La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

El Privilegio del Portazgo y el Pontazgo de los conquenses


Es un honor para mí el poder recordar tan alto privilegio, trayendo al recuerdo a que los vecinos de Cuenca no pagaran portazgo alguno en pueblos, a excepción de Toledo, Sevilla y Murcia.

Fue, un viernes, 12 de noviembre de 1311 cuando el rey Fernando IV confirmaba.

Tal vez nos preguntamos la grandeza de este privilegio, os diré que nos permitía viajar por casi todo el reino de Castilla sin que fuera preciso el pago de impuestos que los nobles y ciudades tenían establecido para autorizar la circulación por sus territorios, ya con dicho nombre de portazgo, ya con el peaje, rodas y castillerías, si se trataba de circulación terrestre, y con el de pontazgo su era por el cruce de algún río por puente construido por el perceptor del tributo. Según una disposición de Alfonso XI en 1329, era preciso Real Privilegio para poderlo cobrar al objeto de impedir los abusos que se cometían y por otra de Enrique IV, de 1455, se suprimió lo que pudiera constituir un monopolio en el caso de los pontazgos, al autorizar a pueblos y personas la construcción de puentes a su costa, sin posterior tributación por su uso y castigando a la vez a Prelado o Caballero que ello tratara de oponerse, alegando tener “barcas u otros derechos en los ríos”.

Otros privilegios teníamos los conquense ya por el Fuero de Alfonso VIII, nos lo otorgaba; no sólo “de todo portazgo o pontazgo aquende el Tajo”, lo que dio lugar al dicho célebre: “di que eres de Cuenca y pasarás de balde”, sino de todo otro tributo, salvo la obligación de contribuir para los muros de la ciudad y las fortalezas de su término. Los sucesores de Alfonso VIII, quien otorgó el Fuero codiciado por muchas poblaciones que pidieron ser regidas por él mismo código de libertar, fueron confirmando sucesivamente sus privilegios y aún acrecentándolos en distintas ocasiones. Así, el rey Alfonso X, el Sabio, confirmo la exención de pechar y la no obligación al pago de portazgos por lo que se refiere a los vecinos como particulares, a la vez que otorga como privilegio “que todo pecho o pedido que la Ciudad de Cuenca diese a nos o a otro cualquier o de lo que nos tomarnos en la villa o en el término que el Concejo de Cuenca aya ende el sietmo así como gelo ovo dado el rey D. Alfonso nro. visabuelo”.

Siguiendo con ello, tenemos a Sancho IV que confirmó el fuero, en el que introdujo algunas modificaciones en 1285, después de haber concedido otros privilegios de orden político que no comentaré por referirnos por ahora a los económicos.

De su hijo Fernando IV ya he citado la exención de portazgo, antes de lo cual, en 1302, ya había concedido a los conquenses que no pagaran pedidos ni moneda forera o tributo debido al rey, según fuero, como reconocimiento de su señorío sobre tierras y personas y que suponía ocho maravedíes por cabeza; tributado en un principio tanto ricos como por pobres, vino luego muy a menos por las sucesivas exenciones hasta que llegó a desaparecer por supresión en el año de 1724.

Hay que destacar que confirmó los privilegios su hijo Alfonso XI y su nieto Pedro I, el Cruel, con el que así como otras muchas ciudades, se indispuso Cuenca, tomando el partido de su mujer la reina, hasta el punto de negarle la entrada en la ciudad que fue puesta en pie de guerra, y siguieron siendo confirmados por Enrique II en 1368 y 1371 por Juan I en 1379 y sucesivamente por todos los monarcas castellanos hasta que la tendencia a la uniformidad de leyes y exenciones y la lógica evolución de las costumbres y ordenanzas hizo entrar a Cuenca en el régimen de las demás provincias.

El derecho al portazgo aún se cobraba en las carreteras de toda España hasta casi el último tercio del siglo XIX, en las de las provincias Vascongadas y Navarras se siguieron cobrando por las Diputaciones. En nuestra provincia hasta principios del siglo XX aún se pagaba derecho de pontazgo en Talayuelas y el Picazo, en los puentes sobre el río Júcar aquí existieron esos controles con sus respectivos pagos.

 (José María Rodríguez González es profesor e investigador histórico)

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: