La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

El de la caña en la Procesión


El resinero no entiende lo que pasa, pues han dimitido al sin ATC por dar caña desmadejadamente, o malamente, a la ministra que decía que había que dar caña; y cuando a ella le dicen, falso o no, que ha dado caña, el de V. de Cañas a la porra. Podría tener lógica si a la del “vino” Ayuso cuando le dieron caña los suyos, esos que están que se van, pero no se han ido. El tocayo del guineano Teodoro, sigue cobrando a razón de más de siete mil no vellones al mes. 

Peleón el que dio caña, ese al que su pueblo quiere de ministro, que trajo pan, pero ha dado mucho que hablar. Ese al que la pituitaria le ha hecho soltar el no va más, aunque no importe si es verdad. Claro, que eso que se hace en la intimidad ¡cállese! O dígase con decoro y tirando flores. Ella sopló que niñes aprendieran lo que el cañero, a lo soez, ha dicho que ella ha hecho ya. El no tenía la prueba de carga, la carga que llega a un basurero vecino del marquesado, y al de su pueblo no puede llegar. Y no se puede decir que la prueba sea la causa de un acontecimiento televisivo que se vio al parlamentar. En rojillo rojilla... 

Yo recuerdo una estrofa que oí a un tuno principal cantar junto a leños ardiendo: Se me ha muerto la bicha / los coj… van de luto / abre la puerta niña / que enterremos al difunto. Y se cantaba pa cuando Franco fornicaba con su señora, aunque eso no se podía decir, ¡resinus dixit! Y dicen que el de la redondilla podía ser curilla, pero teniendo en cuenta la coyuntura de los tunantes, las coplas a la ventana de la mocita no salían de la ventana, hasta hoy. Del mal el menos, que de los males del o-ri-ficio ya lo dijo la Dolores, aunque sean jueces son secretos de bragueta buenos para vilipendiar. Ahora el Negre se lo ha puesto negro en la peli al de la caña, pero la calaña que suelta a violadores sigue a su tran tran, a su bla bla bla, y aquí no pasa na, mal la blasfemia que se dice mal, pero si violan a tu nena al malote le rebajan la pena. 

El resinero no supo na de hechos ministriles, si de secretos de alcoba, la suya que estaba en un rincón repleto de penumbra junto a la peña; ese lugar que fresco en verano e invierno está. Allí su mujer lo consoló del duro resinar, y sus palabras fueron gestos, caricias que al oído van: ¡descansa querido, que cuando descanses yo te he de reconfortar!

Bastante tuvo el resinero con su día a día, como para preocuparse del bienestar animal, pues no tiene para alimentar más que malamente a su pollino. Pero los que banquetean sin pagar liberan acosadores, maltratadores, sediciosos, malversadores, prevaricadores; matan a nasciturus; legislan contra natura; promueven la incultura; impiden hablar la lengua materna; arruinan al pobre y más; y la culpa, lo digo yo, es del de la caña... Esto parece una procesión, pero sin devotos ¡joer!

 

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