La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Plan Sin Cuenca


Ya es costumbre, los acontecimientos con trascendencia o largo recorrido se suceden sin Cuenca y al margen de ella. Y el año del ferrocarril no iba a ser una excepción. La inversión de 24.000 millones de euros en infraestructura ferroviaria en nuestro país tampoco es “con Cuenca”, y su reparto se ha planificado, ya lo sabemos, eludiendo a nuestra provincia.

Borrando el ferrocarril del mapa de Cuenca, o a Cuenca del mapa del ferrocarril, se la orilla en el presente y futuro del sector logístico, como así quedó Cuenca históricamente eliminada del mapa del desarrollo industrial, nacional y regional.

Es ya un consenso el que cuestiona el proceso de deslocalización industrial sufrido por Europa en favor de Asia, con el agravante en nuestro país por la desindustrialización impuesta con motivo del ingreso en la Unión Europea.

De lo anterior se deriva la futura reindustrialización europea, que tendrá más o menos recorrido pero que, en cualquier caso, en España y Castilla-La Mancha será también “sin Cuenca”.

Para justificar el cierre del tren en Cuenca, considera el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana que a esta extensa provincia corresponde un modelo “especialmente diseñado para responder a las particulares necesidades de movilidad de las áreas eminentemente rurales”.

 Bonitas palabras para dar por irreversible el desierto demográfico que es Cuenca, calificada con cierta condescendencia como área “eminentemente rural”.

Así las cosas, el futuro “Next Generation” de inversiones y proyectos estratégicos financiados con fondos europeos, llamados a ejercer de palanca para el desarrollo económico y fijación de población será, como otros impulsos de modernización lo fueron en el pasado, sin Cuenca.

Nos deja más aún en soledad comprobar como otra provincia eminentemente rural, Teruel, va a recuperar, por ello o a pesar de ello, los trenes Talgo en su línea ferroviaria.

Quizá Cuenca termine así por convertirse en la única provincia inevitablemente rural y, diremos ya sin eufemismos, inevitablemente despoblada.

Lo diré de otra manera, invertir en ferrocarril en Cuenca, por poner un ejemplo, no va a transformar la provincia, ni sería deseable, en eminentemente industrial, seguiría siendo rural y con un patrimonio natural envidiable, pero estaríamos en condiciones de revertir la implacable tendencia hacia una Cuenca eminentemente despoblada.

Y vuelvo a ese modelo de movilidad que han diseñado en los despachos de Madrid y Toledo, al que sería mejor denominar “Plan Sin Cuenca”:

Según disminuye la población en un proceso imparable, porque nada se está haciendo para pararlo, perdemos todo tipo de oportunidades y servicios.

En lo que a medios de transporte y movilidad se refiere, perdemos el ferrocarril en favor de las líneas regulares de autobús y estas, a su vez, se borran progresivamente del mapa en favor del llamado transporte a demanda, que a su vez desaparecerá gradualmente también según no vayan quedando conquenses que lo demanden.


Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Antonio Gómez, Julián Recuenco, Ana Martínez, Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin, Vicente Caja, Jesús Fuero, José María Rodríguez, Catalina Poveda, José Julián Villalbilla, Mario Cava.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: