La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

El donut. Segunda parte


Como decíamos el año pasado en “El donut. Primera parte” (ya lo sé, mi inveterada costumbre de citarme):

“Ante los soles resplandecientes que representan la actividad en Madrid y Valencia, aparece en Cuenca una lucecita en torno a la capital, el resto es un vacío total, y total será el vacío de esta provincia si continúan las decisiones que redundan en su perjuicio y aislamiento, como es el caso del cierre del ferrocarril convencional.”

 Venía lo anterior a cuento del interesantísimo estudio realizado por el geógrafo José Manuel Gómez Giménez, en el que dibuja mapas de España (de la península para ser exactos) en los que se ponen en evidencia las distintas formas que caracterizan los flujos de personas y de bienes y servicios, y por ende los centros y vectores de actividad económica del país.

En todos ellos y sus diversas formas y colores aparece la rosquilla (el donut) conquense. Y algo apuntábamos en razón de las causas de ese vacío en la anterior entrega, al hablar del ferrocarril convencional que, en este cambio de año, ha adquirido en Cuenca amplio y necesario protagonismo, por su ausencia-vacío, que no por su presencia.

Hay alguna otra rosquilla en la piel de toro pero, no son tantas como cabría esperar, porque la España vacía lo es por grados, y además, a diferencia de Cuenca, ningún vacío económico y de población queda enclavado en el centro justo de un eje de actividad e intercambio como el que bien conocemos aquí: Madrid-Valencia.

Si el camino mas corto entre Madrid y Valencia pasa por Cuenca, y el transporte por antonomasia que mueve personas y mercancías se deja morir aquí, al tiempo que se moderniza en su trazado por Albacete, parece evidente que se nos saca del eje, al tiempo que se alimenta el vacío que conforma el donut, si es que el vacío puede adquirir cuerpo.

Siguiendo la lógica anterior, esto es, que el eje de prosperidad es real, con sendos soles, por orden de tamaño, en Madrid y Valencia, y que estando Cuenca dentro, al final termina fuera, la línea de ferrocarril convencional será clausurada exclusivamente en su tramo en nuestra provincia, recibiendo por el contrario nuevas inversiones en sus extremos, de Madrid a Tarancón y de Valencia a Camporrobles.

En resumen, Albacete entra en el eje al que, en términos estrictamente geográficos, no pertenece, o no tanto, al tiempo que Cuenca, estando en el centro, sale de él.

No hay tierra fértil si queda privada de agua, y es esto lo que supone para Cuenca ver cercenados sus vínculos y comunicación con el eje de prosperidad al que, mirando el mapa de geografía física, pertenece.

Vale también para las autovías que, ciertamente recorren Cuenca porque tenemos una posición central como decimos, pero que se limitan, como el trasvase, a pasar de largo para alimentar la actividad de los extremos. Por eso es fundamental la conexión por autovía con el levante pasando por Albacete, siendo que su ausencia nos abisma aún más si cabe al vacío del donut. Una autovía que no existe, o que solo existe en el vacío del papel, y que hace años que debiera haber rellenado ese vacío en nuestra provincia en forma de un trazado que maximizara la vertebración territorial y los núcleos (soles) de actividad en la misma.

Es curioso, de nuevo Albacete, como si no perteneciéramos a la comunidad autónoma, queda plenamente integrada por autovía en el eje Madrid-Valencia del que se expulsa a Cuenca.

Queda así definida una de las causas del derrumbe económico y social de la provincia de Cuenca, un hecho diferencial que caracteriza nuestra “privilegiada” posición en el ranking de eso que se ha dado en llamar España vacía o vaciada. Porque, de bien poco sirve situarse en un eje de prosperidad y tierra fértil si se cortan las comunicaciones que son la lluvia.

Para finalizar, avancemos otra causa del fenómeno que intentamos describir, vamos a llamarla centrifugación, fuerza si cabe tan devastadora como cortar las comunicaciones que permiten el desplazamiento de personas y el intercambio de bienes. Será en la próxima entrega.

Feliz 2022.

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