La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

POM III


En las dos primeras entregas de esta serie sobre el avance del Plan de Ordenación Municipal de Cuenca he argumentado sobre una necesidad imperiosa de crecimiento económico de la ciudad y por ende de la provincia. Son empresas lo que necesitamos para tal misión, y la planificación urbana debe acomodar el objetivo y facilitar su consecución.

Decisiones de planificación estratégica que se tomaron en la corte regional toledana hace décadas nos han traído a este presente en el que la ciudad de Cuenca es capital provincial solo de nombre, descolgada groseramente del desarrollo socioeconómico de Toledo, Albacete y Ciudad Real.

Cierta leyenda urbana afirma que una Cuenca subdesarrollada era necesaria para mantener abierto el grifo de los fondos comunitarios. En el fondo la explicación es ya redundante por innecesaria, porque esa pantalla ya la hemos pasado, y vamos a la siguiente.

Y la siguiente pantalla es la que se está presentando ante nuestros ojos, por mucho que no queramos verlo, a través de las decisiones de planificación estratégica que conformarán la realidad socioeconómica regional de los próximos años.

Y es en este punto en el que la ciudad de Cuenca se priva de inicio en su nuevo POM de la mas mínima ambición de crecimiento, asumiendo tácitamente que la “segunda pantalla” será como la primera, con la diferencia de que, ahora, Cuenca quedará descolgada del desarrollo social y económico de Puertollano, Talavera de la Reina y sus áreas de influencia.

Y es así que, mientras en Cuenca nos cierran el tren y, ni está ni se espera el uso empresarial para sus terrenos ya abandonados en el centro de la ciudad, en Talavera de la Reina el presidente regional anuncia una importante operación de suelo industrial como “eje vertebrador entre Madrid, Extremadura y Lisboa”.

Y en Puertollano, Iberdrola ha puesto en marcha la mayor planta de hidrógeno verde para uso industrial en Europa.
En una de esas reuniones de planificación estratégica que sí marcan un futuro de crecimiento y desarrollo, la ministra de Transportes y el presidente regional han tratado asuntos como infraestructuras para Guadalajara, el Plan Ciudad Real 2025 y la A-43 que comunicará el Mediterráneo con el Atlántico.

Con cierto escarnio, en dicha reunión se ha tratado el “Plan de Comunicaciones de Cuenca”, que no es otro que el de la sustitución del tren que nos han cerrado por autobuses.

Y esto nos lleva al inicio de esta tercera entrega de la serie, porque el avance del POM asume que el futuro de Cuenca es la contracción y la resiliencia (primera entrega), y que el cierre del tren no servirá ni tan siquiera para dar un uso empresarial y para el desarrollo a los, ahora mal llamados, terrenos de Renfe (segunda entrega).

 

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