La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Posiciones e intereses


Hay personas a las que no se les da bien negociar. Confunden su lugar en la mesa y, en lugar de tender al acuerdo, se atrincheran en su posición. Olvidan que un buen negociador debe saber distinguir las posiciones de los intereses.

Porque, como usted bien conoce, mi experimentado lector, las posiciones son las apariencias, lo que una parte dice querer; mientras que los intereses están ocultos, y son lo que de verdad se necesita cubrir con la negociación. Conocer los intereses y saber atenderlos es el verdadero arte del pacto. El ejemplo puede verlo en el reciente acuerdo sobre las cotizaciones sociales. ¿Conoce qué ha pasado? Pues lo contrario.

El Ministro, el del vaso de agua que no era un vaso, confundió sus posiciones con sus intereses. Y a pesar de ello, habló de un acuerdo. ¡A cualquier cosa se le llama acuerdo!

El señor Ministro no parece buen mediador. Más bien se ha transformado en un niño enrabietado que, al ser incapaz de poner de acuerdo a sindicatos y patronal, ha decidido que, si los empresarios no podían asumir una subida del 0,4%, iban a pagar un 0,5%. No se engañe, se lo impongan a unos o a otros, sabemos que lo vamos a pagar usted y yo.

Nos suben los gastos. Más aún. De nuevo, el hachazo a los autónomos está servido. La vaca no da más leche con la manía que tienen todos de considerarles igual que a un gran industrial. Ellos no distinguen y le suben el coste tanto a los unos como a los otros. Conoce usted la quinta acepción en el diccionario de la palabra equidad, ¿verdad? Pues lo contrario.

Porque para negociar, no puedes mantenerte en una posición inamovible como parece que se ha hecho aquí. Más podría aprender Escrivá de su Vicepresidenta, Yolanda Díaz. Ella sí ha sido capaz de poner de acuerdo a los agentes sociales. Ha sido una negociadora astuta y eficaz. Otra cosa será si es positivo para la Nación, o no. Pero acuerdos son; y por esas victorias le tienen miedo en los pasillos de Moncloa. Porque ha mostrado un buen talante negociador, la verdad sea dicha. Ha conseguido retomar el diálogo y ha logrado algunos consensos que parecían imposibles. Otros no, claro. Debe estar acostumbrada a negociar en su profesión.

Lástima que esté ya en campaña y que ahora solo se dedique a otros menesteres menos útiles. Ha aparecido la militante del Partido Comunista prometiendo derogar la reforma laboral y a algunos ya les tiemblan las canillas. ¡Con lo tranquilos que estaban con la Díaz socialdemócrata!

Olvídese de aquella. Las posiciones ya ganan a los intereses y, en estas condiciones, no hay acuerdo posible.


Alejandro Pernías Ábalos

Tertium genus

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