La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

El libérrimo archisanchi


El resinero no cree seamos más libres que nunca, si acaso más libérrimos: libres en el sentido peyorativo de la palabra, aunque alguien piense que es muy libre. He oído, entre el susurro de las cobollas de pino, que somos libres para descubrir y experimentar nuevos placeres, para darnos por el traspón, que ese es el objetivo: alojarse en posaeras de forma libérrima y en el sentido peyorativo, cual cotana en el enhiesto tronco del pino que arreo al resinar ¡bien tirao! Lo que quieren las siniestras ideologías invirtiendo dinero público es “hacernos más tontas e idiotos” (sic), que pasen de curso los más vagos, también matones y acosadores. Y como a burros, hacerlos fieles a base de zanahoria y sin cotana <herida de sacrificio y virtud>. Muchos ya no hacen otra cosa que dar vueltas en la era ¡o zoo!... Todo lo antedicho lleva a los que escalan en temprana edad a la altura de la mordida de la zanahoria, a la anarquía, al caos y la destrucción. Tendrán una masa de pollinos para agitarla, cuando sea necesario, por desconsiderados de pacotilla y politiquillas burriles muy apareadas, hasta metalúrgicamente. Desgraciados que traen ruina y destrucción, que por magia magistral y siniestra de corruptos leguleyos, no irán a la cárcel. Un ejemplo es Nicaragua, el repugnante Daniel Ortega, que a algunos cuando nos alimentaban con puchero nos ilusionaba. Nos hicieron suponer que era un tío de PM, un libertador, cuando lo que realmente era y es: un ególatra que no ha dudado en linchar a los que se han interpuesto en su satrapía particular, un asesino de crucifijos... El libérrimo libertador se autoproclamó deidad en un país en el que sólo él es libre. Allí se viola, se somete, se aniquila desde la camarilla libérrima del presi “sandinista”, de un perverso que practica todas las aberraciones de las que son capaces los humanos. El hombre antropófago y caníbal que se alimenta de su estirpe se llama Daniel, profeta áulico (aunque no lo digan) de algunos malhechores que nos gobiernan. Y seguimos calladitos, sobre todo las siniestras damitas concupiscentes. Esas españolas señoras que le aplauden o se callan, por ser de su calaña, o la de su chivo. Pongamos que hablo de pétalos de violeta sin substancia. Pues eso, quieren que flipemos en violeta con los que nos prometía en sus comienzos el “libertador” nicaragüense. En España tenemos a la nueva casta circense proponiendo el onanismo entre la plebe, de miranda en el palco saludan Chaves, y otros AMLO que solo piensan en trincar. Aquí tenemos lo que tenemos repartido en tribus, algunas con Ayatolas en una guerra “sanchosa” contra España, con camarilla de chupones separadísimos, y nada les objetara el “archisanchi” rodeado del fasto que criticó y sus lamelibranquios feministoides y machistoides, que onanísticamente lo aúpan a su status superficial y autocomplaciente, despilfarrador de lo público de tres viajes de falcón o “alicotero” al día para no se sabe qué. Un risitas que esperemos no se vaya de rositas. De tal palo tal tea, y del palo a la zanahoria hasta que solo quede un brote verde, momento en que todos, hasta los cobardes, entraran a matar. El resinero solo hiere a los fuertes. 
 

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