La Opinión de Cuenca

Magazine semanal de análisis y opinión

¡Siempre mirando al cielo!


“Agricultor”, oficio que, junto a otros del sector primario como la ganadería o la pesca, siempre han sido considerados como menores o de tan poca importancia que no se suele pedir para ejercerlos nada más que mucha voluntad y capacidad de sacrificio. Cuan equivocados hemos estado siempre. Ambas exigencias son necesarias para el desarrollo de cualquier actividad.

Un profesor mío de vez en cuando nos recordaba que esta profesión tan denostada a lo largo de los tiempos modernos, sería la que precisaba una mayor formación. Y es cierto que un agricultor necesita del manejo de muy diferentes disciplinas. Por dejarlo patente relaciono algunas de ellas:

Biología, pues se trata del manejo de las plantas (o animales). Es necesario conocer los ciclos vitales de los cultivos, pero también de las plantas denominadas “malas hierbas”; es necesario conocer las plagas (insectos de muy diferentes tipos) que suelen parasitar sus siembras o plantaciones. Pero también sus cultivos los atacan bacterias, virus y hongos. Con la lucha biológica también se hace uso de microorganismos en este caso beneficiosos que combaten plagas. Y esta lista podría seguir completándose.

• Química, pues es necesario conocer el suelo donde cultivan, su pH, su composición a grandes rasgos, para saber qué plantas pueden ir ahí bien en función de las necesidades de las mismas. Además tienen que manejar abonos químicos de los que necesitan conocer su composición y comportamiento en los diferentes tipos de suelo, o conocer qué pueden usar si cultivan en ecológico. Igualmente manejan productos fitosanitarios complejos y de difícil manejo.

• Mecánica, pues trabajan con maquinaria también cada día más compleja de manejar y a la que tareas de mantenimiento y algunos arreglos tienen que hacérselos ellos mismos.

• Economía, al tratarse de pequeñas o medianas explotaciones (son la mayoría) requieren de conocimientos mínimos en esta materia para gestionar sus pequeñas empresas. En las que existe la aplicación del IVA en uno u otro régimen, tienen que buscar la viabilidad como en cualquier negocio, declarar a hacienda, pagar sus diferentes tributos como la seguridad social de autónomos y si tienen algún trabajador, también lo que le tienen que pagar y cómo. En muchas ocasiones necesitan préstamos de cualquier tipo, o hacer un anticipo de campaña por necesidades de liquidez, etc.

• Ecología, pues en los tiempos que corren el respeto al medio ambiente es fundamental, para evitar escorrentías en los suelos, conocer el obligado depósito de envases relacionados con los tratamientos en lugares especiales autorizados para ello…

• Administración para cada día tramitar todos los expedientes que requiere la gestión de una explotación agraria.

Hidráulica, pues si tienen algún cultivo en regadío son ya ellos los que realizan sus propias instalaciones de riego.

Por todo lo anterior que puede completarse mucho más, CICERÓN decía que: “La agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre”.

Pues además de todo esto, les toca “lidiar” con la climatología. En estas últimas semanas en gran parte de la zona centro se han sufrido pedriscos que han arrasado con muchos cultivos prácticamente ya en fase de recolección. Y ahora a esperar que el perito venga pronto para que el daño no se incremente más con podredumbres y otras consecuencias relacionadas con la calidad. Esto cuando se tiene el cultivo asegurado, que si no es así aún será peor.

Pero Agroseguro (entidad estatal de seguros agrarios) trabaja en definitiva y a pesar de ser pública y en régimen de monopolio, pensando en el beneficio. A pesar de muchas campañas en las que recuerdan que se trata de un seguro muy subvencionado, cuál será el resultado para el agricultor, que hay cultivos con un nivel de contratación muy escaso, y otros como el de la vid para uva de vino que se contrata un escaso 50% de la superficie. En particular en este caso del viñedo, sigue la modalidad del seguro de helada de primavera que es quizás el riesgo más caro de contratar, y en mi caso particular hace del orden de los 16 años que no tengo siniestro por hielo. Pero es una situación real, que cada año parece que disminuyen las heladas primaverales, acentuado este hecho también en que cada día hay más viñas en espaldera. Luego aunque haya siniestros como el de las semanas pasadas por pedrisco, creo que Agroseguro sigue beneficiándose del trabajo de los agricultores.

Las dificultades son cada vez mayores para este sector muy abandonado por la administración. Ya he dicho en este mismo medio que a pesar de anunciar tantas ayudas a titulares de explotaciones agrarias, sean jóvenes, mujeres o no, cada vez hay menos gente dispuesta a vivir de la producción agraria.

Quizás la mejor herramienta para sobrevivir, al menos los pequeños, son las cooperativas. A través de las mismas pueden llegar a la administración solicitando ayudas y apoyo para los distintos sectores, pero no se ve la eficacia que se necesita por que como la propia administración sabe, son entidades con una masa social grande detrás, los políticos de turno hacen uso de ellas en provecho propio, algo parecido pasa también con los sindicatos agrarios, muy subvencionados para que la queja y la protesta se suavice. Esta es la realidad, guste o no. Lo cierto es que no sé si desde cooperativas y sindicatos han trasladado ya a la administración que aquí desde donde escribo el riesgo de helada de primavera está disminuyendo de forma muy importante por el cambio climático o por el modo de cultivo. Lo importante es que entiendo que se está cobrando un sobrecoste en el seguro para ese riesgo en concreto.

Y así podría contar numerosos hechos que demuestran que el agricultor, a pesar de que en los medios nos publicita la administración como un sector muy ayudado y próspero, sigue “llorando” cada vez que cae un pedrisco y arrasa su cosecha, o cuando recibe el pago de su producto que la cooperativa liquida tras un año desde la recolección, cogiendo precios por la uva por ejemplo que ya se cobraron hace 25 años. O que se priorice por parte de la Consejería de Agricultura el reparto de derechos de viñedo a “explotaciones pequeñas” (dicen) sobre las explotaciones un poco mayores aunque estas últimas sean de agricultores ATP (a título principal) o prioritarias. Y aunque las primeras (las priorizadas) pertenezcan a agricultores no profesionales cuyo principal medio de sustento está en otra profesión (médico, notario, o cualquier otra profesión libre).

Luego seguiremos “mirando al cielo” y sufriendo las injusticias del mercado, del cada día más complicado uso del agua, así como al no encontrar trabajadores porque se encuentran en los planes de empleo de los ayuntamientos a pesar de estar en plenas campañas de recolección (que es otro modo de fidelizar el voto por parte de los políticos).

Quienes somos:

  • Dirección y coordinación Alicia García Alhambra
  • Redes Sociales y Contenido Audiovisual: José Manuel Salas
  • Colaboradores: Pepe Monreal, Jesús Neira, Enrique Escandón, Martín Muelas, Fernando J. Cabañas, Cayetano Solana, Manuel Amores, Fabián Beltrán, Antonio Gómez, Julián Recuenco, María Lago, Ana Martínez Carmen María Dimas, Amparo Ruiz Luján, Alejandro Pernías Ábalos, Javier López Salmerón, Cristina Guijarro, Ángel Huélamo, Javier Rupérez Rubio, Silvia Valmaña, María Jesús Cañamares, Juan Carlos Álvarez, Grisele Parera, José María Rodríguez, Miguel Antonio Olivares, Vicente Pérez Hontecillas, Javier Cuesta Nuin.
  • Consejo editorial: Francisco Javier Pulido, Carlota Méndez, José Manuel Salas, Daniel Pérez Osma, Paloma García, Justo Carrasco, Francisco Javier Doménech, José Luis Muñoz, José Fernando Peñalver.

Síguenos: