La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

Salir en la foto


Hace unos años, al principio de la legislatura o mandato actual, un día que fui a Diputación, a la salida, todos los cargos políticos y los que andábamos por allí de visita, en las escaleras de la entrada, perfectamente colocados, a un lado los del PSOE y sus afines, al otro los del PP, fuimos protagonistas de un minuto de silencio por alguna causa noble que ahora no viene al caso. Al día siguiente en los medios de comunicación, según la nota de prensa que la dirección de la institución había enviado, los miembros del PP habíamos sido cortados de la foto y no salíamos, era como si no hubiéramos estado allí.

Al instante me vino a la memoria aquella frase que se le atribuye a un destacado dirigente socialista: “el que se mueve no sale en la foto”. Naturalmente se refiere a asuntos diferentes, uno a la disciplina de voto que se le supone a los afines en esta partitocracia en la que vivimos, mientras que estos, simplemente retiran virtualmente a sus oponentes políticos, ya que en la realidad estábamos allí igual que ellos.

Seguramente, el jefe de prensa o diputado responsable se creía muy listo, pero le salió, como suele decirse, el tiro por la culata, pues, en estos tiempos de tan fácil acceso a la información y de tantos medios y redes sociales, el enfado de mis compañeros tuvo cierta repercusión en Internet y en notas de prensa recriminatorias. A mí me hizo mucha gracia que me quitaran de una foto, lo cual no evitó que del asunto quedara en mí la impresión de que los responsables eran unos pobres diablos, además de haber protagonizado un acto miserable al tratarse de una reivindicación que poco o nada tenía que ver con un acto partidista.

Es habitual, sobre todo cuando las elecciones están al caer, que compañeros de partido a quienes ha sonreído la fortuna y ocupan cargos de altura, desciendan de su pedestal y visiten los lugares para apoyar a sus candidatos. El calendario de visitas, supongo que se elabora mirando los pros y los contras, pues suele suceder que tal o cual dirigente, a veces no quiere acudir a algunos lugares porque piensa que si le ven junto al candidato del lugar le puede restar popularidad. Otras veces son los candidatos quienes no ven con buenos ojos la visita, al creer que tienen el territorio controlado y piensan que los políticos de arriba viven en otro mundo, en un mundo que no parece real y les pueden restar votos. Esto se suele llamar fuego amigo, pues, el rival suele estar en las filas de enfrente, mientras que el enemigo milita en las propias. 

Este comportamiento es más habitual de lo que se puede creer. Así, los analistas y tertulianos suelen rellenar horas y horas de sus programas, con hechos que la mayoría ni nos percatamos, analizando con la precisión de un cirujano, si tal o cual sujeto se dieron la mano, cuanto duró el contacto, si comieron en la misma mesa, si salieron en la misma foto, pues suele suceder que haya visitas sin fotos o que cada cual dé a la prensa las suyas, las que creen que más les benefician. A veces hay ruedas de prensa conjuntas, otras por separado, según los intereses, sobre todo del más poderoso. De igual modo, estas comparecencias se hacen con preguntas o sin preguntas, según convenga, aunque se le hurte al ciudadano una parte fundamental de la información.

Estos políticos de ahora, no diré yo que se crean dioses como aquellos poderosos reyes de la antigüedad, pero sí los hay que se consideran por encima de los demás, sobre todo de sus propios compañeros de partido. Deberían pararse a pensar siquiera un momento qué les puede suceder como en un pueblo conocido de la Serranía que, el alcalde y concejales, molestos con la dirección de su partido, decidieron presentarse por una agrupación de electores y sacaron los mismos concejales. Piensen los de arriba que, como sucede en los famosos castellers, esas maravillosas construcciones humanas de la tradición catalana, sin una buena base no se llegará muy alto.

Mientras escribo, dicen en las noticias que, con motivo del Mobile Barcelona, como de costumbre, el Jefe del Estado, el Rey, no ha sido recibido en Cataluña por el Presidente y la Alcaldesa. Han querido evitar la foto, en la creencia de que les puede perjudicar. ¡Ellos se lo pierden! 

También hablan hoy de un presunto caso de corrupción política en las Canarias, protagonizado por altos dirigentes socialistas y de una foto del Presidente del Gobierno de España con uno de ellos. ¡Cómo le gustaría que esa foto no se hubiera hecho nunca o que, como el Gran Hermano de 1984, tener un Ministerio de la Memoria y poder cambiar el pasado! Pero, donde las dan las toman, que decimos por aquí. Por cierto, el escándalo parece ser de índole, además de económica, sexual, sin que, hasta la fecha, esta gente que siempre quieren dar lecciones de moral y tanto critican cuando les conviene, hayan abierto la boca, Ministerio de Igualdad y otros...

Afortunadamente para la buena marcha de las sociedades, aunque parte de la base puede ser manipulada, siempre queda la esperanza de que no lo sea toda. Tampoco todos los dirigentes tienen un comportamiento como el que se ha descrito, la mayoría, seguro que son francos en su decir y honestos en su hacer y no están pensando en estas cosas, sino haciendo lo que creen mejor para la buena marcha del país, de la autonomía o de los muchos lugares que componen el puzle de nuestra querida España. Aún hay lugar para la esperanza, se salga o no en la foto.

 

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