La Opinión de Cuenca

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Las sombras de un escritor


Chicho Ibáñez Serrador dijo que “lo más peligroso para un programa de terror o suspense es lo cerca que estos temas están del ridículo”. Porque, al igual que nos angustiamos al ver un episodio de sus “Historias para no dormir”, también podríamos reír si en medio aparecieran risas enlatadas.

De la misma inquietante idea bebe el videojuego “Alan Wake Remastered”, un thriller de acción psicológico del estudio Remedy Entertaiment. El juego ya salió en la Xbox 360 y ordenadores en 2010, y posteriormente descontinuado por problemas de copyright. En esta ocasión reaparece con una sustancial mejora gráfica en la mayoría de las consolas y el contenido descargable.

La historia parte de numerosos ‘sitios comunes’ que seguro resuenan por otras narraciones: Alan Wake, escritor de bestsellers sufre un bloqueo creativo, por lo que él y su novia Alice deciden pasar un retiro en el pueblo rural de Bright Falls, Washington, para recuperar la inspiración. Sin embargo Alice desaparece, Alan no recuerda nada sobre los últimos días y una oscuridad posee a los habitantes del pueblo, exactamente como está escrito en un manuscrito que no recuerda haber escrito.

Con esa premisa se ve perfectamente que la principal influencia es Stephen King y su “Resplandor”, siendo además las dos primeras palabras que se dicen en el juego. Pero igualmente “Twin Peaks”, “Alfred Hickcock presenta” o “The Twilight Zone” (o “La dimensión desconocida”) prestan al juego los elementos que forman un terror más cercano al suspense que al visceral, sin dar respiro más que durante los momentos diseñados como alivio cómico porque el resto del tiempo el jugador estará mirando por encima de su hombro (o del hombro de Alan).

El juego se presenta en un formato episódico, acabando con ‘cliffhangers’ que aparecen en cualquier drama serializado e iniciando capítulo con un recopilatorio “Anteriormente, en Alan Wake…” con cada episodio explorando una región distinta de Bright Falls.

El pueblo, por su parte, posee su propia identidad: en la estación de radio local suenan canciones de grupos ficticios (interpretados por los finlandeses Poets of the Fall) y reales como David Bowie; localizaciones como el aserradero o el observatorio de la montaña recuerdan a los lugares de los seriales que inspiran al juego, reciclando lugares comunes reconocibles por el jugador por experiencias pasadas en otros medios.

Gracias al ‘Remaster’ y a que no es simplemente una reescalada a mayor definición, si no que han dado mayor detalle a texturas y efectos de luz, los detalles pueden sorprender al jugador al acercarse a un escaparate y reconocer un stand de Alan Wake promocionando su último bestseller. Así también ata uno de los temas troncales del videojuego, la relación entre autor y obra. El tema no es una novedad de este clásico moderno, nos podemos remontar a obras literarias como el ‘Falso Prometeo’ de Shelly o el mito del Golem judío. En esta ocasión se moderniza y refresca con elementos interactivos propios de un videojuego: páginas premonitorias del propio Wake que advierten al jugador de obstáculos que están por venir; narraciones del protagonista, como leyendo una novela que apuntan a coleccionables ocultos como termos de café o focos de luz que ayudan a derrotar a los enemigos.

Y precisamente, el uso de la luz fue uno de los principales reclamos en su lanzamiento original como primera novedad, aunque a día de hoy no resulta ser un elemento tan diferenciador. Pero lo es todo el paquete: la experiencia de jugar “Alan Wake” ofrece el equilibrio perfecto entre terror e inquietud en un juego en tercera persona que consiste en esquivar enemigos, exponerlos a un foco de luz y dispararles a la vez que se va deshilando todos los giros narrativos propios de cualquier novela de King, o de un episodio de “Historias para no dormir” que, como obligado recordatorio, llegará en forma de remake a Amazon Prime el próximo 5 de noviembre. Veremos si en esta ocasión sí se acerca a los sustos o a las risas.


Luis Aranda Valmaña

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