La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Extrasensorial


Como hicieron en la hora cero, los empresarios conquenses, o más bien su representación en la CEOE, que no así en la Cámara de Comercio, se han vuelto a posicionar a favor del cierre del tren.

Esta vez precisando que la línea de Cuenca carece de utilidad para el transporte de mercancías.

Un nuevo ejemplo de ese espacio extraterritorial que es Cuenca, lugar en el que pasan cosas que no pasan en el resto del país.

Porque otros empresarios sí que apuestan por nuestro tren, y aún a pesar de no ser conquenses; lo dicho, una experiencia extrasensorial.

Por ejemplo, la Cámara de Contratistas de Valencia.

Y es así que dicha organización empresarial valenciana aboga por poner en valor la línea ferroviaria Valencia-Cuenca-Madrid en los siguientes términos:

"Hemos de apostar fuerte por este eje y electrificarlo, ya que la inversión se amortizaría en pocos años. siendo el puerto de Valencia, junto con Sagunto el puerto de Madrid, y por la proximidad, por el volumen de mercancías transportadas desde ambos puertos al gran mercado de Madrid, por ser el ferrocarril el transporte más ecológico, resiliente y menor contaminante, por ser el transporte del futuro y estar avalado por los fondos europeos Next Generation. Sobran razones para hacerlo.

Es junto al eje mediterráneo y el eje cantábrico, el primer eje ferroviario a poner en marcha. Adaptando el actual trazado de Fuente de San Luis-Buñol-Enguidanos-Cuenca-Aranjuez-Madrid, y sus actuales y ampliables puertos secos, sería ampliar la posibilidad de que las mercancías y productos agrícolas accedan a un mercado directo de 6-7 millones de personas y otros cuatro millones de provincias cercanas de Castilla y León, Castilla la Mancha o Extremadura, al tiempo que contamos con un aliado fiel, seguro y colaborativo como es la autonomía y el tejido industrial, comercial y ciudadano de Madrid”.

 Hablan los empresarios valencianos de las necesarias inversiones en electrificación que se amortizarían en pocos años. Pero es que, con los nuevos trenes propulsados por hidrógeno, tampoco sería imprescindible la electrificación de la línea.

Y no olvidemos la rentabilidad social de la línea, un valor en si mismo que, como vemos, ni tan siquiera choca con la económica.

Y por dinero tampoco va a ser, que el gobierno de la nación se va a gastar 24.000 millones de euros en inversiones en ferrocarril.

Pero de poco sirven las razones y los hechos frente a una férrea voluntad, cuya motivación no alcanzo a ver, de cerrar el tren en Cuenca y solo en Cuenca.

Y duele reconocer que, al negarse a invertir en ferrocarril en Cuenca, nuestros gobernantes están literalmente expropiando los derechos económicos de sus gobernados conquenses. Un dinero que, ni se crea ni se destruye, simplemente se irá a otros territorios.

 

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