La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Mens sana in corpore et ambitu sano


Mente sana en cuerpo y entorno sano

Mens sana in corpore sano es la conocida cita que proviene de las Sátiras de Juvenal en la Roma imperial del siglo II y que en realidad era tomada como una broma. Aunque la cita original es Orandum est ut sit mens sana in corpore sano -Debemos orar por una mente sana en un cuerpo sano-. Diecinueve siglos después, y con permiso de los romanos, vamos a darle un repaso.

 Mucho me temo que no nos va a valer solo con la oratoria y el ejercicio, que nos decían los romanos. Ni si quiera añadiendo actitudes individuales, que como veremos aquí son fundamentales. Es necesario tener muy en cuenta el entorno en el que desarrollamos nuestra vida, que debe ser un entorno sano.

Cada vez que hablo sobre salud mental, intento ser muy cauto por la complejidad y la multitud de factores que influyen en la misma. Afortunadamente está dejando de ser un tabú, y como sociedad estamos comenzando a abordar una cuestión que hasta ahora resultaba incomoda a todos los niveles. Hace unos meses analizábamos la situación en España con motivo del día mundial de la salud mental, observando que es un importante problema de salud pública.

Hoy me quiero centrar en una serie de hábitos que podemos adoptar para intentar de alguna manera mantener una salud mental sana y duradera y prevenir problemas futuros fundamentalmente sobrevenidos por la edad, aunque algunos de ellos son de difícil prevención. 

La salud de la población y dentro de ella la salud mental, está directamente relacionada con una serie de condicionantes, no solo sanitarios como ya apuntaban Lambroise y posteriormente Lalonde: la biología humana, el medio ambiente y entorno cultural, los hábitos de vida, nuestro entorno social y la organización de los sistemas de salud.

De nuestra biología y genética poco podemos cambiar. Del medio ambiente y condiciones socioculturales podemos buscar un entorno adecuado para desarrollar nuestra vida, contando que nos lo podamos permitir. Y de los sistemas de salud, como hemos dicho antes es importante que la sociedad y nuestros políticos son cada vez más abiertos a tratar estos temas, aunque aún es complicado el acceso a por ejemplo la atención de un psicólogo en la sanidad pública.

En cuanto a los hábitos si están más en nuestra mano, y son similares a los de la prevención de otras enfermedades. Tomando como referencia los consejos que nos da el Instituto Superior de Estudios Psicológicos, podemos seguir una serie de pautas que vamos a ver a continuación.

Descansar correctamente. Seguir una rutina de horarios a la hora de acostarse y levantarse, y al menos dormir siete horas diarias. 

Hacer ejercicio físico de forma regular y a ser posible al aire libre en entornos con una calidad del aire adecuada, si es posible.

Comer de forma saludable. Mantener una dieta equilibrada, tomando como referencia por ejemplo la dieta mediterránea. 

Tener la mente ocupada. Disfrutar del tiempo libre realizando algunas actividades que nos hagan sentir bien, solos o en compañía de otras personas.

Proyectar pensamientos positivos. Gestionar pensamientos enfocándolos hacia elementos positivos de la vida y olvidando los sentimientos negativos. 

Relajarse. Intentar mantener la mente relajada y reducir todo aquello que genera estrés. Buscar momentos en el día para no pensar en nada importante, quizás con un poco de música de fondo y un buen paseo. 

Ponerse objetivos o metas en nuestra vida. En la vida es importante marcarse una serie de hitos temporales, planificados con cierta flexibilidad que nos permita sentirnos realizados y de alguna forma, ir cerrando y abriendo etapas.

Usar de forma racional las nuevas tecnologías. 

Y siguiendo lo que escribimos en el título, nuestro entorno social que tiene un gran peso en el caso de la salud mental. Nuestra familia, amigos, redes comunitarias. La vivienda, nuestro trabajo, el ambiente laboral y otra serie de condicionantes que no tienen por qué ser sanitarios. Algo importante es no olvidar que tú formas parte de ese entorno, y que en algún momento puedes tener tú el problema, o formar parte del círculo de la persona que lo tenga, siendo seguramente parte de la solución. En este segundo caso, escucha, ten paciencia y respeta lo que la otra persona puede estar padeciendo, sin menospreciar ni hacer juicios de valor. Evita comentarios del tipo todo está en tu cabeza, cambia tu actitud, ve el lado positivo, todo estará bien. Muestra tu apoyo y sobre todo, dirige a esa persona hacía las manos de un profesional de la salud mental.

Hablamos de un tema muy complejo, que en muchas ocasiones escapa a estas recomendaciones que acabamos de ver. La ansiedad, la depresión y otros problemas mentales forman parte de nuestra vida, como lo hacen otras enfermedades. Lo importante es admitir que puedes tener un problema, no aislarte sino al contrario. Hablar del tema con tu entorno más de confianza y sobre todo ponerse en manos de profesionales de nuestro sistema de salud que sin duda, te ayudarán a superar cualquier tipo de problema que sufras.





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