otra cosa es el ecologismo que, a mi entender, engloba a una pequeña parte de estos ecologistas que, a la vez que ecologistas, son también activistas. Estos eco-activistas, en sólo unas décadas, han creado una conciencia sobre el medio ambiente que ha cuajado en una sociedad urbana que poco o nada sabe sobre el asunto, aunque el discurso de esta gente le suene bien. Pretenden, más que otra cosa, intervenir en la naturaleza, con la excusa de su defensa y su conservación. 

La Serranía de Cuenca es el libro en el cual estudio, pues es lo más cercano y lo que mejor conozco. Fruto de esta observación, combinado con la práctica de varias décadas en varios de los oficios que por aquí se practican, obtengo algunas teorías que pueden ser universales, que, a mi juicio, demostrarán que el comportamiento del medio natural de la Serranía, concuerda con lo que sucede en el resto del mundo. Hace unos años, concretamente en el 2008, se armó una buena con el proyecto de mejora de un camino forestal en Cerro Candalar. Los ecologistas montaron un pollo porque había que talar unos cientos de pinos para la mejora de una pista forestal, precisamente para que, caso de incendio, pudieran acceder con los medios que hoy se requieren para su extinción. Por desgracia, la climatología tardó poco en dar la razón a los técnicos de la Delegación que sí sabían lo que hacían, pues, sólo unos meses después, en el verano de 2009, se declaró un incendio en la zona que arrasó varios miles de Has. incluidos los pinos de la polémica con los ecologistas. 

Dicen los denominados ecologistas que el planeta es su casa. Caso de tener dueños, seríamos los ocho mil millones de habitantes que lo poblamos y no sólo estos ecologistas, animalistas o verdes que pretenden imponer su criterio, siendo el lugar en que habitan todos esos millones de personas que he dicho, cada uno con su forma de pensar. 

Lo que conocemos de su pensamiento es su defensa a ultranza de lo que ellos creen que es la naturaleza, excluyendo al ser humano de esta naturaleza (como decimos por aquí, no son ni aún para ellos), lo que a mi juicio es el mayor de los errores de esta gente. Pretenden proteger lo que creen que está en peligro de extinción, cuando, las más de las veces, acaban destruyendo aquello que dicen querer proteger. Al no percatarse de que, según la teoría Darwiniana, siempre sobrevive el mejor adaptado y que proteger algunas especies, siempre se hace en detrimento de otras, no siendo siempre lo más conveniente para el equilibrio medio ambiental.

Que nadie crea que estoy en contra de la libertad de pensamiento, aunque sea este tipo de pensamiento, a mi juicio, tan nefasto para el medio ambiente. Por supuesto que no estoy en contra de que la gente piense como quiera, siempre que no me lo quieran imponer a la fuerza. Aunque, estoy convencido, que esto del ecologismo es simplemente una moda y, como toda moda será pasajera. Por el bien de la humanidad, espero que sea pronto.

Otro día analizaremos los cambios profundos de los últimos tiempos. Hablaremos del final del neolítico y del nacimiento de una nueva era, LA CIENTIFICA, con el increíble resultado en el cambio de las costumbres, con el inicio de la revolución industrial.

 

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