La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Generar conocimientos


Hoy me brindan la posibilidad de iniciar esta sección y a las palabras de Eurípides me remito: “Es necesario a los hombres nobles tener siempre delante como espejo la vida de algún héroe en que mirar los hechos famosos y hacer los propios con imitarlos”. Por ello se precisa tener delante la historia de sus hijos más preclaros y el relato de sus hazañas más gloriosas para imitarlas y continuar así la historia que les da esplendor y renombre, sirviendo de guía a las nuevas generaciones para que hagan honor a la conducta de sus antepasados. Cosa que se ha ido perdiendo con los modelos Educativos de los últimos Gobiernos en España.

Los que hemos tenido la suerte de nacer en esta tierra conquense, los que iniciamos nuestra vida respirando aires serranos aromatizados con el perfume del tomillo, del romero y el espliego; los que deslizamos nuestra infancia trepando por riscos de cuyas entrañas brotaban chorros de agua fresca y cristalina como nuestras conciencias, debemos poner gran empeño en divulgar los tesoros artístico que encierra el arca de la historia de nuestra tierra.

Este fin y no otro, es el que persigo al iniciar estas líneas. Todo cuanto me propongo hacer es generar conocimientos, para ello contacto con la magnánima hospitalidad que me dispensa esta sección y por medio de la cual pensamos hacer llegar a todos los rincones, la esencia de aquellas cosas históricas que deben saber nuestros paisanos.

Aunque en anterior artículo hablé de la base histórica con que cuenta esta ciudad, me veo en la necesidad, de hacer un bosquejo de las gestiones de quienes comenzaron a formalizar la historia verdadera de Cuenca.

A mediados del siglo XVI no se contaba con más documento que la diminuta Storias de Pseudo Giraldo, y se le encomendó al Doctor don Eustaquio Muñoz, canónigo de la Catedral, la redacción de otra amplia, metódica y razonada historia, escribiendo una “Historia de Cuenca”; mas, pese al macado interés, no se dio a la estampa, perdiéndose e ignorando el paradero. En consecuencia los conquenses acudieron al fecundo ingenio de su paisano, Licenciado don Baltasar Parreño, párroco de Sacedón, autor de muchas y apreciadas obras literarias. Este sabio publicista compuso al finalizar el siglo XVI una obra titulada: “Historia del obispado de Cuenca” que también, por causas desconocidas, se extravió.

Siguiendo el hilo de la madeja nos encontramos con don Juan Pablo Martín Rizo, ayo de don Melchor de Mendoza, hijo del Marqués de Cañete, que residía dentro de los muros de la ciudad. He de señalar que el Sr. Martin Rizo fue auxiliado en su labor por don Diego Andrés, suministrándole cuantos antecedentes se encontraban en el archivo municipal.

En 1629 el ayo don Melchor de Mendoza publicaba en Madrid, la “Historia de la muy noble y muy leal Ciudad de Cuenca”. Esta producción no satisfizo los deseos del país por resultar incompleta.

Con el fin de subsanar tales deficiencias la Sociedad Económica de Amigos del País estableció en la capital un concurso con un suculento premio para incitar a escribir a los paisanos lustrados “Memorias” que pudieran servir de confección de una buena Historia de Cuenca y su territorio.

Acudió a este llamamiento el ilustre arquitecto de Iniesta don Mateo López y en 1787 presentó un manuscrito de más de 800 páginas, con el título de Memorias y relaciones históricas, topográficas, civiles y eclesiásticas de la Ciudad de Cuenca, de su Obispado y provincia.

 En un nuevo requerimiento se presentó don Trifón Muñoz y Soliva, el cual acumuló datos y noticias tomadas de varios manuscritos que sirvieran de apuntes para redactar otra obra anhelada, la cual apareció en el año 1866 con el nombre de “Historia de la muy noble leal e impertérrita Ciudad de Cuenca, del Territorio de su provincia y Obispado, desde los tiempos primitivos hasta la Edad Presente”. Esta es la obra más completa y la que me servirá de base para ir desmenuzando los artículos de esta sección a la que he titulado: “Cuenca, remanso de Historia”.

 Y es buen momento para indicaros mi próxima publicación, basada en todos estos antecedentes a la que titularé: “Legado de embrujo y leyenda” que espero vea la luz en un breve espacio de tiempo.

(José María Rodríguez González es profesor e investigador histórico)


José María Rodríguez

Cuenca, remanso de historia

La Opinión de José María Rodríguez

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: