La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Mi tren, nuestro tren


Viene a cuento en relación con el problema del cierre de la línea convencional ferroviaria de Cuenca-Utiel, y el aislamiento rural producido, que la semana pasada se aprobara en la Cámara Alta una moción del Partido Popular para la reapertura del llamado “directo de Burgos”. El directo de Burgos es la línea ferroviaria 102 que parte de la estación de Chamartín, en la capital del Reino; discurre por Fuencarral y Tres Cantos; se adentra en la sierra de Madrid; y pasa a la sierra de Segovia a través del túnel de Somosierra. Tras 184 kilómetros de recorrido llega a la localidad Burgalesa de Aranda de Duero después de haber superado cotas próximas a los 1300 metros de altitud. Unas vistas idílicas de todo el Sistema Central y Parque Nacional a través de la sierra de Guadarrama. Atravesando un túnel de más de 4.000 m, y varios espectaculares viaductos como el del Lozoya entre otros. Consta de una sola línea, si bien está dispuesta para su desdoblamiento a juzgar por el ancho y diseño de túneles y viaductos. Iniciadas las obras en 1926, fueron finalmente inauguradas en 1968, siendo la línea de ancho ibérico, 1668mm, más joven de España.

Fue cerrada tras el hundimiento, en marzo de 2011, de parte del túnel de Somosierra sobre una máquina de compactar el balastro de la vía; bateadora que aún sigue impidiendo el tránsito por la línea bajo toneladas de hormigón y tierra. Una infraestructura en cuya construcción se invirtieron importantes capitales públicos, siendo su objetivo principal acortar las distancias entre Madrid, Vascongadas y la frontera francesa. A su vez, daba servicio a los pueblos y comarcas por donde discurría en una época donde el turismo brillaba por su ausencia. Una línea que, en sus aspectos de control de tráfico y seguridad, se dirigía desde dos puestos centralizados, Madrid y Aranda, con lo que se hacía más eficiente el mantenimiento de tráfico. Velocidades constantes de 110 y 140 km/h hasta su cierre, hacían viable su uso y la confianza de mejorar las mismas con sistemas que mejoraran sus posibilidades. La baja inversión en mantenimiento gracias a la supuesta política ferroviaria que se desarrolla desde los años 80 en las líneas convencionales, hace que cada día se cierren mas trazados ferroviarios a favor de la “urbanita” alta velocidad. Si la alta velocidad y la convencional utilizan el territorio rural para trazar sus recorridos, sin duda alguna el tren del medio no urbano es el tren convencional. Y así lo piensan Vox, Cs, Regionalista de Cantabria, Mas Madrid, Adelante Andalucía y Teruel Existe, quienes votaron favorablemente esta iniciativa. No pensaron lo mismo los Senadores del partido en el gobierno, PSOE, y otros tantos partidos de corte nacionalista. Tampoco Podemos, quien había presentado meses antes una enmienda a los PGE con fondos suficientes para acometer una primera intervención en toda la línea que pudiera poner en marcha de nuevo esta infraestructura. Sin embargo, al comprobar que los apoyos inmediatos en la votación pudieran ser los necesarios para que esa enmienda fuera aprobada presupuestariamente, iniciando unas obras de futuro y no unas meras cortas de vegetación, retiró la propuesta de manera fulminante.

Son poco creíbles las intervenciones ínfimas que el Gobierno ha destinado en los PGE para esta línea, y que estas vayan más allá de la mera limpieza de matorral o la necesaria extracción de la bateadora. Si no se acomete un refuerzo integral de la estructura del túnel y de otras infraestructuras de la misma, difícil que veamos circular tren alguno. Un ejemplo parecido para la situación que vive Cuenca con su ferrocarril. No es que desde el Estado cierre la línea convencional por ser Cuenca, si no que es una política general de desinterés por las líneas convencionales en posible favor de la alta velocidad. Lógico que no podamos mantener la barbaridad de líneas ferroviarias que tiene este país, pero no es menos verdad que las líneas convencionales están en su inmensa mayoría ancladas en la mitad del siglo XX en cuanto a trazados, curvas, rampas y cerramientos exteriores. Difícil así competir con el automóvil. Se ha preferido construir multitud de nuevas líneas sobre las básicas que estaban trazadas desde los años 70 para la alta velocidad, antes que modernizar las existentes con mucho mayor ahorro y dar servicio a todo el territorio. Un ataque más contra la despoblación en pro de los grandes núcleos de población que es donde se traza y diseña esta barbaridad. El medio rural precisa de una política clara y creíble para invertir la despoblación; la que se sigue en el aspecto ferroviario, que difiere poco de otras, deja poco espacio para el margen de error sobre el futuro que nos espera.


Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: